Miguel de Cervantes Saavedra
“Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos estremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra.”
Este párrafo fue escrito por el mismo Cervantes en el prólogo de sus “Novelas Ejemplares”. Es importante tener en mente una imagen del autor para dejar la idealización de lado al entrar a leer la obra. Cervantes, con todo su ingenio, seguía siendo una persona como cualquier otra: la edad no lo pasaba por alto y sus rasgos conformaban un retrato de la experiencia que ganaba con cada momento dedicado a la escritura. Pensemos en el autor de Cervantes como alguien ansioso porque la gente leyera sus novelas, como un autor queriendo expresar una idea y no una idea canonizada que exige el estudio rigoroso de su obra sobre el entendimiento de la misma.
Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares el 29 de septiembre de 1547. Con un poco más de 20 años de vida se ve en la necesidad de escapar a Roma pues se le ha girado una orden de captura por haber infligido heridas a un funcionario público. Como cualquier joven de intercambio, sus vivencias italianas serían una gran influencia para su carrera literaria ya que es ahí donde conoce la tradición humanista del siglo XVI. En 1571, con 24 años de edad, se encuentra formando parte del ejército español que combatiría en la batalla naval de Lepanto. Esta batalla forma parte de la cruzada organizada por el papa Pío V. Esta batalla refuerza la hegemonía de la cristiandad sobre el imperio otomano. En sus “Novelas Ejemplares”, Cervantes menciona la batalla de Lepanto como “la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros”. Este orgullo definitivamente sobrepasó el haberse lastimado el brazo izquierdo. Si bien no pierde la extremidad herida, ésta queda inutilizada. Sin embargo, Lepanto no fue su única batalla, ni la última. Incluso cuando decide volver a España, si travesía es todo menos tranquila pues es apresado, junto a su hermano Rodrigo, por corsarios turcos y llevado a Argel. Pasan cinco años cautivos y ante la imposibilidad de sus padres de pagar el rescate de ambos, Cervantes decide que se libere primero a su hermano. Fue hasta 1580,después de cuatro intentos de escape fallidos, que unos frailes trinitarios pagaron la suma de quinientos ducados para liberarlo.
Al volver a España se encuentra con la ruina económica en la que su familia se encuentra por intentar pagar sus rescates. Miguel de Cervantes se encuentra perdido y sin una idea clara sobre qué hacer con su vida ahora. En 1584 tiene una hija de nombre Isabel de Saavedra y en ese mismo año contrae matrimonio con Catalina de Salazar.
Es en este momento en que su carrera literaria comienza a tomar forma pues hasta ahora sólo había publicado poesía y algunos escritos sobre su cautiverio. Sin embargo, se ve en la necesidad de trasladarse a Andalucía pues el dinero que recibía no era suficiente. Se vuelve comisario de abastos y recaudador de impuestos para la Armada Española, la cual estaba preparando su ataque contra Inglaterra. Dicho trabajo parece el más ordinario que Cervantes ha tenido hasta ahora, pero este mismo empleo se vio teñido de controversia cuando tuvo que pasar tres meses en la prisión de Sevilla por irregularidades en sus funciones. Este mismo empleo es el que le permite retratar tantos lugares, caminos y personajes pues es el trabajo que le permite experimentar y conocer diferentes lugares pues debía trasladarse para recaudar el dinero.
Será hasta 1605 que dejará de ser un escritor con poca fama pues en este año publica la primera parte de la obra que nos concierne: “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”. Con la información presentada hasta ahora, podemos argumentar que este texto no se leyó por el renombre ni de la obra ni mucho menos del autor. Y entonces, podemos cuestionarlos el por qué se tradujo a varios idiomas y en el mismo año de publicación se hicieron varias ediciones del mismo. Uno sólo puede concluir que el genio vestido en el texto fue más que suficiente para atraer lectores. Además, como explicaremos más adelante en uno de los ensayos, la forma del Quijote y su lenguaje lo vuelven una parodia disfrutable de inicio a fin; y teniendo eso en cuenta, sólo podemos pensar en que este disfrute se sentía más cercano a los lectores de aquella época que a nosotros, y que aquella cercanía no hacía otra cosa más que permitirles el gozo de la lectura de una gran historia.
Sin embargo, no todo en la vida de Cervantes se soluciona después del gran éxito de su obra. Ni siquiera puede solventarse económicamente sólo con su novela. Su mala suerte hace que llegue otra vez a pisar prisión, esta vez sólo por dos días. Sin embargo, consigue que el Conde de Lemos se vuelva su mecenas.
Cervantes vivía con su mujer, sus dos hermanas, su hija y una sobrina y cuando volvió a Madrid, se enteró que ninguna de ellas contaba con buena fama, a excepción de su esposa. A pesar de eso, sus hermanas y su mujer se vuelven terciarias franciscanas y en 1609, a sus 62 años, ingresa a la Hermandad del Santísimo Sacramento y sigue publicando sus novelas. En 1615, un año antes de su muerte, publica la segunda parte de “El Quijote de la Mancha” bajo el título de “El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha”. Si bien continúa escribiendo hasta pocos días antes de morir, su última obra “Los trabajos de Persiles y Segismunda” se publica de forma póstuma. Miguel de Cervantes Saavendra muere en la pobreza entre el 22 y 23 de abril de 1616.
En el prólogo de su última obra, Cervantes se despide de sus lectores de la siguiente forma: “¡Adiós gracias, adiós donaires, adiós regocijados amigos, que yo me voy muriendo y deseando veros presto contentos en la otra vida”.
Es aquella otra vida la que queda a decisión del lector. ¿Es aquella otra vida la fama de la que ahora goza Miguel de Cervantes Saavedra? Si es así, ¿Es una buena vida? ¿Una que le gustaría? Al final, esa otra vida fue la que separó al lector del autor. Fue esa fama la que cortó aquellos lazos de amistad forjados a través de las palabras: se le dejó de leer por placer y se le pasó a guardar en estanterías y en conversaciones académicas pues ahora no era una novela cualquiera, sino que pasó a ser el segundo libro más traducido y editado de la historia.
Pese a esta ruptura, consideramos que se puede forjar de nuevo aquel lazo de amistad con el autor. De hecho, esa es la aspiración de este trabajo: moldear otra vida para Cervantes. Otra vida en la que de nuevo este conectado a sus lectores por algo más que la fama.
Con la vida de Cervantes resumida, el lector puede tener una imagen más cercana a él: ver más allá de las pinturas que saltan al buscarlo en internet, y quizá entender que el contenido de su obra no es sólo producto de su imaginación, sino también de sus vivencias pues esto le agrega un valor mucho más grande a la obra ya que ahora el texto no se encuentra flotando en la imaginación, sino que nace de la realidad de su tiempo, la cual, de una forma u otra, ha marcado la historia que aprendemos y vivimos.
Cervantes Saavedra, M., Novelas ejemplares / Miguel de Cervantes Saavedra, Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2007. Consultado en: http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcz31t0
Fazio, M., El Siglo de Oro Español: de Garcilaso a Calderón. Ediciones RIALP S.A., Madrid, 2017.pp. 69-86.
Si se desea conocer más información sobre la vida de Cervantes como Militar y la historia sobre su aprisionamiento e intentos de escape, consultar: Von Schack, A. F.; de Mier, E.. Historia de la literatura y del arte dramático en España, tomo II, traducción por Eduardo de Mier, Isabel la Católica, 23, 1886.
También es recomendable leer “Los baños de Argel” por el mismo Cervantes.