Hoy llegué a la escuela y una compañera me abrazó fuerte y me dijo: acompáñame.
Me contó como terminó su relación de dos años.
Me dí cuenta de que yo me ahogo en un baso de agua. O tal vez no, a lo mejor duele lo mismo, o tal vez no. No lo sé, pero aprendí algo de esto, hablando con ella en una conversación escrita:
”(…) Y no diré que me arrepiento de haber andado con él, porque la neta me hizo sentir cosas que jamás experimenté, me hizo sentir amada en su tiempo, respetada y bonita. Aunque las cosas hayan cambiado, que a él le guste alguien más o su corazón se haya ido, eso no significa que deje de ser quien me hizo sentir ser, solo que a él se fue con alguien más. Eso lo acabo de comprender mientras lo escribo.
No por eso no soy todo eso que aprendí de mi, y de lo que soy capaz de dar en una relación. “
(…)
Así que ya sabemos bonita, es solo un aprendizaje para las dos sobre las relaciones, a aprender a no involucrar tanto la próxima vez, o al menos no tan pronto (en mi caso), e ir más despacio, conocer muchas personas, tener muchas relaciones, para conocer y aprender los trucos de las relaciones, porque eso también puede aprenderse, aprendí con esto, que una relación no son cosas seguras, sino que hay que trabajarlas de ambas partes, y cuando una de ellas ya no quiere funcionar, nada va a funcionar ya.
Lo comprendí hace unos momentos. Creo que eso es bueno, es tiempo de empezar a sanar.
No sé si me esté leyendo, o no, pero si es el caso: he estado escribiendo muchas cosas, tal vez puedan ser ofensivas, o hacerlo sentir mal. No me importa. Y no lo tomes a mal, pero si a ti no te importó, ¿por qué ami me habría de importar? cuando el escribir es la cosa que mejor me sana.
Me alegro de que estoy aprendiendo muchas cosas, y creo que estoy madurando en muchas otras áreas de mi vida que según yo, ya estaban bien, pero no era así.
Agradezco el tiempo juntos, los recuerdos y momentos hermosos. Ya nunca serán de nuevo. Aún así: Gracias.