Era el día más aburrido del mundo y además estaba un poco agotado por la situación del centro psiquiátrico, la ciudad parecía estar de cabeza y de nervios, su aburrimiento lo llevó a ir a un lugar donde comprar una cartulina y poner con un marcador rosa: “se regalan besos”
Varias personas se acercaron pero una en especial se le quedaba viendo --Puede ser donde quieras, no precisamente en la boca. –Había sido un comentario atrevido y tal vez un poco en doble sentido –Bueno está bien si tienes pareja entonces en la mejilla






















