ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤDEEP BLUE BUT YOU ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤPAINTED ME GOLDEN
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El rosado de sus mejillas daban una apariencia más juvenil en su rostro, acompañado de sus brillantes ojos que se escondían al sonreír enormemente. Eran tan solo, unas de las pocas características que resaltaban de la mujer, además de su sonora risa que era perceptible desde metros atrás.
Por las mañanas, la cafetería estaba llena del delicioso aroma a café mezclado con los pasteles recién horneados por la castaña, misma que dejaba un pedacito de su alma en cada uno de ellos. Era reconocida en la comunidad por su entusiasmo, por la manera en la que lograba conectar con cada uno de sus clientes y alegrarles un poco el día al recibirlos como si fueran viejos amigos reuniéndose luego de un tiempo sin verse.
Su delantal violeta era difícil de confundir o pasar desapercibido entre las mesas que atendía con tanta amabilidad, podía decirse que tenía un don para tratar con los demás o que tal vez, sus pasteles realmente dejaban a las personas encantadas y por eso regresaban varias veces. De todas formas, no le importaba, ella estaba feliz de volver a verlos.
Por las noches, aquella cafetería se transformaba en su espacio favorito para dejar salir sus penas tan profundas como el azul del océano. La vida le había enseñado que no debía abrir su corazón a cualquier persona, pero la naturaleza romántica en sí misma, le había causado varios problemas que solo se atrevía a contar por medio de sus canciones y una buena melodía acústica acompañándola de fondo. No siempre podía ser una persona brillante y finalmente lo había aceptado.
La pureza de su alma era tan blanca como la luna que iluminaba el cielo, era un poco ingenua y tal vez demasiado soñadora, pues a pesar de los problemas que afrontó jamás dejó de luchar por sus sueños y por lo que su corazón creía.












