
No title available
Cosimo Galluzzi
One Nice Bug Per Day

blake kathryn

JVL
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

JBB: An Artblog!
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
NASA
No title available

No title available
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
Misplaced Lens Cap
h
Keni

if i look back, i am lost
Today's Document
Mike Driver

Kaledo Art
we're not kids anymore.
seen from France

seen from India

seen from United States
seen from Australia
seen from United States
seen from Singapore

seen from Malaysia
seen from Türkiye

seen from Germany

seen from Ireland
seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Singapore
seen from United Kingdom

seen from Canada
seen from United States
seen from Malaysia

seen from T1
@unailol
Te busco en todas partes.
Busco mi reflejo en ti.
Mi amor por ti es.
Sentido del humor. Química sexual. Ideologías. Interés mutuo.
MAMÁ. Reseña personal desde una mirada reflexiva sobre lo que significa ser una Mujer Tsotsil dentro de una sociedad rota.
Mamá nombre femenino
Tu primera palabra dicha y aquella que necesitarás por siempre.
Siempre me he considerado una mujer privilegiada, a pesar de haber vivido abuso físico, sexual y emocional, he tenido el privilegio de ser escuchada, de que me abracen y de tener un proceso de acompañamiento durante mi crecimiento personal. Pero todos estos momentos que han acontecido a lo largo de mi vida, también me han dado la posibilidad de cuestionarme si la voz que tengo la tienen otras. Me he preguntado si las demás tienen o han tenido la misma posibilidad que yo de poder llorar los dolores que me acogen.
Si durante mucho tiempo ser mujer (a ojos de muchos) ha sido un problema, ser MUJER INDIGENA se convierte en el agrietamiento principal del que nadie quiere hablar y que nuestra sociedad busca invisibilizar constantemente.
A lo largo de este intimo diario visual, se narra cómo es que el mundo de Hilda, una mujer tsotsil se volvió un callejón sin fin del que le ha costado salir por los problemas de maltratos y abusos por parte de una comunidad que la vio crecer. Durante una charla llena de cotidianidad, tierra mojada, flores y tristezas guardadas en los años, Hilda narra una serie de acontecimientos personales que la llevaron a tener una sanción silenciosa y dolorosa causada por el machismo arraigado en la comunidad de la que era parte.
Hilda llevó una vida permeada por la violencia doméstica y misógina, la cual la llevó a ser madre soltera en una región donde esta condición es estigmatizada. Su vida fue compleja desde casa, obligada a casarse a los 9 años, aceptar la vida de campo exigente y pertenecer a una familia que con un perpetuo machismo arraigado, la llevarón a pasar por un “Robo” de su persona.
Durante estas confesiones, Xun Sero, hijo de Hilda, se va cuestionando cómo es que hasta ahora se da cuenta de lo doloroso que es saber que no supo ver lo que su madre estaba viviendo, ya que como hijo siempre noto la ausencia de la figura paterna y esto lo llevo a culparla; por lo que este documental se vuelve no solo un testimonio resiliente de una mujer tsotsil, ni tampoco solo una narración de una ausencia constante sobre los hombres en estas comunidades, si no un trabajo de reflexión personal sobre lo que implica sanar las enseñanzas machistas que socialmente tenemos arraigadas.
Todo el documental maneja sutilmente una serie de golpes en el pecho que invitan al cuestionamiento personal sobre la manera en la que hemos invisibilizado la violencia que padecen las mujeres y en especial las mujeres indígenas desde cortas edades y que socialmente es mejor callar estas realidades. Nos invita también a cuestionarnos desde nuestros privilegios la manera en la que podemos empezar escuchar más allá de lo que tenemos enfrente, nos invita a la reflexión constante, al acercamiento colectivo, a la búsqueda del rompimiento personal y nacimiento sensible de nuevas formas de abordar estas situaciones.
Cómo mujer me invita a reflexionar donde estoy posicionada y me hace re plantear mi discurso político sobre lo que significa verdaderamente tener voz.
Por Maria José González
El recuerdo de tus manos tan lejano.
Mientras escribo estas líneas me doy cuenta que crecer, en gran parte es ir descubriendo los dolores que te rodean.
El mismo cuerpo almacena la memoria luminosa de los recuerdos que me han acompañado hasta el día de hoy sobre lo que siempre he sido y a muchos nos les ha gustado que sea.
Aquí dolió - cuando desde chica gente cercana decía que tal vez tuve que nacer Niño por mi manera de jugar tan extrovertidamente, seguido de un “ay María José que será de ti cuando crezcas y tengas que comportarte como un adulto”. Dolió también cuando crecí y preferí los deportes al maquillaje, y cuando en fiestas prefería ir cómoda a entallada. cuando mis compañeros señalaban el tamaño de mis “senos” cómo algo poco propio del volumen que deberían de tener por ser mujer. Dolió cuando la persona que creí amar me agredió y de igual manera me prohibió ir a la facultad por que mi forma tan libre de ser no era nada propia a lo que él pedía, y desde lo propio yo era de su propiedad. Ha dolido tanto que muchas veces me cuestioné si lo que hacía tenías que se propio de mi o debería empezar a ser del otro.
Aquí empezó a sanar- cuando me di cuenta que estar conmigo en ocasiones era mejor que estar con otras personas y empecé a decirlo sin miedo. Sano también cuando me di cuenta que cuestionar a los adultos no era nada del otro mundo y que está bien escuchar pero de la misma manera ser escuchada. Sanó cuando decidí no ser madre y me encontré en un cuarto sola teorizando sobre lo que le estaba pasando a mi cuerpo y por primera vez en la vida agradecí por tenerme a mi más que nadie.
Sano cuando me sentí triste y entendí por qué. Sanó cuando me emborraché con puro calimocho y al otro día juré no volver a tomar pero definitivamente me di cuenta que no podía cumplirme esa promesa. Sanó cuando decidí ponerme la ropa que yo quería y no tener miedo de verme a un espejo, sano cuando logre manejar estándar y anterior mente sentía pocas probabilidades de poder lograrlo. Sanó cuando me sentí abismo.
Si este texto tuviera olor definitivamente no olería a Victoria Secret, olería a sudor, saliva, playa, jabón zote. Si tuviera sabor, sabría a chilaquiles verdes y pasta con cebolla, ajo y chingo de sal. Si tuviera sonido, sonaría definitivamente a la cachimba, a nada importante de ile cabra ó a algún solo de Rita payés . Y tal vez esto de lo sabores, los olores y colores no tenga nada que ver con lo que vengo hablando pero si con lo que todo este tiempo me he permitido ser.
Por qué para ser abismo también hay que tragar luz. Por eso aquí, lo que ya dolió y sanó se está trasformando en lo que y propiedad son para mí y no para el mundo.
Ramé
Si 💖