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@winstxn-blog1
for anonymous
Después de haber escuchado a un par de hombres decir que aplicarían por un puesto en la escuela, él se había animado a aplicar. Era el mejor candidato con sus posgrado y su experiencia laboral y a ellos le faltaba personal, al parecer un par de maestros había decidido marcharse luego del acontecimiento, justo como él había planeado, pero por alguna razón que no comprendía su decisión de quedarse estaba expuesta, le gustaba el lugar y ahora la escuela, era mejor que a la que él había asistido. --Hey-- Saludo a la persona que paso justo por ese lugar y parecía no dejar de mirarle. “Estoy buscando la oficina del director ¿Sabes dónde queda?”
I’m stuck somewhere between hopeless romantic and cold-hearted cynic.
surgeryandsex
@baileyysm
Probablemente traiga a otro hombre, porque Alexander no me deja desarrollarlo como quisiera. Así que... bueno acepto sugerencias de rostros, porque no tengo muchos ahorita.
Susan
Había considerado, un par de veces, marcharse de regreso a casa de sus padres a causa de todo lo que estaba pasando en Galena, pero también debía admitir que ahí tenía toda su vida y que no podían marcharse de un momento a otro porque Mathias ya se había acostumbrado a lugar. No estaba segura del porque todo aquello estaba pasando, pero le disgustaba un poco que un lugar tan tranquilo como ese estuviera convirtiéndose en un manicomio lleno de gente que no sabía como reaccionar ante los hechos que estaban pasando en su hogar. – Hola. – indicó, dedicándole una sonrisa al joven antes de girarse para observar a su pequeño niño que se reía ante el gesto ajeno. “Bien, voy a desayunar y mi mamá me va a comprar un regalo”; murmuró el pequeño en dirección del hombre a lo que la castaña sólo pudo decir: – Esta un poco nervioso y sus abuelos no han podido venir en navidad, pero me dijeron que lo compensarían. – explicó, encogiéndose de hombros. Sabía que no necesitaba justificarse, pero no podía evitar hacerlo cuando se daba cuenta que los demás podrían cuestionar sus habilidades maternales. – Estoy bien, un poco nerviosa por todo lo que ha pasado. –comentó, sabiendo que aquello era completamente normal. – ¿Y tú? ¿Como estas?
--¿Y sabes ya que regalo tendrás?-- El pequeño siempre parecía emocionarse cuando de regalos se trataba, lo entendía era lo único por lo que se podía preocupar cuando se era niño, jugar. “Los adultos siempre tienen ocupaciones, ya se darán el tiempo, Susan” No sabía bien por que lo decía, quizá una razón era que él lo entendía había pasado su infancia con ellos. “No sabría como responder eso” Era cierto, físicamente estaba bien, pero su cabeza era un lío, tanto que estaba considerando la idea de simplemente mudarse a otro lugar al pueblo que no considero en un principio. “Aunque estoy bien, voy a desayunar también ¿Les importa si los acompaño?”
rcawoods
Pudo percatarse de la manera despectiva en que el barman le observaba, y la idea de hacerle saber que no había necesidad de darle mal trato se cruzó por su cabeza, aunque sólo para ser descartada un segundo más tarde. No contaba con la energía para defenderse, esa tenacidad que tanto la caracterizaba parecía haber sido pulverizada. Arrugó las cejas cuando vio al otro hombre tender el dinero. “No tienes que pagar por mí, tengo dinero,” le informó. “Estoy—” una ácida risa se le escapó, interrumpiéndole a causa de la ironía de lo que estaba por decir, “bien. Estoy bien. Sólo— ¿Podrías…? Ayúdame a encontrar mi cartera, por favor.”
“Estoy seguro que lo tienes, no dudo de eso, pero estas en aprietos un poco de ayuda no viene mal” Exclamó a la chica en un tono nada amable. “Mira, no estoy seguro de poder ayudarte con eso, tal vez la has dejado en tu casa o en otro bolso” Respondió volviendo a guardar su billetera. “Luego podrás pagarme, es un préstamo ¿De acuerdo?”
rcawoods
“Mierda.” El profano monosílabo se deslizó de entre sus labios tras escuchar cómo el cristal del recipiente derribado se hacía trizas al impactar contra el suelo. Los tragos habían comenzado a hacer estragos desde hacía rato y, con ellos, la torpeza florecía en su entumecido ser. La confrontación en casa la había conducido a abandonar sus aposentos con el único objetivo de evitar encontrarse de nuevo con la profunda decepción que en los ojos de su padre iba ahora teñida, de desprenderse de esa asfixiante sensación de ser una extraña dentro de la residencia que hasta ese día había sentido como su hogar. Se sentía expuesta, avergonzada. Podía sentir más de una mirada juiciosa sobre sí y cada una de ellas le atravesaba el pecho como si de puntiagudas estacas se tratasen. Un pesar más a su calvario; una pena más por ahogar con alcohol. Qué más daba si hacía el ridículo aquella noche en la taberna, la gente del pueblo ya hablaba de ella de todas maneras. “Carajo. Mierda. E-Espera, voy a pagar por esto,” anunció al aire entre balbuceos, elevando uno de sus dedos índices como quien pide un momento, antes de buscar con nubladas pupilas su cartera sobre la barra. “¿Dónde…? Mi cartera. La dejé aquí.”
Observo la escena de enfrente y simplemente intervino al mirar a la chica algo nerviosa, saco un par de billetes y entrego al encargado que estaba cobrando. “Esta bien, ha pasado sólo un accidente” Exclamó al encargado que tenía una mirada nada amable sobre la chica. “Tranquila, ¿Estas bien? ¿No te has lastimado?” Preguntó por si acaso por los vidrios.
susan
No podía asegurar que Mathias entendía mucho del tema, pero la verdad es que el niño se encontraba bastante preocupado por todo el movimiento que había tenido el pueblo y porque, debía admitirlo, veía a su madre preocupada cosa que seguramente le asustaba. Sabía que debía calmarse, pero: ¿Como iba a ser fácil después de haber visto la escena de un crimen? Aquello era imposible, no podía dejar de pensar en ello y ni siquiera era posible descansar mientras dormía porque seguía teniendo pesadillas a causa de aquel acontecimiento. Había decidido salir de casa porque si seguía encerrada en su apartamento con el niño vuelto loco por querer salir aquello no terminaría bien así que, debido a que por la nieve aún no podían salir al parque, decidió que seguramente tambíen le divertiría comer un panqueque en la cafetería y después ir por su regalo de navidad de parte de los abuelos. Había abrigado con demasía a su hijo y en ese momento se encontraban caminando en dirección al ya mencionado lugar cuando Susan divisó a una figura conocida. – ¡Alexander! – llamó, esperando llamar su atención. (@winstxn;;)
Aún estaba tratando de analizar qué había sucedido durante la velada de año nuevo, toda esa conmoción y los cuerpos en plena pista perseguían su memoria cuando no estaba ocupado. Si eso había pasado con todo el pueblo festejando e incluso oficiales ahí, no imaginaba lo que podría pasar a plena luz del día. Vaya pueblo escogido para vivir, vaya lugar con sus secretos más guardados. Cubrió su cuerpo con el abrigo que llevaba y simplemente siguió caminando rumbo a la cafetería dónde compraba su habitual desayuno, fue cuando cruzaba la calle que escuchó a la chica. “Hola” Levantó su mano en saludo a la mujer que pronto diviso que se encontraba con el pequeño, al cual cuando estuvo cerca removió su cabeza --¿Cómo estas pequeño?-- Le sonrió y miro a la mujer de cabellos castaños dando un beso en su mejilla al saludarla. “¿Cómo estas?” Preguntó cuando en realidad quería saber como iba todo con las noticias del la ciudad.
velvetfun:
“Vamos nena” mencionó con una voz cortada por el placer que estaba consumando, por sus pliegues calientes y sus movimientos repetitivos, le encantaba esa sensación en cada estocada. Las manos del rubio tomaron las caderas de la morena y estrujo con suavidad, pero a la vez con fuerza necesaria que ella le generaba.
kttlaia:
Su frente se arrugó levemente a la pregunta, ya que de por sí cuando uno es niño tiene ideas ilógicas, sin pensar en el peso de las palabras y mucho menos responsabilidades. Su cabeza vaciló antes de responder; “Muchas cosas; Veterinaria, profesora…” Fue lo único que recordó entre las millones de opciones que se le metían en la cabeza día por medio. Con el tiempo todo eso se fue difuminando y quedando como una vieja anécdota ya que ni ella misma se imaginaba en tales profesiones. Suspiró antes de formalizar la siguiente pregunta, pero fue la oscuridad y el sosiego de la pista de baile que desconcentró todo aquello que tenía formulado. Su garganta se aclaró levemente, mirando a su alrededor, viendo que ni siquiera las luces de emergencias se prendían. Al ser oficial no se veía sorprendida, más bien la calma formo parte de su reacción y solamente su boca pudo decir lo siguiente; “Es mejor que te quedes en tu lugar antes de que te pisen.” Y es que conocía muy bien el pánico que podía tener la gente ante situaciones límites y muchas veces terminaban en peores accidentes. Las iluminaciones provenientes de celulares ajenos le dejó una pequeña visualización de la escena, escuchando quejidos y pasos que iban y venían como una estampida. “Vaya forma de empezar el año.” Musitó con voz aterciopelada.
Escuchó atento a la respuesta de la chica, normalmente eran las respuestas que las mujeres daban, con empleos marcados, pero era interesante, porque no escucho mencionar la profesión a la cuál se dedicaba. Estaba por servir una ronda, su mano estaba en la botella cuando fue en cuestión de segundos que la luces apagaron, los gritos se apoderaron del lugar, más por molestia de los enfiestados y otros más por los golpes por quizá caídas, fue ahí cuando la indicación de la mujer tuvo cierto sentido sobre no moverse muy brusco. “Quizá es solo un augurio de lo que depara el destino” Exclamó aún sin poder divisar nada, solo guiado por su audición. “Las sorpresas son parte de la vida” Fue lo último que se escuchó decir antes de que los gritos se volvieran ensordecedores y realmente caóticos, pero todo ello se incremento cuando la luz volvió y su visión pudo mirar lo que ahora aterrorizaba a todos. “¡Pero que... rayos!” Gritó, estupefacto por lo visto aunque al parecer Elaia estaba lo bastante tranquila, lo entendía era parte de su trabajo. Preguntar que sucedía no era algo lógico, pero aún en su mente lo pensaba, intentaba averiguar que había pasado en el lugar.
(winstxn;)
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Make yourself at my home
Un departamento en el segundo piso.
Cuenta con cocina equipada, sala, comedor, dos habitaciones la principal con baño y vestidor, un baño completo en el pasillo.
velvetfun:
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baileyysm:
Encogió sus menudos hombros, “Ahí está tu respuesta, entonces.” Porque darle un cumplido así como así no iba a pasar. Sin poder evitarlo soltó una risilla, mientras meneaba su cabeza de lado a lado, “Me lo dices como si no lo supiera.” Una de sus cejas se arqueó, “Una chica bonita y agradable como yo puede conseguir lo que quiera de quien quiera. Un martini, por ejemplo.” levantó el cristal una vez más para probar su punto, antes de darle otro trago a la bebida. Era pequeña, pero sabía más de lo que aparentaba (o eso le gustaba creer). “Mmmh, ya veo.” Con todo aquello que le había explicado con anterioridad, no era difícil creerle que sí era científico. Ella, por su parte, no podía estar más alejada de aquella área de estudios. “Me gustaría hablar de—” sus palabras se vieron interrumpidas por la repentina falta de luces, la música que se detenía, el lugar que quedaba (por apenas unos segundos) en silencio total. “— de por qué se ha ido la luz.” Aunque aquello seguro se debía a la tormenta que pasaba por la ciudad. Sacó su móvil, “Mierda. No tengo señal.” notó.
No debatiría eso, de alguna manera lo había conseguido y sí, debía aceptarlo era su particular confidencia lo que hacía lograr eso. La chica era simpática, sin embargo sí tuviera su misma edad y se encontraran en el mismo recinto escolar, probablemente se dejaría guiar por el prejuicio y ni siquiera hubiera intentado hablarle y con un perfil demasiado cliché la catalogaría. “Ciertamente no tengo idea” Una respuesta practica, porque sabía como era que aquello sucedía, sin embargo no era para seguir con una conversación, esperaba que pronto pasara la oscuridad. “Si necesitas hacer una llamada puedo prestarte el mio” Saco el móvil de su pantalón y lo ofreció a la chica, la pantalla estaba encendida y la poca luz entre los cuerpos se iluminaba.