Reflexión cotidiana
Reflexionar no solo ocurre en el silencio y soledad de la noche. También, ocurre en la pausa del caótico mediodía, en la tranquilidad de la mañana, en la conversación en el auto. No es solo en soledad o académicamente en un aula o universidad, en un gran teatro y ánfora o en un laboratorio. El conocimiento se crea con lo cotidiano, en la comunidad, en los pequeños momentos. Muchas reflexiones ocurren en lugares seguros que para muchos pueden ser terapias y que permiten distinguir perspectivas nuevas. Sin embargo, estas no se integran desde el silencio, sino desde el permitirse escucharse, que digo cuando estoy en seguridad o que me digo a mi mismo cuando creo que nadie me escucha o cuando todos me escuchan. Escuchar lo mismo a veces desde el terapeuta o a veces desde el amigo o persona segura o desde la experiencia o el cuerpo que gritan integración, percepciones que se vuelven experiencias y saberes que se vuelven conocimientos y habilidades.



















