Monarquías del Golfo Pérsico y el desarrollo de la escena cultural en Medio Oriente.
Para hablar de la escena cultural y artística de las Monarquías del Golfo Pérsico, a diferencia de otras regiones, debo comenzar por el final, por el mercado del arte. Es que al ser países de reciente constitución y ricos en recursos naturales como el petróleo y el gas, el consumo de arte adquiere un lugar protagónico. Inmersos en una región con múltiples conflictos bélicos, los países del golfo son un oasis de estabilidad, estratégicamente ubicados, conectando oriente con occidente. El bum financiero e inmobiliario colaboran al crecimiento de un mercado de arte, mientras que la producción artística lentamente se desarrolla gracias a las estrategias gubernamentales y las corrientes migratorias.
Emiratos Árabes Unidos es un país joven en una región milenaria. Constituido por la unión de 7 emiratos, en 1971 logro su estatus de Estado Nación independiente gracias a un acuerdo con Gran Bretaña. A mediados del Siglo XIX está área, ubicada al sur-este de la península arábica, era un protectorado ingles gracias un acuerdo conocido como Perpetual Maritime Truce, que reunía a los reinos de Abu Dhabi, Ajman, Dubai, Sharjah, Umma al-Quwain, Ras al-Khaimah, y Fujairah. Para Inglaterra era un punto estratégico para controlar la ruta comercial hacia la India.
Su gran vecino, Arabia Saudita, ya se había constituido como un reino, bajo la dinastía familiar de los Al Saud, y se tornaba con el descubrimiento del petróleo y su alianza estratégica con Estados Unidos, una importante amenaza para los británicos que temían que rápidamente los saudíes anexaran a las tribus del sureste de la península y de esa forma ellos perderían el control de la ruta comercial y sobre todo incalculables reservas de petróleo y gas. Luego de casi una década de negociaciones entre los 7 reinos, y bajo la mediación de Inglaterra y el liderazgo de Zayed bin Sultán Al Nahayan, quien fuera posteriormente el primer presidente del país, se constituye los Emiratos Árabes Unidos.
Fruto de esas negociaciones entre familias tribales, donde unos se incluían y otros se excluían, surgieron otros reinos, otras naciones como Bahréin, Qatar, Kuwait. A través de las relaciones y la pugna de poder de las familias reales del Golfo Pérsico se entiende la realidad política y social. Las billonarias regalías del petróleo y la competición entre estas familias fue un gran impulso para el desarrollo de lo que hoy vemos como países futuristas y proyectos faraónicos. Podemos poner algunos ejemplos como el complejo inmobiliario The Palm en las islas artificiales en el medio del mar, u otro idéntico en Qatar llamado The Pearl; el edificio más alto del mundo el Burj Khalifa, que obtuvo ese nombre luego de las negociaciones entre Abu Dhabi y Dubai en donde el primero cubrió la gigantesca deuda que la crisis financiera dejo en el emirato de Dubai y como consecuencia de ese salvataje financiero el gobierno de Abu Dhabi pidió que ese edificio emblemático llevase el nombre del presidente del país Khalifa bin Zayed Al Nahyan y no el del primero ministro y gobernador de Dubai Mohammed bin Rashid Al Maktoum.
En lo que hoy conocemos como Monarquías del Golfo Pérsico y que en la actualidad conforman el bloque político y económico llamado GCC (Gulf Cooperation Council), se concentraban distintos pueblos nómades, beduinos, tribus que basaban su economía en la recolección de perlas y la pesca. Estas familias se extendían a lo largo de la península arábica viajando por las rutas comerciales. Desarrollaron históricamente una cultura nómade la cual impide en cierta forma desplegar una arquitectura. Los nómades no iban a moverse de un lugar a otro cargando pinturas, esculturas o cuadros. Las expresiones artísticas se asentaron más en la palabra, la poesía, el recitado de versos, la caligrafía y arte islámico. El islam ocupa todos los ordenes de la vida, las representaciones artísticas podían ser mal interpretadas como endiosamiento a imágenes o figuras, estas cuestiones fueron fundamentales para el desarrollo del arte árabe, los tiempos fueron otros en comparación con otras regiones del mundo y hasta con sus propios vecinos de otras partes de Medio Oriente.
A cada una de estas naciones se planteo el desafío estratégico, de cómo sustituir la dependencia del petróleo en sus económicas. Cada emirato de los emiratos árabes tomo un rol en la economía del país. Dubai, por ejemplo, se transformo en el centro comercial y logístico del país y de la región. Su plan estratégico se implemento a través de la construcción de un gigantesco aeropuerto que conecta al mundo entero, un puerto que facilita las conexiones comerciales entre oriente y occidente y que a su vez es zonas francas donde mas de cinco mil empresas internacionales se han instalado. La enorme aerolínea nacional, Emirates, y el ya mencionado aeropuerto brindan a los turistas de todo el mundo un punto de enlace hacia cualquier parte del planeta.
El turismo por ende se ha transformado en una parte central de la economía de los Emiratos Árabes y de la región. Para atraer cada vez más turistas se desarrollaron proyectos majestuosos, shooping malls kilométricos, edificios infinitamente altos, un extenso numero de cadena de hoteles, atracciones, conferencias, eventos deportivos, ferias, etc. Abu Dhabi comprendió la importancia del turismo e inicio unos de los proyectos turísticos y culturales mas ambiciosos que se haya conocido, Saadiyat Island, la isla en donde próximamente se inaugurara el Louvre y Guggenheim Adu Dhabi.
El arte forma parte de las atracciones turísticas y en Emiratos Arabes se distribuye entre los tres principales emiratos. Abu Dhabi, como autoridad, reúne a los más prestigiosos muesos de arte internacionales. Dubai cumple su función de centro comercial y logístico del país dando espacio al desarrollo del mercado del arte a través de las galerías de arte, la principal feria de arte del Medio Oriente, la casa de subastas Christie's, entre otras instituciones y servicios. Y luego Sharjah, el emirato que antes de el descubrimiento del petróleo era el más importante y tradicional, ofrece la Bienal de Sharjah el evento artístico de mayor trascendencia del Golfo Pérsico.
Personas de todas partes del mundo viven en los Emiratos Arabes, la población total es de un poco mas de ocho millones de habitantes siendo que tan solo el 19% nació en el país, emirati. Casi la mitad de los inmigrantes son del Sur de Asia quienes en gran mayoría trabajan en la construcción de los majestuosos proyectos inmobiliarios. Son muy cuestionables las condiciones de trabajo con que cuentan estos inmigrantes, en su mayoría indios y paquistaníes, siendo un tema muy incomodo para los emiratos.
La mayor cantidad de personas que se instalan en Emiratos Arabes lo hacen en Dubai, para las empresas internacionales es un punto estratégico para que sus ejecutivos se instalen en una ciudad que cuenta con un aeropuerto con capacidad de viajar a múltiples destinos, consiguen realizar negocios en casi todas las partes del mundo en muy corto tiempo. Esta clase empresarial consume las principales marcas de todo tipo de producto, hambrientos por sofisticación, lujo y en algunos casos prestigio, se adentran en el mercado del arte adquiriendo obras de las galerías y subastas de arte.
Existen distintos tipos de coleccionistas de arte en Emiratos Árabes y en el Medio Oriente. Los públicos, quienes son gobiernos e instituciones publicas tales como muesos, como también las colecciones de algunos dependencias del gobierno, la propia oficina del Primer Ministro de Dubai cuenta con unas de las colecciones más importantes de la región. Las privadas, como corporaciones o instituciones privadas, las dos mas importantes de todo Medio Oriente son el libanes Banco Audi y Abraaj Capital, esta última es el principal auspiciante de la feria de Dubai y que a su vez otorga un importante premio adquisición de arte. Por ultimo están las colecciones personales de coleccionistas independientes o fundaciones privadas, dentro de este grupo también encontramos los jóvenes coleccionistas que siendo algunos cientos se han iniciado recientemente a comprar obras de arte y cuentan con colecciones de entre 5 a 20 obras.
La irrupción de los emiratos árabes en el mundo del arte ha sido de vital importancia la para región, revitalizo la escena artística del Medio Oriente a través de una plataforma de comercialización y exposición como la que ofrece las ferias de arte, la casas de subastas y los distintos espacios de exposición. En el 2005 Christie's decidió instalarse en Dubai y abrió su casa de subastas en el DIFC (Dubai International Financial Center) en el centro financiero de la ciudad, y en donde también se instalaron algunas galerías de arte. En ese mismo año se realizo la primera feria de arte ArtDubai, la más importante del mundo árabe. Fue gracias a estos dos importantes eventos, que en este año cumplen su decimo aniversario, que el circuito de arte comenzó a tomar impulso y año tras año mayor trascendencia.
La contribución de la feria Art Dubai se puede constatar en el crecimiento de las galerías de arte de los Emiratos Árabes como también de todo el Medio Oriente. Antes de la feria las galerías del país estaban distribuidas por distintos lugares, siendo poco practico para el incipiente consumidor de arte, luego de la aparición de la feria las galerías se establecieron una alado de la otra, en DIFC por ejemplo o en el área llamada Al Quoz, en Alserkal Avenue, en donde confluyen las principales galerías de arte como The Third Line, Isabelle van den Eynde, Ayyam Gallery y de Gray Noise, entre otras; al tener un lugar alado del otro para ver exposiciones de arte el espectador es capaz de comparar y analizar distintos artistas de una forma más sencilla. La feria también le ha dado un importante impulso a la exposición de arte en la región, obteniendo consecuentemente documentación e investigación y contribuyendo a importantes plataforma de pesquisa como Ibraaz, donde los más prestigiosos curadores e investigadores escriben sus ensayos y donde los estudiantes pueden nutriese de completos análisis sobre el desarrollo cultural de la región. Por otro lado la Art Dubai y las casas de subastas han contribuido en la catalogación de las obras de arte y en la constatación de la autenticidad de las obras de arte.
Sin embargo estos no fueron los primeros, desde 1993 se desarrolla la Bienal de Sharjah siendo en el 2015 su duodécima edición. La Bienal cumple un rol fundamental en el arte árabe, islámico y del Medio Oriente. Brinda a lo largo de los años una plataforma de discusión artística de la región, y de todo el mundo, a través de la fundación de arte de Sharjah, la cual desarrolla distintos programas de investigación y estudio, como por ejemplo las March Meetings, siclos de conversaciones e investigaciones artísticas que antecede a la bienal y en el cual participan profesionales del arte de distintas partes del mundo. En la última década si, la Bienal de Sharjah a adquirido un prestigio cada vez mayor, gracias a el gran esfuerzo realizado por la Sheikha Hoor Al Qasimi, hija del emir Sheikh Sultan Bin Mohammed Al Qasimi. Ella y su equipo de trabajo le ha brindado el profesionalismo que cualquier evento artístico que ambiciona tener carácter internacional debe tener.
Sharjah es el emirato de la tradición esta totalmente prohibido la comercialización de alcohol y su economía es casi totalmente dependiente de su vecino Dubai. En el centro de la ciudad se extienden distintos tipos de museos y fundaciones artísticas, instaladas en predios antiguos restaurados o con arquitectura reminiscente, podemos encontrar instituciones como Sharjah Art Museum, el Museo Arqueológico, el Museo de Caligrafía, el Museo de la Civilización Islamica, entre otros, y también fundaciones como Barjeel Art Foundation que cuenta con una rica colección de arte moderno y contemporáneo árabe.
Abu Dhabi, el emirato más extenso donde se encuentran la mayor cantidad de reservas petroleras y por ende el más poderoso de los siete emiratos, cuenta también con un numero de coleccionistas pero los privados o las colecciones personales son las menos. El protagonista aquí es el gobierno que por medio de sus proyectos artísticos adquiere grande volúmenes de obras de arte para conformar sus colecciones, las cuales están en constante construcción y que buscan realizar una conexión entre oriente y occidente reuniendo obras de culturas como la árabe, la india, europea y hasta china. Adaptando las históricas y gigantes trastiendas de los museos internacionales como Louvre y Guggenheim a los nuevos espacios en Adu Dhabi a través de la adquisición de obras de varios periodos de la historia del arte.
El gobierno de Qatar es el principal competidor de Abu Dhabi en la carrera por la compra de arte para llenar sus museos en construcción. A comienzo del 2015, a través de Qatar Museum Authority, adquirió una obra de Paul Gauguin “Nafea Faa Ipoipo (When Will You Marry?)” de 1892 por 300 millones de dólares, siendo esta la mayor transacción artística de la historia, de esta forma el pequeño estado del Golfo Pérsico rompió su propio record, en el 2011 había adquirido un Paul Cezanne “The Card Players” de 1892-93 por 250 millones de dólares. El caso qatarí es una gran incógnita, han implementado un plan muy similar al de los Emiratos Árabes, buscando atraer mayor turismo, construyendo museos como el Museo de Arte Islámico que cuenta con piezas arqueológicas y artefactos históricos, el Museo Mathaf con una colección de arte moderno y contemporáneo de alrededor de 8.000 piezas de artistas mayoritariamente árabes, el Museo Nacional de Qatar diseñado por Jean Nouvel que se estima inaugurara en el 2022 para la copa del mundo. Pero su plan estratégico abarca a muchas otras áreas, los deportes, el desarrollo inmobiliario, siendo principal accionista de empresas de importantes empresas europeas como Sainsbury's, Harrods, entre otras. También ha creado la cadena de noticias árabes Al Jazeera que se transmite en varios idiomas y cubre los principales eventos deportivos el mundo. Con la asunción en 2013 del nuevo rey Sheikh Tamim bin Hamad bin Khalifa Al Thani, el plan parece haber cambiado de prioridades y grandes cantidades de recursos que se destinaban al arte y la cultura ahora se dirigen a los deportes y al ambicioso proyecto de la copa del mundo 2022.
Qatar desde hace algunas décadas atrás se ha instalado como la oveja negra del GCC debido a su política exterior, sus alianzas con la hermandad musulmana egipcia, su rol durante la primavera árabe, la financiación de distintos grupos desestabilizadores en la región y su búsqueda de adquirir mayor protagonismo internacional, incomoda y amenaza la estabilidad de las otras monarquías del golfo pérsico y del Medio Oriente en general.
Los sucesivos conflictos armados que acontecen en la región son la causa de grandes corrientes migratorias en Medio Oriente que reconfiguran las relaciones sociales y culturales. Jordania es un gran receptor de refugiados palestinos, sirios, iraquíes, por ejemplo. Otros destinos elegidos por estos desplazados son los países del golfo y Europa, por lo general quienes llegan a estos últimos lugares son quienes cuentan con un mayor poder adquisitivo y se trasladan con objetos de colección a sus nuevos hogares. Esta redistribución del tejido social repercute, sin lugar a dudas, en la producción artística. Sirios en Europa, iraquíes en los países del Golfo, palestinos en Jordania, otorga un proceso de producción artístico con una fuerte identidad árabe. Así mismo la riquísima historia de la región y los intensos conflictos bélicos y políticos, colaboran a la producción artística.
Europa juega un rol clave en la producción artística del Medio Oriente, como también en sus bases sociales. La historia es testigo de esta influencia, Francia y Gran Bretaña se distribuyeron la región delimitando sus áreas de influencia y con ello una comunicación directa con Paris y Londres. Con el objetivo de brindarle una educación moderna y de mayor sofisticación, las familias de mayor poder adquisitivo enviaron a sus hijos a estudiar a las universidades de Europa, y también de los Estados Unidos. Estos árabes en Europa, que luego volvieron a sus países de origen, brindaron la visión de las tendencias en el mundo, llevaron al Medio Oriente las novedades sobre las técnicas artísticas, las plataformas de expresión, los asuntos en discusión y lo adaptaron a la región. Es el caso de la princesa Fahrelnissa Zeid, quien emigro de Estambul a Paris formando parte de l École de Paris. Realizo exposiciones en Nueva York, Londres, Paris, y luego se estableció en Jordania donde fundo Fahrelnissa Zeid Royal Institute of Fine Arts. Esta institución reunió estudiantes que luego fueron fundamentales para la historia del arte de Medio Oriente y brindo una visión mucho más amplia del arte para la región.
Desde la caída del Imperio Otomano que las universidades de la región iniciaron un proceso de modernización en contraste a los sistemas anteriores. La influencia del islam en la educación, las limitaciones para entender los textos en otros idiomas, la interpretación de las influencias políticas en contexto de guerra fría, los avances tecnológico, y algunos otros asuntos, fueron temas importantes para establecer nuevas universidades y adaptar a las ya existentes. Es el ejemplo de la The American University of Beirut a mediados del siglo XIX o The American University of Cairo a comienzos del siglo XX, entre otras.
En los Emiratos Árabes, como en las otras monarquías del Golfo, el desafío era erguir nuevas instituciones educativas para sus habitantes, tanto sean emiratís como extranjeros y al mismo tiempo construir una plataforma cultural árabe a través de las poderosas academias educativas internacionales. Por eso a lo largo de la región se establecieron instituciones educativas ya exitosas en otras partes del mundo como NYU Abu Dhabi, Paris-Sorbonne University Abu Dhabi, American University in Dubai y en Qatar Texas A&M University, Universidad de la Commonwealth de Virginia que desde 1998 ofrece programas de arte y diseño. Como en el caso del Louvre y el Guggenheim, parece repetirse la estrategia de valerse de las grande regalías del petróleo para importar modelos institucionales exitosos en otras partes del mundo y adaptarlos a la región. La gran incógnita esta en saber cual será el resultado de este experimento en las próximas décadas.
El contraste que existe entre las ciudades árabes tradicionales como Damasco, El Cairo y Bagdad, con las nuevas y poderosas metrópolis como Doha, Abu Dhabi y Dubai, evidencia un desplazamiento del centro de las artes y cultura en el mundo árabe. Los contratiempos tales como los conflictos civiles en Siria e Iraq, las consecuencias de estos en el Líbano, la crisis económica cíclica de Egipto, los ataques terroristas, han contribuido al deterioro, al saque y al abandono de los museos y colecciones tradicionales de la región.
Por ejemplo el Museo de Mosul en Iraq, que estaba a punto de reabrir después de años de reconstrucción, fue destruido a comienzos del 2015 por miembros del grupo radical Estado Islámico (ISIS) que arrasaron con los artefactos del museo y también quemaron los libros de la biblioteca de Mosul, argumentando que los textos, estatuas y otros objetos atentaban contra el Islam promoviendo falsas idolatrías. Los videos de estas acciones angustian a cualquier persona con un mínimo interés por la cultura y el patrimonio de la humanidad. Por otro lado existen quienes dicen que estas imágenes buscan desviar la atención, ya que detrás de estos actos brutales se desarrolla un mercado de arte de obras.
En respuesta a estas atrocidades el gobierno de Iraq reabrió las puertas del Museo de Bagdad, luego de 12 años de estar cerrado debido a la invasión de los Estados Unidos. Este caso no es el único, en Egipto también se reabrió el Museo de Arte Moderno del Cairo y el Museo Mahmoud Said en Alejandria. En lugares más alejados, pero parte del mundo árabe, como Marruecos se inauguró un nuevo museo dedicado al arte, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Mohammed VI. En la capital de Jordania, Amman, la prestigiosa institución artística Darat Al Funun continua presentando exposiciones y brindando una estructura educativa para las artes en Medio Oriente.
En la capital del Líbano, Beirut, a diferencia de las ciudades del Golfo Pérsico, el gobierno destina muy pocos recursos a la construcción de instituciones culturales, su mayor aporte es a la preservación y la reapertura del Museo Nacional de Beirut dañada por la guerra civil. Una excepción a esto fue la reinauguración del Museo de Sursock, parcialmente respaldado por el gobierno, el cual reabrió este año gracias a una renovación de $ 13 millones y varios años de reconstrucción en donde se amplió el espacio expositivo a 8.500 metros cuadrados. Los fondos fueron recaudados a través de diversas donaciones, así como los impuestos municipales de gobierno.
Sin embrago son muchas las instituciones artísticas sin fines de lucro en el Líbano, tal vez debido a la relativa facilidad en la obtención de licencias para la creación de fundaciones e iniciativas no lucrativas. Es el caso de la institución pan-arábica ubicada en Beirut, Arab Image Foundation fue establecida en 1997 y tiene como objetivo recoger y preservar las imágenes procedentes de Oriente Medio y de la diáspora árabe. Su colección de 600.000 imagen ha crecido recientemente para incluir fotografías de América Latina y África.
La estrategia implantada por los Emiratos Árabes y algunos de sus vecinos es de carácter integral. Un plan económico, que consiente de su dependencia del petróleo y el gas, busca diversificarse para asegurarse un crecimiento más a ya de los recursos naturales limitados. El aprovechamiento de su ubicación en el mundo, siendo un conector del oriente con el occidente a través de gigantes aeropuertos, aerolíneas aéreas que llegan a todas partes del mundo y estableciéndose como un centro logístico global. Un programa de desarrollo social, en donde personas de toda parte del mundo confluyen, en su gran mayoría de forma temporaria, y experimentan la integración entre las diferentes culturas como así también a un terreno de características muy particulares. Y desde luego un ambicioso plan urbano e inmobiliario para recibir y albergar a un numero de habitantes en rápido crecimiento.
La cultura árabe e islámica esta presente en todos los ordenes de la vida en los estados del Golfo Pérsico, la llegada de nuevos habitantes y la invitación a nuevas culturas y formas de expresión artística no substituye la costumbres locales sino que de adaptan mutuamente. Podemos evidenciar que estas monarquías han decidido implementar en sus países modelos ya probados y exitosos en otras partes del mundo para importarlos y adaptarlos a sus realidades y objetivos. Lo conocido es más sencillo de implementar que las nuevas iniciativas aun no conocidas, y en una cultura de tanta tradición y con una fuerte identidad, la invitación a participar es el camino para la adaptación.
Los países del Golfo Pérsico, como las otras regiones del Medio Oriente, cumplen un rol clave en relación al desarrollo cultural y artístico del mundo árabe. Son el motor económico y logístico. Sus enormes recursos económicos les brindan la posibilidad de buscar la excelencia convocando profesionales de prestigio internacional. Los más importantes arquitectos y diseñadores construyen instituciones artísticas osadas y vanguardistas; los más renombrados curadores y asesores diagraman las colecciones de arte que buscan trascender en la historia y conectar las civilizaciones, y reposicionando al arte árabe entre los otros tipos de arte.
El desarrollo de la historia del arte en las regiones periféricas como África, América Latina, Medio Oriente, etc., comparten las influencias europeas en sus distintas formaciones. Es por eso que para un latinoamericano, por ejemplo, el entendimiento del arte es a través de una mirada historicista europea, pero así como en tiempos atrás para llegar a Medio Oriente desde América Latina se debía tomar un vuelo a alguna capital europea, hoy en día los vuelos directos y la globalización de la comunicación nos brinda una llegada directa, que en la actualidad se encuentra en pleno proceso de entendimiento y adaptación. A veces se prejuzgan las expresiones artísticas del otro lado del mundo sin entender que los procesos históricos han tenido tiempos diferentes. Al iniciarse el Siglo XX no existía ninguno de los países que hoy integran el Medio Oriente, mientras que los países de América Latina se preparaba para celebrar sus cien años de historia. Los planes culturales implementados por los países del Golfo buscan acelerar esta comunicación, tanto sea con otras culturas del mundo como con el propio mundo árabe en toda su extensión.











