Aún estaba con falta de aliento, sin duda alguna no estaba lista para tanto frío dentro de su ropa. Y también, claro, había una parte que estaba reaccionando más dramáticamente de lo que debería, pero en ese momento se arrepentía de haber pedido su bebida con extra hielo. Se quedó mirando al moreno por un momento, ¿Qué le podía decir? Un simple ‘descuida’ no iba a pasar. —Ugh, vale, vale. Lo entiendo.— de cierta manera, era su culpa también. Nadie la tenía poniendo snaps de su rutina matutina. Frunció el entrecejo, estuvo a nada de darle un no y decirle que era un pervertido, pero considerando que su apartamento no estaba cerca y menos contando los veinte pisos que había que subir para llegar al penthouse, que su chofer personal no llegaría pronto por la hora pico y que si piel quedaría pegajosa en cuestión de minutos, se vio forzada a aceptar. —Sólo acepto porque es lo más viable,— subiendo el zipper de su suéter deportiva (que de haber estado así en un principio, hubiese ahorrado todo el altercado), se puso los lentes oscuros. No necesitaba más rumores de parte de Gossip Girl y menos si la asociaban con un ermitaño. —Y más te vale ser sincero con tus intenciones.— advirtió, —¿Por dónde es?
Había esperado un poco más de resistencia por parte de la rubia, al menos estaba aliviado de que no haya causado una escena y que pudieran alejarse del lugar sin causar llamar la atención de nadie que pudiera mandar una foto de ellos a Gossip Girl, definitivamente Gregory no necesitaba eso en su vida. – Sígueme, está aquí a la vuelta. – A lo mejor si fuera otra persona, Gregory hubiera caminado a su lado, pero se imaginaba que la rubia tampoco quería tener más interacción de la necesaria con él por lo que no tuvo problemas en adelantarse un poco para pretender que no iban juntos. El camino a su departamento era corto, como le había dicho. – Se que quieres esto tanto como yo, que es nada, pero vas a necesitar entrar conmigo, son algo estrictos con la seguridad por aquí.













