Me gustaría arrancarte de mi corazón,
sin que quedasen secuelas,
Pero allá tu recuerdo si tanto desea albergar éste desván carcomido por el polvo y la humedad.
Allá él, porque yo ya no le cuido. Yo ya no te espero.
¿y si amé de ti lo que imaginé e inventé pero no lo que has hecho?
¿Y si el amor no es más que amar algo que no existe después de las fronteras de nuestra mente?
Me gustaría entonces arrancarte de mi psique, de mi alma humana,
incluso si quedan imperfecciones y pesadillas bajo tu nombre que me arrastrarán en la penumbra de la noche.
Porque no vivo por esperar,
ni a un tren de cercanías
en la guantera de un coche
como uno de los cientos de discos
eludidos por el paso del mañana.
Pero trato de exhalarte un poco más
antes de que te alejes para siempre,
antes de que me dejes con la respiración entrecortada y los labios resecos.
Quiero decirte muchas cosas antes de darte la luz verde, antes de emitir el comunicado de paz.
Me encantaría arrancarte de mi corazón para que así no fuese una tortura verte vagamente en mis pensamientos.
¿Qué hemos sido más que unos meros complices de verdades a medias y miradas? ¿Qué hemos sido más que un cúmulo de coincidencias y un pasado abrupto? ¿Hemos sido tan siquiera?
¿He sido algo siquiera...?
Sólo una vaga casualidad.
Pero yo ya no creo en las casualidades,
ni en los barcos que navegan sin rumbo,
y los romances de instituto.
Alguien me dijo que recordamos lo que nunca existió,
y yo recuerdo cada una de tus facciones
pese a que no las tocaré nunca.
Me quedan nada más que especulaciones entre un sabor amargo que siempre me corrompe.
Y si éste es mi último poema hacia a ti;
el tiempo se nos ha hecho muy pesado,
solo bailo con mi alma atada a los brazos.
Ya no rasgueo una canción anticuada
deseando comprender con vehemencia tus actos perezosos.
sin la intención de crear este incendio dónde las llamas se han salido de control,
desfallece tornándose en un color carbón
que sólo muestra los años que he malgastado.
Incluso si lucho contra la debilidad que me produce el mirarte,
por encima de mis expectativas.
porque te he arrancado de mi corazón
dejando estas inverosímiles palabras
de la sangre negruzca que del mismo brota.
Te dejo ir, para siempre,
a ti y a estos sentimientos que he camuflado de amor.
A ti, y a esta complicidad que nos une.
en las palmas de mis manos.
Último poema escrito en un noviembre de mis diecisiete años.
A veces, simplemente, creemos amar una imagen que hemos creado de alguien que no existe.
Obra: Almond Branches In Bloom, San Remy. Vincent Van Gogh.