Juro que no me he escapado, tía.
Shh… —Lo calló, riendo a causa de empujón que este le había dado— Dame eso… —Susurró, tomando una de las maletas que él traía— No eres mi esclavo, aunque eso quisiera —Le dijo, encogiéndose de hombros— ¡Lochan!
--rió, encogiendo los hombros. --¿Qué? ¿Eres virgen? --le chinchó, arrugando la nariz mientras entraban al edificio principal, yendo hacía la oficina. --











