Claro que Bessie no creyó que fuera un accidente, como tampoco lo era que Finn les hubiera acompañado. La rubia guardo silencio dedicándole una mirada significativa a Finn esperando a que se explicara, porque por más que intentaba entenderle, las palabras de Finn no le decían nada. Pero, como no dijo nada que le ayudara a Bessie a entenderlo, fue que termino soltándole aquella cachetada; en parte también porque estaba enojada de aquella ocasión en la cocina.
Mientras se alejaba, se juró que no miraría hacia atrás, pero entonces escuchó su nombre y se detuvo mecánicamente, mas no se giró pues no creía tener el valor de mirar a Finn sin soltarse a llorar o lanzarse a sus brazos. La chica contuvo la respiración al escuchar la confesión, su corazón latió a toda prisa como sus pensamientos y su cuerpo, de nuevo, respondió mecánicamente, girándose para voltear a verlo. Seguía oyéndolo, pero no le escuchaba, el sonido de su propio corazón opacaba todo y creía que las piernas le fallarían en cualquier momento. El mundo para Elizabeth se redujo solo a ellos dos.—¿Por qué hasta ahora?—Preguntó en un murmullo, y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, un tanto de la emoción de escuchar aquellas palabras -que siempre había querido escuchar- y otro poco de decepción porque le había dejado sufrir cuando le confesó sus sentimientos por él. Bessie se acercó hasta él y le golpeó el pecho en reclamo.—¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué? ¿Por qué?—Y entre cada pregunta lanzaba un golpe mientras lloraba, uno más suave que el anterior, hasta que se dio por vencida dejando los puños pegados al pecho de Finn y pegando su rostro a los mismos. —¿Por qué, Finn? ¿Por qué tenías que esperarte a que tuviera novio?—Sollozó en su regazo, como cuando era niña y Finn le consolaba. ¿Qué iba hacer con estos sentimientos por él?
Salió de su pecho. Libre y claro, pero en un gesto desesperado. Finn no estaba satisfecho porque, precisamente, sintió que estaba arruinando algo. Desearía haberlo dicho en otro momento, pero se había dado cuenta de ello justo en este momento. No contestó al instante, los primeros golpes le hicieron moverse hacia atrás. “Porque...” Musitó, ladeando la cabeza, hacia ella y hacia ningún lugar.
No puedes evitarlo para siempre, se dijo.
“Lo siento.” Susurró con sinceridad. “No estaba seguro de lo que sentía, hasta... Hasta que lo dijiste, pero yo... Siempre escuché a tu hermano despreciar a tus intereses, no quería arruinarlo, ni lo tuyo conmigo.” Aceptó. ¿Ser novios? ¿Y si no funcionaba y la lastimaba? A ella no. “Te lo dije porque... No quiero perderte.” Admitió sinceramente. Finn cerró sus brazos alrededor de su espalda. No iba a pedirle nada, se pensó que no era así de egoísta, pero al menos ambos sabían que la quería.