▶Como las ramas de un árbol, la seguridad del saber quién es uno realmente, se eleva hasta el cielo guiando a aquel que no se permite ser auténtico. Como las ramas de un árbol, el amor propio, ese que permite sanarnos, se eleva hasta el cielo guiando a aquel que se odia. Como las ramas de un árbol, la libertad de expresar los sentimientos, se eleva hasta el cielo guiando a aquel que vive reprimido por miedo a sentirse vulnerable. Como las ramas de un árbol, el amor incondicional, se eleva guiando a aquel que siempre espera algo a cambio. ◀
















