Me sentÃa retumbar, mi piel se extremesia cada vez que tus manos me rozaban. Me hacÃas música con el pliegue de tus dedos, corcheas nocturnas que sonaban a mar y sabÃan a tomaseca.
No podÃa parar de vibrar, sentÃa que tu mirada se iba hundiendo serena en medio de mi sonrisa y de a poquitos mi cuerpo,aquella pieza de madera hecha tambor, iba transformándose en figura humana.
Entonces aparecÃmos los dos, uno frente al otro casi como un espejo de similitudes lejanas que refleja esencias, nos separaba una mirada fija cubierta de sonrisas y una distancia equivalente a medio dÃa.
De repente el tiempo se detuvo, las palabras se convirtieron en sabores dulces y los versos quedaron silenciados por la cercanÃa de nuestros labios.
Nos besamos... Ambos cerramos los ojos, ambos nos volvimos tan cercanos que nuestros cuerpos comenzaron a llover, nos volvimos agua, nos volvimos piel.