Fuego y vida
Con la muerte de su padre, Xiangling su viaje comenzó;
a través de su duelo, mil lágrimas soltó.
Su triste corazón no quiso volver a cocinar, entrando en depresión.
El brillo de sus ojos se apagó al igual que su pasión.
Así que Guoba entró en acción.
A la cocina la llevó y un fuego hipnótico encendió.
Xiangling observó las llamas con gran atención,
el fuego ardía y se consumía conforme avanzaba el tiempo
hasta extinguirse por completo.
«La vida es como una flama, cálida y momentánea.
Brilla mientras está viva pero tarde o temprano se apaga.»
Tras un amargo silencio, una triste sonrisa apareció.
Finalmente lo había entendido.
Xiangling se levantó, abrazó a Guoba y ofreció prepararle pan de maíz picante para cenar.
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