—¿Odiarlos? Para nada —hizo un gesto con la mano desechando esa idea. —Pero por qué bajarle puntos a Slytherin cuando puedo hacerlo con los principales rivales que quedaron estipulados desde los fundadores de Hogwarts —Dijo aquello como si estuviera revelando un dato súper importante de la historia, para después soltar una ligera risa. —Sigue así, no me importa el mundo mágico pero soy muy competitivo, me gusta que mi casa gane, además soy prefecto —se encogió de hombros.
Bryan miró a Louis con interés al escucharlo decir eso, no había conocido a alguien que compartiera eso con él, aunque a decir verdad él no iba divulgándolo por el mundo, solamente lo sabían Scorpius y Cameron y la verdad es que ninguno de los dos compartía ese ideal. —Pues... Tenemos mucho en común, Louis Weasley —admitió, mirando hacia la ventana por un segundo. —Me encanta la música y conocer nuevos lugares, eso quiero hacer cuando salga de aquí —le contó cuando devolvió la mirada al rostro ajeno. —No soy aficionado de la televisión pero definitivamente me gustan las películas, sobretodo esas que no tienen sentido pero aún así te matan de risa, creo que es un... Poco bobo, tal vez debí haber dicho que me gustaba ver acción y sangre y todo eso, como buena serpiente —rió.
—Mh, el año pasado me disfracé de vampiro también, fue interesante pero sí, los colmillos no van conmigo —estuvo de acuerdo, recordando lo incómodo que había estado el poco tiempo que los aguantó. —Creo que mi favorito fue cuando me disfracé del bajista de KISS... Fue pésimo si tengo que admitirlo, pero yo me sentía el mejor rockero de la historia.












