ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤjust when i was drowning,
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤ ㅤㅤㅤthat’s when i could finally breath.
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Un torrencial diluvio cayó sobre mí apenas logré escapar de las profundidades del mar en el cuál me estaba ahogando a causa de mis propias decisiones y errores del pasado que me perseguían en forma de fantasmas. Incontables veces intenté sacar mi cabeza con la esperanza de poder respirar, impulsada por la desesperación y el temor al edema que el exceso de agua podría provocar en mis pulmones, pero cada uno de mis intentos fue en vano pues olas de colosales tamaños se formaban y me revolcaban ferozmente por todo el océano hasta derrotarme por completo.
Algo en mi me decía que era inútil seguir intentándolo, ya que mi cuerpo se hundía más y más. Finalmente, una noche completamente exhausta, cedí a esos pensamientos pues no existía forma de escapar, no había manera de salir con vida de esa situación por lo que no tuve otra opción que cerrar mis párpados y aceptar el único destino que me esperaba: la muerte.
Mientras las olas arrasaban conmigo a su antojo, lanzándome de un lugar a otro, me permití llenar mi mente de los recuerdos que alguna vez me habían traído tanta felicidad. Pensé en todo lo que había logrado en estos cortos años, en la persona tan alegre y brillante que en un momento fui, recordé a esa mujer que había trabajo tan duro para cumplir sus sueños, aquella que tan fervientemente se defendía de cualquiera que intentara dañarla, la que expresaba en voz alta sus ideas y su sentir, ¡Cómo la extraño! ¿En qué momento se había marchado que no lo noté? Ahora solo quedaban los restos de ella, una versión rota en mil pedazos, temerosa de todo y taciturna que procuraba poner la felicidad de los demás sobre la propia. Siempre he tenido mis dudas respecto a la creencia de otras vidas, pero si eso fuera cierto… Me gustaría volver a encontrarme con esa mujer.
Podía sentir como mi cuerpo caía cada vez más profundo, estaba completamente resignada que no podía hacer nada al respecto más que desear que aquello terminara pronto. Irónicamente, me sentí aliviada, por un instante, todo el peso con el que había estado cargando desapareció. Mis comisuras se alzaron ligeramente en lo que aparentó ser una sutil sonrisa.
De un momento a otro, mis ojos se abrieron al sentir una intensa luz proveniente del cielo caer sobre ellos, casi como una epifanía, recuperé el valor y me atreví a intentarlo una última vez al nadar con todas mis fuerzas hasta la superficie. A diferencia de otras veces, las aguas turbias y agitadas, ahora eran cristalinas y calmas; el cielo gris lleno de nubes que anunciaban una tormenta, se despejó, presumiendo un brillante sol acompañado de un celeste cielo. Por primera vez, pude respirar profundamente y sentirme a salvo mientras tanto, el nivel del agua iba descendiendo lentamente hasta desaparecer completamente, dejando un húmedo rastro en la arena.
Incrédula, me abracé y decidí perdonarme por todos los pasos en falsos que había dado, por los errores que cometí, por las veces que creí merecer que me sucedieran cosas malas, por pensar que no soy suficiente, por dar tanto y recibir tan poco, por haberme quedado cuando debí huir, por creer que mi amor no valía la pena. Por todas esas situaciones que me llevaron a ahogarme en un inmenso dolor.
— Bendita la gota que colmó el vaso y me hizo salir de ahí.
Murmuré, soltando un pesado suspiro de mis labios mientras alzaba mi mirada al cielo, cegándome con el resplandor del sol. Sabía que tenía un largo camino por delante que debía recorrer en soledad, probablemente me encontraría con desiertos y laberintos, pero sin duda, estaba dispuesta a reencontrarme con aquella mujer que alguna vez fui.