Llego la hora de la comida y recordé a mi inquilino… de nueva cuenta ese sentimiento de responsabilidad me hizo tomar mi camioneta e irme directo a donde el estaba, no sin antes pasar a comprarle algo de comer… al llegar a la casa no lo vi. “¿Se habrá ido?” me preguntaba a mí mismo… al salir al patio de atrás lo que vi me cautivo, allí estaba él, haciendo lagartijas en el patio, sin playera, solo con ropa interior, ver su cuerpo sudado ejercitarse marcando los músculos de sus brazos y su espalda fue un deleite para mi… con temor a interrumpirle le hable.
— ¡Hola!... (En ese momento algo perturbo mi mente… no sabía el nombre de ese joven, no me digne ni siquiera en preguntarle ¿Cómo te llamas? Antes de subirlo a mi camioneta y aun así lo había metido a mi casa…)
— ¡Hola! Me contesto mientras se ponía de pie…
Todo pensamiento de duda se esfumo de inmediato al ver su torso duro, sudado, firme, juvenil… pero sobre todo ver ese bóxer empapado con su sudor que se pegaba a su cuerpo como una segunda piel
— ¿Paso algo?
Me pregunto cómo no entendiendo el motivo de mi silencio…
— No nada, es solo que te traje algo para que comas le dije extendiendo mi mano con una bolsa de comida…
— ¡Gracias!
Me contesto mientras tomaba la bolsa y la dejaba en una silla de plástico que había en el jardín, se fue a lavar las manos al lavabo de afuera mientras me decía:
— Perdón que te reciba así pero lave mi ropa y aun no se seca
Se acodo y antes de empezar a comer me pregunto “¿gustas?”, “no gracias” le respondí mientras lo veía comer… verlo allí dependiendo de mi me hacía querer protegerlo, pero a la vez verlo tal cual era me causaba una sensación rara, él era un hombre joven fuerte, vigoroso, pero a la vez frágil y con necesidades… quede absorto en mis pensamientos que no me di cuenta cuando termino de comer… “¡Gracias!” dijo mientras se acomodaba en la silla… voltee a verlo y vi que olvide algo en su comida, no le había traído algo de beber, casi corriendo fui a la cocina por un vaso de agua… cuando venía de regreso me di cuenta de mi acción “¿Qué hago?” me pregunte a mí mismo, en mi casa esto me lo hacían quienes me ayudaban a cuidar a los niños y en el trabajo era mis secretaria la que lo hacía y heme aquí, siendo yo un profesionista exitoso, el que atiende a un joven casi de la calle completamente desconocido para mi… le di el vaso y me senté a ver como se lo bebía, me gustaba observarlo, su actuar casi silvestre era un gusto culposo para mí, sin quererlo mi mirada se desvió de nuevo a su bulto… Él lo noto… “¿Se te antoja?” me pregunto con malicia, “No” le respondí, “¿Seguro?” volvió a preguntar mientras se agarraba el paquete… Yo me quede en silencio, de repente sin avisar y allí en el jardín trasero de esa pequeña casa saco su miembro flácido… “Dale unos besitos” me dijo mientras movía su pene… “Nos van a ver” le respondí, “No hay nadie” contesto seguro de si mientras se masturbaba… Yo seguía sin saber que hacer… “Ándale, nomás tantito” me decía mientras su miembro ya comenzaba a ganar tamaño, sin decir palabra me incline y comencé a chuparle la cabecita de su pene… su cuerpo emanaba un olor delicioso, a hombre, a macho joven, su verga rápidamente gano tamaño, pero yo seguía enfocado solo en su puntita… “Toda” me dijo, “No, cálmate” le respondí mientras seguía comiéndome su miembro… de una forma casi cómica se me ocurrió que ese era el momento “idóneo” para aclarar algunas dudas… sacando su miembro de mi boca pregunte:
— Oye y a todo esto… ¿Cómo te llamas?
Él puso una cara de pena como entendiendo lo extraño de esta situación.
—José Daniel… pero mis amigos me dicen “JD”
—Mucio gusto tocayo yo me llamo Mario José.
Le conteste mientras seguía chupando su miembro y disfrutando de su olor… Él se acomodó en la silla de plástico presintiendo que esa no sería mi única pregunta y al acomodarse puso sus manos detrás de la cabeza dejando escapar aún más ese olor de hombre joven sudado que es embriagante para muchos, incluido yo… durante toda la charla pude gozar ese olor y sabor a hombre joven hasta que mi reloj nuevamente me alerto que debía irme… sin más tiempo para indagar me despedí y me embarque rumbo a mi oficina, dejándolo en el patio, sentado, con la verga dura… Al llegar me lave rápidamente los dientes y me puse a trabajar sin dejar de pensar en JD y lo que habíamos hecho momentos atrás, hasta que el celular interrumpió: “Nuevo mensaje de Emilio: ¿Listo para al rato?” decía el mensaje… “¡Emilio!” pensé en voz alta… Emilio era un chavo con el que me había estado mensajeando desde días antes, un amigo del trabajo me paso su número para que pudiera socializar más y disfrutar de esta nueva etapa de libertad, justo ese día nos conoceríamos en persona después de días de amenas charlas y llamadas telefónicas… ahora mi mente se centraba en Emilio, un joven moreno, cuerpo de gym pero sin llegar a ser del tipo mamado, medio velludo, con barba, 1.75, una voz cálida muy agradable y sobre todo y siendo lo que más me gustaba con tema de con tema de conversación lo cual era una cualidad que yo valoraba mucho en un hombre… le respondí el mensaje, confirmando la cita… seguí trabajando, llego la hora de salir… me apresure en llegar a mi casa (la oficial) me cambie y me dispuse a irme a ver a Emilio… justo a medio camino recordé a JD… “¡No puede ser! ¿Qué hare?” me preguntaba, no podía dejar sin comer a mi “inquilino”… pensando en eso estaba que no preste atención a todo lo demás, como podrán deducir a estas alturas soy un tanto despistado... me baje de la camioneta, camine por el mirador de la ciudad buscando a mi cita, recuerdo que aún había algo de gente y yo me sentía como colegial en su primera cita, no lo vi a simple vista, “Aun no llega” pensé, me recargue en el barandal para esperarlo cuando suena el teléfono “Ya te pasaste” decía el mensaje, voltee a todos lados y no lo veía, otro mensaje llego “Hacia atrás” me voltee completamente y lo vi allí, en el centro del mirador, recargado en un viejo monumento que allí había.. verlo en persona fue otra cosa completamente distinta, se veía mucho más imponente que en las fotos, su cara de bonachón, su barba, su físico, su mirada, todo era tal cual o mejor de lo que hubiese imaginado, me quede allí inmóvil, él se acercó con una amplia sonrisa, caminando entre apresurado y emocionado, como quien ve a un ser querido, le extendí mi mano, él la tomo pero en lugar de ser el típico apretón de manos me jalo hacia él y me abrazo fuertemente… inmediatamente el olor de su perfume se metió en mi nariz gravando ese olor en mi mente, yo trate de separarlo por instinto, aunque sé que soy gay esta nueva vida de libertad era algo precisamente nuevo para mí aún me daba miedo el que dirán y aparte Emilio se supone es hetero… “¿Por qué me abraza?” me preguntaba en mis adentros, cuando lo intente separar de mi algo duro me hizo reaccionar, lo había tomado de los brazos para separarlo, sus bíceps se sentían duros, trabajados, anchos, si algo me enloquecía de un hombre era un buen par de brazos, creo que mi cara lo dijo todo… “¿Están duros verdad?” dijo mientras esbozaba una amplia sonrisa de orgullo. Lo solté de inmediato muerto de pena, él me tomo del cuello como quien abraza a un colega y me guio de nuevo al mirador… “¿Por qué te da pena?” me pregunto “¿Somos amigos que no?” me decía mientras me soltaba… le di una resumida explicación del porqué de mi actitud… “No te preocupes, es normal” me dijo… “Ya se te pasará”… sus palabras me dejaron pensando y recordé un pequeño detalle que había olvidado sobre él y del cual me había advertido Martin, mi amigo, “Le gusta mucho el desmadre, lo vez joven, tiene 20, pero es más experimentado en muchas cosas que muchos de nuestra edad”… Empezó el típico cuestionario “¿Cómo te llamas?, ¿A qué te dedicas?, ¿De dónde eres? Etc…” sin notarlo mi interrogatorio se volvió en mi contra, generalmente tiendo a ser yo quien lleva la batuta en las conversaciones pero este canijo sabia darle la vuelta a la tortilla, después de un buen rato el lugar estaba casi vacío y la charla era tan amena, tan placentera, su voz era tan agradable, su trato tan familiar y desinhibido que me hacía sentir que lo conocía de toda la vida, por un momento desee que esa noche no se acabara, algo asi había deseado siempre, y hoy se estaba cumpliendo… “Martin me dijo que te gusta el café, ¿gustas uno?”… “si” le respondí mientras me guiaba a un puestito de cenas que había a un lado… saco una cajetilla de cigarros “¡Date!” me dijo… “¿Cómo sabes que me gusta fumar?, en especial de esta marca”... “Tenemos un amigo en común ¿Recuerdas?”… al parecer este astuto joven me había estudiado bien antes de nuestro encuentro, eso me hizo dudar y activar mi sentido contra chichifos, pues si algo sobra en mi lugar de trabajo son los jóvenes que quieren vivir bien a expensas de uno… llegaron los cafés que se fueron rápidamente con los cigarrillos… cuando me pregunta “¿No gustas cenar?”… “Si por favor” respondí, lo cual me trajo a la mente a mi inquilino… “¿Y ahora su hago?” me preguntaba a mí mismo, no quería irme y ser descortés con mi nuevo amigo… pero tampoco quería dejar sin cenar a mi inquilino… Justo iba Emilio a llamar a la que despachaba en el lugar cuando le dije “¿Sabes qué?… La cena la invito yo… pero antes tengo que ir a un lugar a dejar algo... ¿No te molesta verdad?”… “No para nada” respondió mientras sacaba otro cigarrillo, me pare fui a pedir algo de cenar a la barra del local para llevar, regrese con Emilio seguimos charlando un poco, me avisaron que mi pedido estaba listo y nos fuimos rumbo a mi casita a ver al inquilino… esta vez me estacione un poco lejos, me baje y entre ala casa encontrándome a JD en la sala viendo la tv. “Hola tocayo me dijo” mientras se paraba de la sala “Hola JD, oye nomas vengo de pasadita es que tengo un compromiso” le dije mientras dejaba las cosas en la mesa y me salía con prisa… al llegar la camioneta Emilio me noto algo agitado… ¿Todo bien? Me pregunto, “Si todo bien” le conteste, mientras arrancaba sin rumbo… “¿A dónde te gustaría ir?” le pregunte, me indico la dirección de una pequeña cafetería, llegamos y como si esa ida a ver a mi inquilino nunca hubiera pasado, la plática y la noche siguió como si nada e inclusive a cada momento se hacía más interesante la noche, ese jovenzuelo tenía algo que me hacía abrirme, era muy expresivo, muy ameno, sabia escuchar y pese a la edad era muy maduro y sensato, eso de nueva cuenta me hizo brincar una alarma y darme cuenta de algo, me era difícil leerlo, como si lo que yo sabía de él, no concordara con su edad, con su forma de ser, etc… es decir Emilio me lo vendió como alguien con quien salir, pasar el rato, cotorrear y tener algún buen encuentro, pero era en verdad un buen chico, aunque claro, la experiencia y facilidad con la que trataba ciertos temas lo delataba, mientras que a su vez su inexperiencia en otros me hacía dudar… al finalizar la cena hablábamos, bromeabas y nos reíamos como si fuéramos amigos de toda la vida pese a los años de diferencia hicimos muy buen click, teníamos muchas cosas en común, todo iba súper bien hasta que dijo: “Oye no es por ser descortés pero me tengo que ir”… “¿Cómo? ¿Por qué?” le pregunte como con ganas de que ese casual encuentro no terminara, el me hacía sentir no solo bien, si no en confianza, libre, pleno “Yo no vivo aquí, ¿Recuerdas?”… ¡cierto! lo olvidaba, él era de un municipio vecino… “el ultimo bus sale a las 12:00” me comento “¿Y si te voy a dejar?” Le dije con ganas de no separarme de él… “¿De verdad quieres que me quede?”, “Si puedes si, por favor” le conteste con carita de perrito a medio morir… “Ok, está bien, si es necesario me voy en taxi… además me caíste muy bien” comento mientras esbozaba esa sonrisa amplia que a mi tanto me gusta, he de decir que algo que llamo poderosamente mi atención de él era su mirada, sus ojos reflejaban ternura, pero su mirada era seria, dura, lo cual contrastaba con su carácter alegre… paralelo a la felicidad que me dio su respuesta, lo fácil que acceso a mi petición hizo que se activara de nuevo mi “sentido araña”, ”¿este jovenzuelo estaba midiendo que tanto quería estar con él?” me preguntaba a mí mismo… salimos de la cafetería y nos dispusimos a dar vuelta por la ciudad mientras seguíamos platicando, una cosa llevo a la otra y tocamos el tema de su físico... Me comento que jugaba futbol y basket aparte de ir al gym, que le hubiese gustado poder practicar americano pero por el cash no pudo y así él, con su desfachatez y falta de pena que lo caracteriza me invito a tocar, yo emocionado pero con toda la pena del mundo me dispuse a ir tocando poco a poco, primero sus bíceps, sus piernas, su pecho, “manoseándolo” estaba yo cuando sin decir agua va pregunta: “¿Te han dicho que tienes bonita sonrisa?” me pregunto… “¡No!” le respondí con pena cual vil colegiala ruborizándome por completo… Él noto mi reacción “¿te chiveaste?”, “No” respondí con la cara toda roja, llegamos a un alto y de la nada soltó una pregunta: “¿De qué color son mis ojos?”… “no sé” le respondí curioso “a ver déjame ver” agregue, él se volteo y acerco su cara hacia mi… me le quede viendo y antes de responder a su pregunta me dio un beso, un besito, suave, rápido, chiquito, que me dejo aún más rojo que antes… “Los tuyos son color miel” dijo con una sonrisa pícara, “Los míos son cafecitos” dijo mientras regresaba a su asiento… yo seguía viéndolo, incrédulo de lo que había pasado, “¿Qué esta sucediendo?” me preguntaba en mis adentros, este chamaco estaba decidido a algo, “¿Pero a qué?” me decía sin notar que ya había cambiado la luz del semáforo, “Ya está en verde” me dijo, arranque y por un buen tramo me quede en silencio… “¿Te molesto?”… “No, no, para nada” le dije, es solo que me sorprendió, agregue… “¿Por qué?” me pregunto, “no sé, o sea, no, no se” respondí confundido… En verdad no sabía que pasaba…
“¿Habrá Martin dado literalmente salto y seña de mi a este joven? ¿O este joven está realmente interesado en mí? pero ¿Y si me quiere usar?, digo, trabaja en el mismo ramo que yo, pero evidentemente en un nivel mucho más bajo, Martin me dijo que tenía mucha experiencia, se supone que es hetero” pensaba y repensaba mientras me preguntaba a mí mismo todo eso cuando su voz cálida dijo: “Perdón, creo que me exigí” mientras me daba unas palmaditas en la pierna… “No vuelve a pasar” añadió, “No Emilio, no es eso, ¡Cómo crees! es que…”, “¿Es que que?” me pregunto curioso, “¿Tu eres hetero no?”, “llevo vida hetero” contesto, “¿Entonces por qué esto?, ¿porque tu actitud?, ¿porque todo lo que haces?”. “No sé, me agradas” respondió con su típica desinhibición, me estacione afuera de un Oxxo y lo encare… “A ver, dime la verdad, ¿Qué quieres de mí?”… Él se rio por mi pregunta, a lo que respondió con una sonrisa en el rostro, “No sé, una noche, sexo, una vida juntos, un beso, nada, tal vez todo” su respuesta me dejo algo molesto “¿Esto es un juego para ti?” pregunte algo molesto, lo que hizo fue la chispa que hizo estallar todo… se lanzó contra mí y me beso, pro esta vez no tiernamente, sus labios buscaban desesperadamente los míos y su lengua quería entrar en mi boca, con uno de sus brazos me jalaba hacia el mientras con el otro comenzaba acariciarme la pierna”… esa acción me tomo desprevenido, como todas las anteriores, les digo que me era difícil leerlo, no sabía qué hacer, por un lado a mi cuerpo le gustaba lo que sentía, pero por el otro sabía que debía parar, lo único que se me ocurrió fue morderle el labio… “¡Ahhh!” exclamo él, se separó de mí y me dijo con una perversa sonrisa en el rostro “¿Te gusta rudo?”… “¡No!” le respondí con mucha vergüenza en la cara cuando sin decir agua va sentí sus labios en mi cuello, mi cuello es mi punto débil, ustedes lo saben… hábilmente besaba, lamia, chupaba, succionaba, estimulaba mi cuello, con una de sus manos hacia mi cabeza hacia atrás dejando al descubierto mi cuello, mis gemidos comenzaron a hacerse presente, su otra mano subió hasta mi pecho pellizcando mis pezones encima de mi camisa… extasiado y luchando contra el gozo que sentía mi cuerpo le decía “Para, basta… ¡No sigas!”… él no hacía caso y seguía en lo suyo, espacio le faltaba par a maniobrar a ese cabron… hasta que un “¡Para! ¡Aquí no!” salió de mi boca… “A otro lado” anexe… como si esas palabras fueran las que buscaba oír me soltó, “¡Pues vamos!” dijo contento, como quien recién realiza una travesura, yo todo extasiado con el corazón al mil y la calentura a todo lo que da arranque la camioneta, me dirigí a hacia la zona de moteles, al primero que vi entre, llegamos y al cerrarse la puerta me tomo de la mano, me jalo hacia él, me abrazo y como si de un beso de telenovela se tratara junto su rostro con el mío, me miró fijamente, nuestras miradas se cruzaron y mis labios como si vida propia tuvieran su unieron a los suyos con mucha pasión, esta vez sus manos tenían libre acceso todo mi cuerpo, rápidamente comenzó a acariciar mi espalda, mis nalgas, mis brazos, su lengua jugaba con la mía, yo me dejaba llevar, la sensación de su cuerpo, sus caricias, eran una mezcla de ternura y fuerza, me tomo de la barbilla me giro y me empujo fuerte contra la pared, me tomo de las piernas y me cargo, ese cabron estaba haciendo gala de todos sus dotes, de su experiencia, de su fuerza, de su cuerpo, de su pasión, de su juventud… en esa posición pude sentir la dureza de su miembro a través de su pantalón, sus besos me arrancaban gemidos y quejidos de gusto, placer, deseo excitación, yo tenía los ojos cerrados gozando de todo eso, no parecía que estuviera con un 20 añero, parecía que estaba con un maduro experimentado, cada caricia, cada beso, eran precisos, exactos, capaces de arrancarme un suspiro y generarme mil sensaciones… yo parecía un muñeco de trapo, solo me dejaba hacer, así cargado me llevo a la cama cayo en la cama junto con migo, sin dejar de besarme, cosa que me gustaba mucho, sus manos desabotonaban mi camisa a medida que cada botón cedía sus labios recorrían cada parte de mi pecho, llegando a uno de mis pezones que con gran maestría comenzó a estimular mientras con sus manos seguía desnudándome, su lengua rodeaba, lamia, acariciaba mi pezoncito mientras su boca me los succionaba deliciosamente, con fuerza, pero sin ser demasiada para dañarme, era algo espectacular, llegó a mi cinturón que abrió sin esfuerzo, desabrocho mi pantalón, yo me saque los zapatos y así en un santiamén ya estaba desnudo, tirado en la cama, a merced de ese joven semental… el aun con su ropa puesta… se paró delante de mí y me pregunto “¿te gusta lo que te hago?”, “¡Me encanta!” Le respondí con éxtasis… “¿Te gusta mi cuerpo?” pregunto coquetamente mientras jugaba con su playera dejando ver parte de su torso velludo “Mucho” conteste, “¿de verdad?” pregunto él mientras flexionaba los brazos, esa acción me hizo querer pararme y comenzar a manosearlo pero justo cuando iba hacia el borde de la cama puso su pie entre mis piernas, se agacho y me dijo “Mira” acto seguido me dio un beso y como si de un show privado se tratase con cadencia y sensualidad comenzó a deshacerse de sus prendas, primero esa playera que aun sin ser ajustada dejaba ver bien el contorno de sus pectorales y sus fuertes bíceps, siguió con los tenis y el pantalón que tenía las rasgaduras necesarias para incitar a pecar quedando solo en un ajustado bóxer que dejaba ver la forma de su miembro y sus bolas… con esa maestría que solo tienen los que se dedican a la vida nocturna, me tomo de la mano y recorrió con mi mano su pecho velludito, su torso, hasta llegar al borde de su bóxer… tomo mi otra mano y mientras movía su cadera me hizo bajar su bóxer dejando al descubierto sus pelos púbicos para después liberar un miembro de unos 17 cm, de un grosor considerable, su cabeza al aire mostraba rastros de lubricación, mis manos terminaron de bajar ese boxer hasta quitárselo por completo, me tomo de la barbillas, dio un paso tras y me jalo hacia él, cayendo yo de rodillas, quedando mi cara justo a la altura de su miembro. No hizo falta que dijera algo, pues cual vil poseído me comí ese palo de carne sin pudor alguno, estaba caliente, pero caliente en verdad, como si el hubiera tocado los botones correctos en mi para ponerme a tope, me comía esa verga con devoción con hambre, la besaba, la chupaba, la succionaba, le pasaba mi lengua por todos lados, tomándome de la nuca guio mi cabeza hacia sus testículos, tenía unos huevos grandes, peludos, que colgaban orgullos entre sus piernas, mi lengua fue lamiendo cada parte de sus huevos, los besaba, los jugaba, se sentían pesados, cargados de leche, a él parecía gustarle, pues me dejaba hacer a voluntad, con mucho esfuerzo me metí uno de ellos a la boca, lo cual le arranco un gemido de placer “Eso, suave, suave” me decía mientras acariciaba mi cabello, yo por mi parte disfrutaba de todo eso que el tenia para mí, después de un rato de jugar con sus testículos tomo su verga dura y babeante y me la ofreció de nuevo, comenzó un lento vaivén que en combinación con mis mamadas hacían llegar más y más adentro su miembro, con sus manos sujeto mi cabeza y tomándome fuertemente de la nuca aumento la velocidad y fuerza de sus embestidas, podía sentir sus pelos en mi cara y sus huevos chocar con mi mentón, así con fuerza sin piedad comenzó a follarme la boca yo quería toser, por la molestia que me ocasionaba su miembro en mi garganta y sus pelos en mi nariz, quería empujar sus piernas pero parecían duras columnas que no se movían, sujete con todas mis fuerzas sus brazos, voltee a verlo como suplicando que parara, mis ojos lloriqueaban, mi cara estaba completamente roja, me faltaba el aire, él en un acto de “bondad” quito las manos de mi cabeza pero empujo mas su pelvis hasta hacerme llegar al borde de la cama, yo aproveche ese breve momento para tomar aire y así en esa nueva posición comenzó a follarme la boca con más fuerza, parecía un animal, no le importaba lastimarme, esta vez metía y sacaba toda su verga de mi boca provocando que hilos de saliva chorrearan por la comisura de mis labios, podía sentir sus huevos peludos de toro chocar contra mi barbilla mojándose con la saliva que de mi escurría, así estuvo unos momentos hasta que en una de esas metidas su verga entro más de lo normal y me hizo querer volver el estómago, me tire hacia un costado apoyándome en mis brazos y él se quedó de pie, inmóvil al lado de mí, devolví la mirada hacia a ese joven hombre, desde mi posición se veía aun más imponente, más grande, más fuerte, su cuerpo velludo bien trabajado, fuerte, ágil, su verga escurriendo de mi saliva se veía salvaje, potente, folladora, incansable... sin decir nada me dio la mano, se la tome, me ayudo a pararme, me giro, me puso contra una de las paredes de espejo de la habitación, sin palabras en silencio comenzó a besar mi cuello mientras su manos se entrelazaban con las mías, su verga se abría paso entre mis nalgas su movimiento de cadera hacia que su miembro recorriera mi raja de arriba abajo llenándome de mi propia saliva, comencé a desear ser penetrado movía mis nalgas hacia atrás ofreciéndoselas, el espejo se empañaba por el calor emitido de mi boca y de mi cuerpo, “¿Te gusta?” Me pregunto mientras me daba una fuerte nalgada… “Siiii” respondí con la respiración entre cortada. Me tomo de la mano me jalo hacia él me beso apasionadamente, pude sentir su cuerpo joven, firme, desnudo, velludo contra el mío, dejo de besarme, me miro a los ojos y sin decir nada ahora fui yo quien se acercó a besarlo, puso índice en mis labios deteniéndome, para después meterlo en la boca, primero el índice, luego el de en medio, comenzó a meterlos y sacarlos de una forma perversa y sensual, yo chupaba, besaba y lamia sus dedos mientras él solo miraba la acción con una sonrisa de satisfacción, se separó de mi para ponerse atrás de mí, me inclino me apoye en la cama, lentamente con mucho cuidado de no hacerme daño comenzó a meter primero un dedo, luego los dos en mi culito apretado “Estas hirviendo” dijo él, “Así me pones” le respondí gustoso de sentir sus dedos adentro de mi… momentos después él se puso de rodillas y abriendo mis nalgas comenzó una salvaje mamada de culo… su lengua se metía y se salía rápidamente de mi culito, como si fuera un taladro, con fuerza, con furia, lamia toda mi raja, me nalgueaba, me comía el culo, lo succionaba, casi me lo arrancaba, yo sentía que se me iba la vida entra tantas mamadas que me daba, mis piernas temblaban del placer, me recosté un poco en la cama para poder alzar más mi cola, el gustoso siguió lamiendo, besando, mamando mi raja… “Ya estás listo” me dijo… me tomo de la mano y me guio hacia “el potro del amor” se sentó cómodamente en medio, poniendo sus manos tras su cabeza, era obvio lo que quería hacer, con esa mirada perversa, dominante de macho, sin decirlo, me dio a entender que debía cabalgarlo, yo obedecí, me monte encima de él, el solo observaba la acción “¿Te gusta verdad cabron? ¿Te gusta ser el que lleva el control? ¿El dominante? ¡El hombre!” El solo reía traviesamente, una vez encima de él me dispuse a bajar lentamente, cuando el sintió la entrada mi culo en la punta de su verga me pellizco fuertemente los pezones, causándome un grito de dolor “¡Ahhh! ¡Nooo!”, acto seguido empujo toda su verga adentro de mi sin piedad, travesándome cual cuchillo caliente a la mantequilla, comenzó un mete y saca fuerte, violento, potente, podía sentir como saltaba yo con cada embestida, “Ahhh, siiii, siiiii ¡Ahhhh! Duele, duele” le gritaba, dejo mis pezones para sujetarme fuertemente de las caderas para que no pudiera librarme de su taladrante verga, yo por mi parte me sujetaba fuertemente del potro , apretaba mis mandíbulas tratando de aguantar el dolor que me causaba su duro miembro rompiéndome el culo…. Pronto sus movimientos se hicieron menos dolorosos, más placenteros… “¡Eso! ¡Eso! Así, ¡Relate! Relájate, ya vas aflojando” me decía mientras buscaba mis labios... Cuando comenzó a besarme dejo de moverse, me soltó de las caderas y como si de un reflejo se tratase mi culo bajo para comerse su miembro, ahora era yo el que guiaba el ritmo de la cogida… el volvió a poner sus manos detrás de la cabeza viendo la acción, pude ver su cuerpo joven, velludo, sudado, su respiración extasiada me producía morbo, su cara de macho cabron follador no dejaba de sonreír cual cazador después de atrapar a su presa, la sensación de su verga dentro de mi culo era cada vez más placentera, deseaba sentirla más y más dentro, yo mismo me daba sentones cada vez más fuertes aplastando su cuerpo con el mío, el gustoso solo observaba con orgullo lo que había hecho, me había hecho desearlo, me ha hecho ser yo quien le de placer, me ha hecho doblegarme, ya nada quedaba de ese profesionista serio, centrado, pudoroso, ahora era un simple mortal cediendo a los placeres de un joven cuerpo… “¿Te gusta?” me pregunto… “¡mucho!” le respondí… “Ok, ahora gírate” me ordeno, me iba a poner de pie para hacerlo pero me detuvo… “Sin sacártela” esas palabras extrañamente me hicieron ruborizarme, con cuidado me gire, la sensación de su pene llenando mis paredes anales mientras giraba me causo un escalofrió muy placentero, quede de espaldas a él, él comenzó a besarme el cuello sus besos en conjunto con su pene dentro de mí me volvían loco, mientras me besaba movía su pelvis en círculos generando un sensual movimiento que fundía nuestros cuerpos en uno solo, esta vez sus movimientos eran suaves, gentiles, cuidadosos, sus manos recorrían todo mi cuerpo, acarician y estimulaban todo mi ser… “¡Que rico!” Le dije, “¡No pares!” le pedí, “¿No?” me pregunto con ese tono travieso, “¡No!” respondí con éxtasis, “¿Te gusta?”, “¡Me encanta!” le conteste, después de un buen rato así yo me sentía en la gloria, sentía su cuerpo sudado y caliente junto al mío, pero él no parecía cansarse… senti que se iba a parar así que hice lo mismo… ya de pie me sujeto de la cara, se me quedo viendo fijo y me dio un lengüetazo en la boca seguido de un beso… me llevo al extremo alto del potro, me acomodo allí y alzo mis piernas, las sujeto con fuerza y suavemente metió su pene dentro de mí, lo movía con cuidado, como buscando algo, hasta que un gemido mío le indico que allí era el lugar, sus movimientos eran precisos y cada vez que llegaba a es apunto, a es lugar, a ese botón que nos hace estremecer de placer una pequeña descarga eléctrica recorría mi cuerpo, lentamente, poco a poco, gradualmente, con gran maestría sus movimientos se fueron acelerando, cada vez más, hasta el punto de ser rápidos y fuertes pero sin ser violentos, el placer era indescriptible, sentía su glande chocar con mi próstata, estaba estimulando mi punto g como nunca nadie lo había hecho antes, mi cuerpo daba cuenta de ello, tenía mis pezones durísimos, no paraba yo de apretarlos, mi penes está más duro que nunca chorreando precum por montones, mi ano se amoldaba a la perfección a ese intruso que me daba tanto placer… de repente esos movientes de mete y saca completos se hicieron más cortos, más rápidos, estimulando constantemente mi punto g, haciéndome gemir mas, más y más, al punto de gritar de éxtasis “¡Mas! ¡Mas! Dame más ¡Mas rápido! ¡Más duro!” Quería venirme, quería venirme sin tocarme, quería que ese joven que bien podría se mi hijo me hiciera venir de inmediato, el con esa confianza que le caracteriza me hacía sufrir, no me obedecia, me hacía suplicar por más y más… hasta que la saco por completo… “¿Qué? ¿Qué haces? ¡No pares!”... “¡Pídelo!”, me dijo… “¿Qué?” pregunte confundido, “Pide que te coja”, me quede en silencio… mucho de lo que me hizo esa noche nunca antes lo hubiese permitido… “cogeme”, le dije en voz baja… “¡Pídelo bien!”... “¡Cogeme cabron! Cogeme duro!” Le dije en voz alta... “¡Más fuerte!” exigió él... “¡Que me cojas!, ¡Hazme tuyo!, ¡Lléname de tu ser!” y como si esa orden estuviera esperanzo comenzó un mete y saca furioso contra mi punto g… “¡Ahí! ¡Ahí! ¡Ayyyyyy! ¡Ahhhhhhhh!” Era lo único que salía de mi boca, estaba yo en el nirvana, en el éxtasis, en el cielo, mis ojos se pusieron en blanco, sentí mi cuerpo tensarse, mi culo apretó con todas mis fuerzas la verga de ese joven macho follador y de repente paso lo inevitable, chorros de semen salieron de mí… “¡Ahhhhh!” Grite extasiado mientras me aferraba al potro… la venida fue intensa, salvaje, cada chorro de leche que salía de mi me producía un escalofrío inmenso en el cuerpo… justo termine de venirme y comencé a recuperar el aliento cuando siento que Emilio me toma de la espalda y como si de una pluma se tratara me levanta, me lleva contra la pared y así en el aire sigue penetrándome duramente, puedo oír sus jadeos, su respiración agitada, siento su cuerpo sudado contra el mío, me aferro a su cuello, mis labios buscan los suyos, mi ano se vuelve más sensible después de esa venida, siento cada sentimentero de esa dura verga entrar y penetrarme a su antojo, mi ano se siente vulnerado, ya no opone resistencia alguna, de repente sus embestidas se hacen más fuertes, veo como se tensa su cuerpo y sus movimientos se hacen más rápidos, comienza a jadear más fuerte, más rápido,…. “¿Listo?” Me pregunto al mismo tiempo que sus jadeos se hacían más sonoros… en eso siento el primer chorro espeso y caliente de su leche llegar a lo más profundo de mi… “¡Ahhhhh!” Gemidos los dos al unísono mientras más y más chorros de leche caliente salían de su verga, uno tras otros esos chorros llenaban, empapaba, impregnaban mi culo… era impresionante la cantidad de leche que ese joven semental aventaba… después de venirse pude sentir como lentamente su caliente semen comenzaba a escurrir de mi abierto culo, sus piernas temblaban un poco por la venida y el cansancio, yo seguía aferrado a él, me llevo a la cama, me recostó, se puso encima de mí y comenzó a besarme tiernamente, después se acostó a mi lado yo voltee a verlo cual colegiala teniendo su primera vez… vi su cara joven, alegre, como de quien se siente orgulloso de un logro y como no hacerlo, llevábamos un buen rato en el motel fácilmente más de tres horas, horas en las que él me hizo de todo…. “¡Que cabron eres!” Le dije mientras le daba un beso y acariciaba su rostro… “Me dijeron que tenías experiencia pero no creí que tanta”, “y eso que solo es el primero” me dijo mientras llevaba mi mano a su miembro que aún estaba duro… no quiero cansarlos con tanto relato, solo le diré que no aguante el segundo palo, no por el desgaste físicos si no por la hora, ya casi era la hora en la que habitualmente me levanto y tenía que retirarme… nos dimos un baño rápido, me ofrecí a llevarlo a la central de autobuses pero para mi sorpresa me pidió que lo llevara a casa de Martin “Me dijo que podía quedarme en su casa si terminábamos tarde” comento causándome algo de celos que no debía sentir pues no éramos nada, sin embargo no me gustaba la idea de que se quedara con mi amigo, aunque él también tiene que ir a trabajar pensé en mis adentros…. Frustrado pero con la confianza que en unos cuantos minutos no podían hacer gran cosa me fui a cambiar, llegue a mi casa, cansado, trasnochado, sin ganas de nada solo a bañarme de nuevo, cambiarme comer algo y justo allí en la cocina de mi casa recordé a JD… no me daba tiempo de llagar hasta allá para llevarle algo… con toda la pena del mundo me fui a mi trabajo... ya estando en la oficina hice una llamada a una cafetería de un conocido para que le llevaran algo de desayunar a JD.