Lo noté desde que llegaste, tenías una mancha de sangre en tu pantalón —bromeó también.— Por el tono en que me hablabas, era imposible que no me enoje, Declan. Y si seguías así, te iba a terminar pegando.
Oh, mierda, no me puse bien la compresa y se me manchó el pantalón. Encima de todo es blanco, esta mancha no se quita. --Intentó poner voz femenina, pero solo consiguió poner voz de pito. --No serías capaz de pegarme, me quieres demasiado como para hacerlo.















