Un trovador en la plaza de Sevilla,
opacado por las guitarras flamencas
lleva puesta una boina de pana,
Sus manos recuerdan los callos de la guitarra
y sus cabellos retienen los rayos del sol.
Era, particularmente, un día especial,
que por hazares del destino tuvo que vivir lejos de casa.
Una bibliotecaria, encerrada entre estanterías,
recuerda "El Cumpleaños de Juan Ángel" de Mario Benedetti,
"yo haciendo revoluciones y escribiéndolas o quizá viceversa,
yo queriendo sin aprensión,
yo entrando desnudo en el socavón del insomnio,
yo prendiéndome de la nostalgia y soltándome del apuro".
Llevaba puesta su falda de flores,
con su sueter de lana café,
en los pies, unas botas de tacón.
Hoy de seguro ambos se piensan,
ella con melancolía y resignación.
Pero se piensan y eso es lo importante.
El día de hoy se piensan y por microinstantes se vuelven a tener.
El resto de los días, el olvido regresa.
... se habían acompañaron durante 6 inviernos, hoy se cumpliría el 7mo.
El Hombre Viento con sus 12 canciones casi alegres, indica:
Yo, el escritor y el titiritero,
escuchándoles los "volvé" y los "adioses",
susurrándoles en la mente de ambos,
¿ella los "volvé"? ¿él los "adiós"?
El titiritero nunca sabrá,
Yo, la lectora y la testiga,
¿Existen entonces los pactos de alma?
¿Ambos habrían de decidir sus destinos antes de nacer?
¿Se firmó el acuerdo espiritual?
... Bajo esas interrogantes, entonces,
no hay cabida al reproche ni al rencor.
Ya se había pactado, así lo quisieron, así lo vivieron y así lo recordarán.
escuchando decir su nombre con reproche:
"Dios, ¿era esto necesario?
¿Era necesario que el dolor formase parte de la experiencia humana?"
Por último, el alma exclama:
"Aunque no quiera, los ayeres son de hoy.
..."Dios, ¿era esto necesario?"