“¿Por qué querría engañarle? Ya le estoy diciendo que no encuentro mi cartera” repitió por cuarta vez al camarero, quien la miraba con cara de pocos amigos y cero confianza. “Hablo enserio, se me ha debido de caer o me la han robado. ¡Le pagaré, permítame buscar a alguno de mis hermanos!” pero el hombre no parecía colaborar con la joven, quien solamente se había tomado un refresco.
“Anda idiota, aquí tienes” estiró su mano en dirección al mesero con notoria brusquedad en sus actos “No te preocupes Sel, llegó vienna ha salvar el día” ironía adornó vocablos para acto seguido tomar asiento al lado de Cadwell “¿y bien?¿recuerdas la última vez donde lo dejaste?”















