Saturno (mi Au) viendo a su versión de la mitología:
Saturn (my Au) seeing his version of mythology:
"Saturno devorando a un hijo" es una de las obras más terroríficas y emblemáticas del pintor español Francisco de Goya. Creada entre 1819 y 1823, forma parte de sus "Pinturas Negras" y actualmente se exhibe en el Museo del Prado en Madrid.
La obra representa el clásico mito de Saturno (Crono en la mitología griega), quien por miedo a ser destronado por una profecía que dictaba que uno de sus hijos lo derrocaría, decide devorarlos a todos apenas nacen.Sin embargo, Goya se aleja de la representación divina clásica y pinta a un monstruo demacrado y demencial con los ojos desorbitados por el terror y la locura. Los expertos interpretan este canibalismo como una metáfora pesimista de la naturaleza destructiva del poder, la devoradora influencia del tiempo y la profunda desilusión del propio Goya ante la humanidad, la vejez y la muerte
Goya realizó esta obra directamente sobre las paredes de su casa a las afueras de Madrid, conocida como la "Quinta del Sordo". Fue concebida en secreto y para su disfrute personal en un momento en el que el pintor, anciano y aislado debido a la sordera, lidiaba con sus propios traumas tras los horrores de la Guerra de Independencia española y el regreso del absolutismo.
“Saturn Devouring His Son” is one of the most terrifying and iconic works by the Spanish painter Francisco de Goya. Created between 1819 and 1823, it is part of his “Black Paintings” series and is currently on display at the Prado Museum in Madrid.
The work depicts the classic myth of Saturn (Cronus/Kronos in Greek mythology), who, fearing he would be dethroned by a prophecy foretelling that one of his children would overthrow him, decided to devour them all as soon as they were born. However, Goya departs from the classical divine representation and paints a gaunt, deranged monster with eyes bulging with terror and madness. Experts interpret this cannibalism as a pessimistic metaphor for the destructive nature of power, the devouring influence of time, and Goya’s own profound disillusionment with humanity, old age, and death.
Goya created this work directly on the walls of his home on the outskirts of Madrid, known as the “Quinta del Sordo.” It was conceived in secret and for his own personal enjoyment at a time when the painter, now elderly and isolated due to his deafness, was grappling with his own traumas in the wake of the horrors of the Spanish War of Independence and the return of absolutism.