Una sonrisa tímida se adueña del rostro del español, “Es fácil estar contigo”, responde. Le hace feliz que otra persona que no sea de su círculo familiar (básicamente su padre y su madre) le llame Zac, ya que, además, lo hacían en ocasiones muy especiales. Le gusta el sonido de su nombre cuando viene de una persona buena y amigable. Sobre Anna Karenina: “Me ha gustado”, concede, de forma sencilla. “Tanto la puesta en escena de los actores, como el vestuario han estado muy bien. Se nota que ha habido mucho trabajo detrás”, para él, el teatro y actuar era un método de escape de la realidad. Sabía ver lo que había detrás de las actuaciones de los demás porque lo había vivido en sus carnes. “Oh”, murmura, alzando las manos al aire cuando siente una pequeña presión en el hombro. Estaba empezando a llover. Sonrisa se dirige a la contraria. “Al menos ha esperado a que acabase la obra.” @suvnee