Podría empezar por deciros lo que es, o lo que viene siendo para mi, pero voy a ser mas directa...
Hay lugares en el planeta, en los que puedes ser tu mismo, desconectar, vivir, soñar, reírte, enamorarte, llorar, gritar... ese lugar para mi es betanzos.
Hace algunos años, aunque a mi me parece una vida, decidí dejar atrás todo lo que me quemaba, todo lo que hacia que mi vida no valiera la pena, pues decidí que eso era hora de dejarlo volar. Para ser sinceros he tenido ayuda, un día sin mas ni mas, decidí dar una oportunidad, a esa gente con la que mi padre nunca imagino verme, esa gente que por los años se convirtieron en amigos y en familia.
En cierto modo en ese lugar he pasado todo lo mejor y peor de mi vida. He sabido lo que es odiar, pero sin duda alguna aprendí a amar, a luchar y a ser yo misma.
Si ahora me preguntaran si cambiaría algo, o volvería atrás en algo de lo vivido en ese sitio, mi respuesta seria un rotundo NO, si que es verdad que no he tomado las mejores decisiones, me he dejado manipular, he dejado mi confianza olvidada muchas veces, he llorado, y lo he pasado mal, pero todo eso me ha servido para aprender, para ser mas fuerte y esa muralla que tenia a medio construir, terminarla del todo.
He odiado, que frase mas rara saliendo de mi boca, he aprendido a perdonar hasta que ha dolido, he aprendido a no mirar, a cambiar el rumbo. Pero nadie me había enseñado lo que es darse de frente con el problema, con que la persona mas importante de ese momento en tu vida, te tuviera engañada durante años, y solo te estuviera utilizando para conseguir de ti lo que necesitaba. Es cierto eso que del amor al odio hay un paso de hormiguita.
He amado, he aprendido lo que es mirar a alguien a los ojos sabiendo que tu futuro lo quieres a su lado, que quieres empezar de cero, tirar los obstáculos que os separan para poder ser felices, aun sin saber como hacerlo. Al final no siempre sale bien y acabas escaldado, magullado o echando el ultimo adiós de tu boca, aun sabiendo que no se te olvidara nunca.
He soñado, he creído que una nave abandonada era mi hogar, mi refugio de la realidad en la que estaba viviendo, sin saber que esos años solo eran las chispitas de lluvia antes de la tormenta, pero que de todo ello se sale si se quiere.
He aprendido, he aprendido tantas cosas, que solo puedo dar las gracias, a los que siguen al pie del cañón, a los que ya no están, a los que pasaron sin pararse, y a todo ser de ese lugar que me ha echo ser un poquito mas yo misma, gracias.