se descoloca, por un momento, cuando nota como el contrario parece tomar en serio la iniciativa de darle ese obsequio como compensación a la ayuda prestada. la sensación es inevitable, quizás porque ha pasado tiempo desde la última vez que una persona ha sido tan sinceramente amable con él, a tal punto de tener una disposición tan grande por cumplir sus demandas (incluso si solo eran fingidas y no una necesidad que le hiciese sentirse desesperado). la última vez que experimentó algo similar había sido hace un par de años atrás, y el vestigio de ese débil recuerdo le deja un sabor menos agradable en el paladar, llevándolo a bajar la mirada cuando nota como se está entregando libremente a las comparaciones. ciertamente, las personas más afables y dispuestas terminaban siendo, de alguna forma, las que más intranquilidad le causaban. “ entonces puede que acabes comiéndolo todo tu mismo, ” agrega, mientras se prepara para efectuar su tarea de bajar las bayas del árbol. “ ¿como podrías no hacerlo pasar? no tienes control sobre eso, ” señala casi automáticamente, de una forma bastante puntual. lo cierto es que siente curiosidad genuina porque, de ser ese caso, si hay una forma de evitarse todos los posibles malestares wenning estaría encantado por conocer el método. es en afirmación ligada directamente a la confianza que lo observa en silencio por unos segundos, contemplando las palabras que le ofrece antes de entreabrir los labios, no muy seguro de las palabras que quiere ofrecer. le gustaría sonar un poco más genial, pero no sabe como ordenar sus ideas en primer lugar. “ quizás eres el tipo de persona que quiere creer en la gente. yo pienso que eso no está mal. ” puntualiza, estudiando sus propias sentencias. “ hace falta de esa gente en el mundo, digo… alguien que quiera creer en lugar de dudar. ” es seguido de eso que su ceño se frunce un poco, alarmas activándose en su cabeza cuando oye la resolución a la cual llega el mayor, de inmediato enseriándose. “ claro que no. ¿como vas a probarlas? hacerlo creyendo que confío en ti es aun peor. lo hago, pero no voy a ponerte en peligro por algo así. ” y por un segundo se sorprende de lo severa que suena su voz, como si el ofrecimiento ajeno estuviese realmente muy fuera de discusión. así mismo, también hay impresión y leve atisbo de verguenza que se asoma como calor en sus orejas cuando el otro señala que quiere complacerlo, llevándolo a ladear el rostro con confusión –una vez más. “ ¿…por qué querrías hacerlo? tampoco es que haya hecho algo por ti que fuese de vida o muerte. ” comenta, y seguido de ello, olvida la sensación extraña que ha quedado bailando en su pecho luego de oír tal afirmativa, concentrándose en el asunto de las bayas. inspira profundo y se recuerda a sí mismo no mirar hacia el sueño, de un impulso levitando hasta alcanzar las bayas que necesita. todavía con un gesto sereno (incluso si por dentro es un manojo de nervios), saca todo lo que necesita y luego vuelve a ver en dirección al otro, aun tranquilo. “ ya está. bájame. ” le dice, tragando pesado cuando ve hacia el suelo.
su mirada se dirigió hacia un costado, pensativo, sentía cada vez más complicado saber cuándo el más joven estaba hablando en serio o cuándo le tomaba el pelo. decidió, primero, responder con una sonrisa, porque existía la remota posibilidad de que sí se acabara todo el chocolate en el momento que llegase a sus manos. “claro que puedo impedirlo. —espera, ¿o te refieres a que estarás tan cómodo disfrutando de toda la fruta con chocolate que te daré, y te vas a intoxicar por comer demasiado?” cuestionó, le fue imposible que una sonrisa socarrona no se formara en sus labios. “porque de ser así, es verdad, no podré evitarlo.” fingió resignación, por supuesto no pensaba que realmente pasaría. “pero si hablas de intoxicación porque no conoces las frutas, es más fácil que no pase.” insistió, no queriendo mencionar de nueva cuenta que se encargaría de probar cualquier tipo de semilla para que a nadie le pasara nada. en su mente, si algo le pasaba, era una pérdida menor. probablemente su familia adoptiva ni siquiera gastaría en un funeral. meditó un instante lo que su contraparte dedujo, era una respuesta simple, el hangil la creyó de inmediato porque sonaba a algo como él, sin embargo, había algo que no encajaba del todo, existía una parte oscura en su interior que prefería ignorar en su día a día, algo que se presentaba cada vez que su baúl de recuerdos era abierto de su sello eterno. “sí, puede que tengas razón. me gusta ver lo bueno de las personas, es como... hasta que se demuestre lo contrario, no tengo que pensar mal de alguien.” intentó explicarse, su único hombro sano encogiéndose con cierta despreocupación. “dudar tampoco es malo, supongo que se forma una especie de equilibrio. si tú dudas de mí y yo dudo de ti, no estaríamos teniendo ni la mitad de toda esta conversación.” sentenció, buscando ahora la mirada del contrario, creyendo que su teoría tenía un punto válido. “uh, pero—” pausó, imposible refutar cuando su interlocutor empleaba un timbre más severo. le costaba comprender actitudes protectoras, ironía cuando él mismo solía ser así todo el tiempo, mas no pensaba que debía ser una cuestión recíproca, sino al contrario. “bien, bien. si te deja más tranquilo, no probaré más bayas o— cualquier tipo de planta.” promesa que acompañó con una curva apenas visible entre sus comisuras, no sabía exactamente qué responder, pero una sensación agradable se encaminó por su columna vertebral, parecido al calor centrado en su pecho hace algunos instantes. era nuevo, diferente, pero acogedor. ladeó su cabeza, confundido por palabras contrarias, arrugas sutiles se formaron entre sus cejas, buscando seleccionar cada palabra con cuidado antes de proceder a pronunciarlas. “no estoy muy seguro qué tiene que ver una cosa con la otra. si quieres que te sea sincero... todo empezó como una broma, pero ahora tengo muchas ganas de hacerlo... ¿es— es algo malo?” tuvo la imperiosa necesidad de preguntar, porque en su mente estaba todo correcto, mas no sabía qué pensamientos inundaban al menor. le gustaba la idea de complacer a todo el mundo, haciendo énfasis en alguna que otra persona. simplemente eso. una vez que el trabajo estuvo listo, descendió con cuidado el cuerpo impropio, permitiendo que sus pies tocaran suavemente el suelo. “quizás, quizás, debimos bajar esas bayas con magia también. ¿te encuentras bien?”