Había una vez una mamá valiente que espantaba a todos los monstruos, que cerraba heridas de la piel y el corazón con tan sólo un beso. Y en un abrazo, sabías que nada podía estar mal si escuchabas sus latidos brillar. Corría maratones para llegar a tiempo, aún cuando ella estuviera lista desde el primer momento. Maga de nacimiento, con un poder inmenso. Cómplice de travesuras, siempre una nueva aventura por descubrir. Es un colibríe que incesante mueve sus alas. Libre por el cielo va, haciendo lo que más ama.
Las palabras quedan cortas cuando hablar de ella se trata.
Hacerle himnos o canciones, todo lo que sean ovaciones le darían un poco de premio, más nunca es lo que busca, porque estar cuidando de sus retoños es lo que más le gusta. Hablando de deseos ella se pierde y da todo por hacerlos realidad, porque su único deseo es para ellos, su felicidad.
Así qué aplaudamos a esa delicada dama con un interior feroz que conquista multitudes o las aplasta según el peligro que corra su casta. A ratos amada, otros odiada pero bajo cualquier temor que surja por las noches será siempre aclamada.
Y después de tal descripción uno no sabe qué pensar, sólo queda aceptar y con orgullo predicar... ¡Así es mi madre!
Papittafritta & Pedacitodecielo

















