Zoë & Aspen’s friendship moodboard
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@vonasswrtchs
Zoë & Aspen’s friendship moodboard
[Aspen Von Schwarts summary]
Garret & Aspen’s relationship moodboard @rettsg
“it’s him, he’s the one, always was and always will”
no offense but i want every little kid to be safe and have a good childhood
Julen & Aspen’s friendship moodboard @tzjulen
Aspen mirando todas las fotos que tenía de Zoë y Maurice cuando se entere que cortaron @mxuricx
Veloz, elimina el trayecto que lo distancia de su victima. No es que sea un hombre de impulsos, sino que ya ha meditado la idea lo suficiente como para tener un plan, y jugar una carrera contra la voz más lúcida de su cabeza (la que le recuerda la estupidez que realizará) es solo el comienzo. “Hola. Te necesito un momento, unos minutos, ¿puede ser?” ya está hablando, y haciendo honor a su poco respeto por el espacio personal (o extrema confianza con cualquier ser), acomoda uno de sus brazos en el hombro ajeno a medida que lo/a invita a avanzar en dirección a un cuarto cercano. ( @taegans @f4kxhxppy @reid-marley @ofgoldenhearts @vonasswrtchs @rachxlb @brycex )
Acababa de hacer un shot de tequila junto a una de sus compañeras de trabajo, sabe que es peligroso el ardor en su esófago pero aún lo permite. La anatomía ajena que la comienza a llevar hacia quién sabe donde la hace reír a carcajadas. --- Oh, claro, podría ayudarle a lo que necesite --- Dice entre risas encontrándose tan cómoda bajo el brazo ajeno, tomando la postura de pasar su propio brazo por la espalda ajena y la otra sobre su pecho, acunando su posición a una más cómoda cerca de su novio --- ¿Qué es lo que necesita, señor? --- No puede evitar reírse en lo que le sigue el juego.
( @callcways ) ( @vonasswrtchs ) ( @cndrxw )
No le iba a dar tiempo de encerrarse con todas sus víctimas… aunque sí se daba la oportunidad claramente Thomas no la iba a desaprovechar… sí por él fuera quizás besaría a todos los participantes pero solo tenía que hacerlo con 3 personas más. Una verdadera Lastima. A lo mejor y más noche… con más copas encima se besaría a otras personas de otros equipos. La persona se encontraba dirigiéndose a la barra y aprovecho ese momento para interceptarlo. -Hey.- saludo, con la voz chispeante en alegría y una sonrisa socarrona que ni él se aguantaba. -En realidad creo que esto debería de ser más halagador que otra cosa… por que se supone que debo besar a una persona atractiva y en definitiva tu lo eres.- y se aventó, sin darle oportunidad a la otra persona de siquiera negarse, cuando sus manos sostenían las mejillas ajenas y sus labios atacaban en un beso profundo los de la pobre victima.
Si bien estaba algo ebria, había algo que nunca pasaría por su mente y eso era la simple idea de engañar a Garret, ni por cumplir ningún reto podría nunca jamás pensar en besar a otra persona, podría encontrarles atractivos pero nunca tener intenciones de avanzar frente a ellos, y simplemente podía dedicarse a que nadie se acercaba a hacerla sentir de la forma que Garret conseguía. Torpe y lenta respondió con una sonrisa al saludo más no pudo tardar un poco más en reaccionar cuando el beso se instaló sobre sus labios y ni siquiera respondió. Labios ajenos que se sentían extraños. Apoyó ambas manos sobre el pecho ajeno y empujó con suavidad para separarle de su anatomía --- Agradezco el gesto --- Dice sintiéndose obviamente halagada por sentirse atractiva --- Pero la próxima vez deberías enviarme un emoji de besito o algo menos físico --- Suelta una risilla incómoda --- Tengo novio y no quisiera que se le hicieran ideas tontas por una pequeña confusión --- Admite sonriendo pero con la culpa drenandole las venas.
Maurice & Aspen’s friendship moodboard @mxuricx
¡FELIZ NAVIDAD, ASPEN! ( aquellos son los obsequios que el gordo dejo bajo el árbol de los tillet para aspen, se trata de una tiara elegida por zöe y un set de bebidas con petaca incluida )
Buenas noches perdedores.
Al iniciar con el aclamado cierre del año deseamos desearles los mejores deseos y suertes en este nuevo siglo que está a punto de iniciar. Por lo mismo, es de nuestro agrado invitarlos al último juego anual, inofensivo como todos los demás, no teman. La nueva dinámica consiste en un simple e inocente desafío que caerá sobre ustedes esta noche, ante lo cual, deberán cumplir con esta petición que será enviada exclusivamente desde este blog, a través de un sistema que verán más adelante.
¿Cómo participar? Sólo debes dar reblog a esta publicación y entrarás en el sorteo. Todo lo demás es sorpresa.
@scmantha ; @vonasswrtchs ; @marcnox ; @desvtsev ; @callcways
rettsg [flashback]
Se siente bien, se siente bien, qué otra sensación podría fluir cuando respira su perfume, cuando ella está de su lado, cuando hace segundos portaba tan genuina alegría… cuando, sencillamente, de la veracidad de esa sentencia parezca depender la fortaleza de su sonrisa. Ahí, en esos escasos segundos en los que se deja abrazar sin efectuar ningún tipo de respuesta, su mente repasa de forma fugaz (a pesar de que pueda englobarlos en tan solo un ser) los motivos que posee para disfrutar y no caer en los recuerdos; recuerdos, no ausencias -allí recae la diferencia que nunca logró explicar-. Jamás se trató de un duelo aunque el origen de su desazón surja tras la pérdida de su ser más querido, fue el después lo más pesado, cuando las despedidas terminaron y la vida diaria intentó acomodarlo en su rutina, ahí es cuando el mundo se (o lo) derrumba. Período solitario de aislamiento, dolores anestesiados en refugios traicioneros, manecillas de un reloj que, comprende, nunca corre hacia atrás puesto que el tiempo siguiente se encargó de demostrarlo, las ocasiones en que tropezó con la misma piedra, una y otra vez fueron claras. El contraste punzante (de su pasado y la realidad ajena, imposible de ignorar cuando diciembre llega) que golpea en un ambiente como aquél, lo que fue y ya no es. Lo que fue. Lo que es. ¿Fue o es? Reincidir, reincidió, reincidirá. Si sus vías de escape son cosas del pasado, como dice, ¿por qué todavía cruza por su mente la posibilidad de obtener unos minutos de paz, unos minutos de egoísmo? Fue, fue, fue. Pero la inexistente distancia con Aspen “es” (¡dulce tiempo presente!), entonces sus brazos despiertan para ubicarse en su espalda, una de sus manos termina en su hombro, dónde presiona con suavidad. “Shhhh, que estoy bien, dije.” ante la ligera presión, cae al suelo un cascabel que colgaba de la rubia. “Pero si me vas a tratar así me tientas a fingir tristeza por el resto de mis días, es mejor que te detengas.” pronuncia, una de las comisuras de sus labios alzada mientras su diestra comienza a desprender los adornos que le impiden ver aquellas delicadas facciones. “¿Zoë vendrá? Maurice debe estar muriendo de ansiedad.” la sonrisa se amplía de tan solo imaginarlo. “Como quieras, de verdad. Si tenemos poco tiempo entonces, sí, voto por volver antes.” el frío se presta para cosas más placenteras que estar en aquél parque, congelándose. “Un momento… ¿dijiste podríamos cocinar?” sus ojos se cierran, con aires de abatimiento, como quien no quiere mirar lo que se le aproxima. “De repente me siento mal otra vez.”
No puede negar que simplemente se siente algo mal al exagerar por sobre su reacción ante lo que puede pasarle en la cabeza a su novio, entabla mucha preocupación pero no en vano—Ya, ya—Desestima lo que dice el contrario, ella no se siente del todo bien pero tampoco arruinaría las festividades para el contrario tampoco. Se encuentra en una extraña posición al buscarse determinadamente que la felicidad de Garret sea su propia distracción —¡Si!— Emocionada brinca sutilmente ante la mención de su mejor amiga llegar para vacaciones. Hace tanto tiempo que desea volver a verla, es increíble como aquella morena presenta una regresión hacia sus épocas más jovenes y como aquello no se elimina. Zoë es la persona que más se acopla a su infantil actitud en cuanto lo privado se trata, en las aulas es una mujer madura que ama la biología con fuerte pasión. Si le das dos horas con Zoë es capaz de volverse una niña y ella consigo. Adora por sobretodo a Maurice junto con Zoë, como forman una hermosa pareja sin siquiera intentarlo. Es natural, tal como lo suyo con Garret, y le hace feliz, es feliz principalmente de tener a esas tres personas en su vida. — Ahora entiendo todo— Entrecerrando los ojos busca leer las intenciones ajenas y suelta una risilla poniéndose de puntillas para que sus labios alcancen el rostro ajeno y depositar un tierno beso. — Pediremos delivery y diremos que lo hemos cocinado— Una risita tonta acompaña sus ideas locas para establecer de nuevo esa actitud infantil, sentir a Zoë tan cerca genera aquello —¿Crees que lo notarán?— Unos adornos caen de su cabeza y ríe con torpeza en lo que sigue con la mirada el trayecto de aquellos objetos y regresa a mirar a su novio.
Aspen Von Schwarts Social Networks: Instagram
[ @rettsg @mxuricx ]
tzjulen:
Su mirada se escabullía en sus orbes color esmeralda, observando con detalle sus largas pestañas y las pequeñas bolsas que se escondían debajo de ese color verde, ¿tampoco había tenido un buen sueño? Intentaba someter su mente en cosas poco relevantes, en detalles que él sólo podía notar a pesar de lo nublada que estaba su mente. Tenía un historial largo y repleto de malas acciones; algunas infundadas, realizadas únicamente por rebeldía; otras, con el peso de una razón, y una carga tortuosa sobre la espalda, como una condena. Maldecía a la vida, a él mismo, por ser incapaz de por una vez no destruir lo que tocaba. Entrecerró los párpados, dejó que la culpa fluyera libremente, y que su cuerpo buscara descanso en el marco de la puerta; reposando su cabeza sobre la textura de madera, propicia para doblegarse ante la amenaza de la somnolencia. La gélida brisa fue la alarma de sus sentidos, apartándolo de allí para cerrar la puerta, para que aquella batalla campal se desatara en paz, sin oídos ajenos que estuvieran atentos como si se tratara de una novela. ─¿A eso? Ya estoy acostumbrado, Aspen.─ La frase ácida fue la corona de oro y brillantes para la situación. Insultos se atoraban en su garganta, enojo que decidió tratar con calma ya que empezar a pelear no era la solución más adecuada a una discusión adulta y responsable como aquella, donde el delicado futuro de una relación de amistad (posiblemente a punto de devenir en otra cosa totalmente disímil y mucho más compleja) estaba en juego por ¿tercera? ¿cuarta vez? Había olvidado las veces en que este deja bu revivía. ─¿No te das cuenta que no me importa tu ayuda?─ Dejar de devolverle la mirada (por muy penetrante y fiera que la ajena fuese) permitiría que cualquier atisbo de seguridad que viviese dentro de su cuerpo flaquease y se esfumase para siempre, conformando, así, el único error grave que Julen no estaba dispuesta a cometer. Por ende la sostuvo mientras continuaba hablando, carente de arrogancia alguna e inundado de un deseo ferviente de que pudiese entender.─¿Puedes dejar de hacerme perder mi puto tiempo?─ el fuego esmeralda que emanaba de los orbes del castaño centelleó con vehemencia, sutil ejecutor de un ultimátum invisible que incitaba a su interlocutora a retirarse, amenazando con iniciar un incendio sin necesidad de usar palabras.─Si vas a venir con la mismo de siempre te puedes retirar.─ mintió, mintió descaradamente y, aún así, no podía importarle menos. Lava hirviente avanzaba con seguridad a través de sus vasos sanguíneos, incendiándolo todo a su paso y, eventualmente, llegó a su destino. Sus pies se pusieron en marcha nuevamente, ésta vez en dirección al responsable de aquella repentina visita.
La adrenalina corría por sus venas, una sensación tan mixta de complejas emociones confundidas pero definidas a la vez, una dialéctica marcada entre lo que le dolía y lo que le enojaba. Furiosa mirada que cambió en un parpadeo cuando sus palabras dieron en el blanco ¿cómo podía no importarle lo que ella se preocupaba por él? ¿De qué manera rebajaba su amistad con tan poco interés en la consciencia de conocer el nivel de herida que le causaba en ella? Tuvo que retroceder, como quien retrocede cuando se le atina un golpe al epicentro de su cuerpo. Si bien comprendía aquella negación a la ayuda, Garret había tenido esas situaciones también, en dónde el monstruo de su adicción relucía protector de sus estadía en el cuerpo ajeno, una bacteria que carcomía sus adentros y pudría su propia cordura con tal de mantenerse, de alimentarse de la vitalidad de su huésped. — Tú-no….no….deberías — Las palabras se le atoraban en la garganta sin poder siquiera atinar a decir una frase completa sin desarrollar, o mismo concretar una idea porque no sabía como responder a eso. —Eres un imbécil— Le salió completo mirándolo completamente decepcionada, desconocía a quien le hablaba, a pesar de las mil y un risas existían muchos sentimientos de odio hacia lo que había convertido su vida cuando permitió que su adicción creciera dentro suyo, sobrepasando la idea de diversión y entrando en el inframundo de la necesidad. — ¿Quién eres?— Su voz había bajado, notable decepción que establecía una distancia entre ambas personas, no estaba en condiciones de rendirse porque ella no se rendía, no se rindió con Garret menos iba a rendirse con Julen — Tú no puedes verlo pero no eres así, tienes que abrir los ojos, Julen, sé que puedes con esto, tienes que lucharlo— Pidió con un murmullo pero avanzó en dirección a la puerta desconociendo si debía o no retirarse tal como él decía, más las fuerzas para discutirle estaban pobres ya que no podía aún recuperarse del golpe recibido. --- No --- Responder girando sobre sus tobillos --- No pienso retirarme hasta que me expliques por qué ---- Exige con más presencia y recuperando la solemne voz con ese tono específico que le habla a sus niños cuando los mismo se comportan de forma indebida. --- Sigo sin entender cuál es tu razón, tienes un trabajo que funciona, no vives mal, no quieres una relación estable, y aún sigues siendo un miserable drogadicto sin ninguna razón coherente --- Le duele más a ella tratarlo de esa forma de lo que muestra en realidad.
rettsg:
Sus hombros descienden. Encuentra preocupación en la otra mirada, su sinceridad ha presionado un botón que no tenía intenciones de activar y cualquier ánimo cae de forma instantánea. “Fue un decir, Aspen, no me mires así.” la molestia está dirigida a sí mismo, porque los fantasmas del pasado no sólo persiguen a los responsables de los hechos y lo asecha la idea de que ninguna palabra logrará jamás calmar esa constante que se las ingenia para flotar alrededor suyo, para ir y venir como un recordatorio tortuoso, un recuerdo que espera a que tropiece con la misma piedra de siempre. “Me gusta estar acá, contigo. Me das unos minutos más y quizás hasta comienzo a entonar un villancico.” la verdad pura consiste en que, si no fuera por el brillo encandilante de su presencia, él probablemente ya habría escapado de aquél lugar. La felicidad que la mujer destiló en el camino al parque central tenía el poder de mil soles, de darle sentido a cualquier circunstancia, a su propia existencia, incluso. Decide renunciar a su lucha con la bola navideña y enfocarse en la cantidad de adornos que la rubia trajo consigo: “Qué poco sentido del minimalismo.” con una de las comisuras de sus labios alzada, da un pasito hacia atrás dispuesto a cederle el lugar a quien tal vez sepa lidiar mejor con la decoración.
Sabía que no era cierto, que aquellas frases esporádicas no le salían porque si, sabía que bajo ese efímero segundo de soledad, podía recortar sus recuerdos y ser sustraído por aquellos que le ardían aun febriles por la falta. Aspen, al contrario buscaba formas de que aquella partida fuese a afectar sus festividades, podía ignorarlo con tanta fuerza que desaparecía la inconsciente penuria que acechaba cualquier festejo o evento que daba por asentado un recuerdo con su figura paterna. Podía notarse en algunos aspectos que había sido criada por sus abuelos y que podía sentirse culpable de muchas cosas y de forma fácil, cómo en esos momentos que el disparador era la infelicidad de su novio a causa de sus tristes memorias. — No te miro de ninguna forma, Garret— Se excusó desviando la mirada pero sin poder quitar esa expresión de culpa que buscaba ocultar entre unas comisuras curvadas y mirada bien abierta. Levanta la mirada unos segundos a los ojos ajenos — Podemos pasar tiempo juntos pero no si no te sientes bien— Al mover su cabello suena un cascabel que cae a un costado de su rostro, sus intenciones de llevar aquellos adornos de cualquier forma, terminó vistiendo los mismos, guirnaldas peludas plateadas y doradas adornando su cabeza como una corona, algunas cintas sobre los hombros y las manos cargadas de bolas transparentes que decoradas con patrones de glitter conseguían un efecto sofisticado y lindo a la vez. Se adelanta al contrario y esconde su rostro en el pecho ajeno, sin importar todo aquello que la decoraba a ella.—No quiero que te esfuerces si te sientes incómodo — Dice esperando que se entendiera su hablar que rebotaba en el tórax ajeno. Frente pegada al sector del corazón esperando que la caricia de su latir le diera aquella felicidad que su persona consigue. Se siente culpable de haberlo arrastrado hasta allí, ella se siente muy a gusto de todas las decoraciones y aquella festividad, nunca fue creyente de santa claus, en su hogar desde la partida de su padre que habían pactado no ser deshonestos entre si, la creencia del Santo Nicolas repartiendo regalos en una noche había sido determinada como una linda forma de tratar la navidad, pero se especializaban en realizar manualidades y regalos personales que unían sus vínculos de una forma intrínseca irreversible. — No me molestaría volver, debería pensar qué podríamos cocinar para Navidad, invite a Maurice con su novia a pasar las fiestas con nosotros ¿Está bien?— Un anzuelo con tal de distraerlo o de entusiasmarlo al menos con la visita de alguien querido para ambos, y la sorpresa de la visita femenina era un agregado extra.
mxuricx:
Carcajeo femenino que lo envuelve hasta que es uno con aquella hilaridad, es la risa conocida lo que hace que esas barreras de brutalidad desciendan consiguiendo en consecuencia una libertad de esas, semejante a brisa fresca en medio de infernal verano; otorga conformidad, sensación de juventud plena. “Entonces será nunca, todos los días planeo matarte.” Suelta entre risas la honestidad distorsionada, manipula esa verdad a su antojo con el objetivo claro de provocar más jovialidad en el ambiente, es la campante compañía de la de muchacha que poseía el astro mayor en sus cabellos quién lo invitaba a caer rendido de aquella forma, a zambullirse sin reparos al aislamiento de quejas. Sus manos se elevan en consecuencia, pretende exhibir palmas para desligarse de cualquier lio, cinta roja cae en el exacto momento que le otorga libertad, mas burlón la sonrisa aquella no esfuma. “Seguí el camino amarillo.” Chiste, ironía casta pues la respuesta estaba escrita sobre semblante: sólo había gritado. “Lo estoy haciendo, pero sin lo de vídeollamadas… Y sí, vendrá en navidad y yo seguramente vaya para año nuevo.” Todavía recuerda aquella discusión por teléfono dónde la concordancia pareció dejar de existir entre ambos cuerpos, un alivio había resultado oír la aceptación de Zöe a una de sus ideas después de casi una hora con el aparato pegado a su oído. “¿Me prestarás dinero?” Entorna mirada, no sabe cómo interpretar aquello y por lo tanto comienza a escudriñar el semblante femenino con una curiosidad divertida plasmada sobre facciones. “¿En serio?” Indagó nuevamente, no porque su capital fuese penoso, sencillamente quería cerciorarse de la buena voluntad de su amiga. Todavía le costaba familiarizarse con el altruismo impropio.
El cause de su risa explota en un volumen aún mayor, logrando que hasta su abdomen duela de la gracia que le causa. Acomoda la guirnalda se flecos plateados brillantes que colocó sobre su cabeza a modo de juego —Vas por buen camino, pero me vengaré de ti— Permanece la risa en sus palabras en lo que contesta previo a dejar los adornos que tenía en su mano. Suspira sosteniendo la postura de aminorar el dolor que le causo dicha risa, se siente tan agraciada de que Maurice comprenda y acompañe su estilo de humor, no todos pueden con su lado aniñado como para seguirle la marcha fuera donde fuera, un tren descarrilado que procuraba sólo diversión y alegría. Gira su cuerpo para bajar del banquillo que tomó con tal de aumentar su estatura y lograr abarcar más lugares para decorar. Suelta una risa atontada por la respuesta — Sé que con esta corona me parezco a Glinda pero no tengo ningún poder mágico, sólo el poder del saber— Amplía una sonrisa brincando del baquillo para darse una pausa del trabajo de la decoración, por unos segundos desvía la mirada en búsqueda de Garret y hasta no verlo su semblante no se relaja. Regresa a mirar a su amigo y sonríe atenta — Ya, entonces si quieres podemos hacer la cena de Navidad en nuestra casa, sé que le hará bien a Garret tener compañía, ya sabes, aún le duele la pérdida de su abuelo, quisiera que esté distraído y que pueda dejarse estar feliz en las fiestas— Explica con una tímida sonrisa entristecida por la infelicidad posible de su novio en lo que respecta a las festividades que le recordaban a la familia que él ya no tenía, mismo ella tampoco pero su distracción era cuidar de Garret, era hacerlo feliz. —Claro— Responde con inocente sinceridad, no le parece extraño hacerle un favor a un amigo, mucho menos si es para Maurice que suficiente puede hasta considerarlo un hermano para ella —Por supuesto que si, cabeza de hojalata — golpea la frente ajena con el dedo índice en un intento de despertarlo. Suelta una risilla luego de aquella acción — Garret y yo no tenemos muchos familiares para dar regalos, y aún me queda parte del bono navideño, ya hemos pagado el alquiler, no me molestaría ayudarte a ti si lo necesitas— Su tono es completamente transparente a sus intenciones de ayudarle, Aspen entiende lo mucho que le cuesta que ella esté lejos y como la distancia puede provocar inseguridades que provoquen problemas irresolubles, pero no le atemorizaba prestarle algo de dinero ya que le podía servir para que se viera con su novia. Habían crecido juntos y su amistad era importante a esos niveles, hasta podría decir que extrañaba a la muchacha porque era ella un sol de persona, lo que Maurice merecía en todo sentido, y Aspen se sentiría egoísta de no ayudarle si podía hacerlo.