Para ser honesta pasan los días, las charlas y los chistes y dejo de saber lo que siento. Pasan los recuerdos, uno tras otro, todo el tiempo, más cuando te escucho y me esfuerzo por quedarme en el presente. Tal vez más que esforzarme, me forzo.
Eres el ego de no querer pensar que por completo perdí. Eres el miedo de no lograr sentir por alguien más algo así. Eres la impotencia de no ser lo que el mundo esperaría que fuera. Eres la duda que me ronda de pensar que puede esto estar mal. Eres la fuerza que dejé de tener para comenzar a llorar. Eres tres años de mi vida llenos de siestas, caminatas, desveladas y celos que no voy a recuperar. Eres el corazón más roto que me ha hecho vomitar. Eres lo más fuerte que sentí que me hizo estallar. Eres los ojos más rojos que he tenido y mi reflejo de lo que pude haber sido. Eres el último beso en el aeropuerto, y la única promesa que he cumplido. Eres la apertura de entender que se puede querer así de lejos, que no se necesita una etiqueta para que lata el corazón y que las mariposas del estómago vuelan y cuando es real también funciona en la razón. Eres alegría, furia, asco, miedo, tristeza, sorpresa, nervios, nudo, nostalgia, confusión, ilusión, vergüenza y diversión; y a veces eres todas al mismo tiempo y en la misma situación. Eres el aire que por tanto tiempo me faltó, y el vació más grande que mi mente sintió. Eres cada lágrima que ha sentido mi teclado al escribir esto. Eres mis noches mirando el techo, mis gritos a las 3 de la mañana, las ojeras del día siguiente, la brújula que por un tiempo se rompió y las ganas de contarle a todo el mundo esta historia. Eres un par de canciones que aún no puedo escuchar y las llamadas que odio colgar. Eres el mensaje que quiero recibir y enviar. Eres el te amo que viví en todo sentido y el te extrañaré que nunca dejaré de vivir.
Y al final sólo eres ese “y qué mas da quien seas para mí si yo para ti soy todo eso y más”, pero a veces todo eso y más no basta y tal vez tenerte cerca así sea la única forma de poder seguir siendo lo que tú eres para mí.
No importa cuántas veces diga no, la respuesta siempre será sí. Pero así, con todo lo que eres y todo lo que soy, decido sonreír y confiar en lo que venga después de ti.