EXPO - Rosemarie Trockel: un cosmos
Completaremos este espacio en blanco con una imagen quizás difusa - tan solo aquellos trazos que persisten al paso de un tiempo moderado - al fin y al cabo hace ya varias semanas desde que fugazmente visité esta exposición en el Museo Reina Sofía, en Madrid.
La exposición Rosemarie Trockel: un cosmos toma la forma de anecdotario, sistema de afinidades y relaciones, no se trata de un recorrido antológico a través de la variada obra de la artista alemana Rosemarie Trockel. Solo algunas de las obras expuestas están ideadas por ella misma, todas ellas sin excepción, están sentidas en su pecho.
Nos aproximamos a un espacio dedicado a su imaginario, a su universo estético e inspiracional. Una sutil y tintineante melodía cosquillea nuestros oídos: nos trasladamos a otro plano de la realidad donde la intuición y la ensoñación recuperan protagonismo. Los visitantes, con su mirada, tienen la oportunidad de dar sentido al collage de elementos allí dispuestos, completando el espacio intersticial entre obra y obra, cerrando el circuito intangible que permitirá que la esencia y sangre de esta artista fluya y tome vida en los sentidos del espectador.
La esencia de Trockel se expande aquí y allá, va rellenando huecos y generando cuerpos, metamorfoseándose en una amplia variedad de apariencias y texturas que diluyen las fronteras entre artes plásticas y artes aplicadas. Cerámica, cartón, lana, tejido... saltamos de objetos cotidianos a objetos que bien podrían conectarnos con un plano mágico, como un pseudo ídolo tribal blanco ataviado con plumas y creado a partir de materiales reciclados; alusión a cuerpos desmembrados en bodegones surrealistas, o aislados y ligados a una indumentaria que ahora es soporte de palabras, de ideas; formas primitivas cubiertas de pelo cobran aliento y desafían el destino de su materia inerte…
Una polilla ha sido inmortalizada en un video: se alimenta de un tejido de lana, una pulsión instintiva que progresivamente va generando un pequeño caos irreversible...quizás no. Parte de la obra de Trockel - la que a mi más me atrae, por otra parte - ahonda en la reconstrucción de un discurso ligado al textil , una materia prima que ella subraya como apta para la creación artística. La lana, el textil en general, tan ligado a la creatividad femenina a lo largo de la historia, en la obra de Trockel es esencia y forma. La artista ha explorado ampliamente las posibilidades que el tricot presentaba a lo largo de su trayectoria. En esta exposición podemos observar algunas de sus obras más conceptuales y abstractas en lana - lana utilizada como una gráfica línea que recorre un lienzo o tejida en una amplia muestra monocroma de atractiva textura… Si nos interesamos por otras obras de la artista encontraremos una mayor amplitud de registros: muestras de tricot estampadas que bien podrían formar parte de una colección de streetwear de vanguaria e incluso prendas que han llegado a convertirse en icónicas, como un pasamontañas bicolor que probablemente ha inspirado a algún que otro diseñador europeo...
Un último apunte que conviene resaltar: no nos encontramos ante una exposición autorreferencial al uso; esta muestra da cabida, en igualdad de condiciones, a otras obras y otros nombres que, paradójicamente, nos ayudan a definir la verdadera identidad de la artista mediante la consciente disolución de su protagonismo. Una lección de humildad o una estrategia de apropiación, en cualquier caso una acertada y emocional manera de compartir una visión de la creatividad, y del mundo.















