001. VESTIMENTA ⋄ 002. ESTÉTICA ⋄ 003. Q&A
he wasn't even looking at me and he found me

roma★

Origami Around
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year

Kaledo Art

tannertan36
Cosmic Funnies

Product Placement
Claire Keane
Alisa U Zemlji Chuda
Peter Solarz

pixel skylines
todays bird
No title available
almost home

Discoholic 🪩
d e v o n
art blog(derogatory)
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

No title available

seen from Japan

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from United States
seen from Malaysia

seen from Japan

seen from Saudi Arabia
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
seen from Brazil
seen from Canada
seen from United States

seen from India
seen from Singapore
seen from United States
@zhengvi
001. VESTIMENTA ⋄ 002. ESTÉTICA ⋄ 003. Q&A
Él se había comprado un agua apenas un par de minutos atrás. No había tenido oportunidad de abrirla aún, pues la princesa robó su atención. A sus ojos, la Wang del medio destacaba entre las demás personas; justo el brillo que él esperaría de una princesa. Más tratándose de la princesa de su nación.
"No me diga que su alteza es sensible a los males del Calor." Su primera intuición, como el chico que vestía con las ropas nobles de su madre (y por tanto, no se siente noble de verdad), era por capricho negarle eso que pedía. Pero su persona médica le indicaba lo contrario.
Desenroscó la bebida fría, y se la ofreció. Más allá: se tomó la libertad de tomar la mano femenina y acercarla al objeto, que sudaba de frescura.
"No puedo permitir que su Qi la abandone de esta forma. Beba, y sáciese. Un cuerpo desequilibrado no puede disfrutar de las bondades de un país cálido como este."
Desde un principio le escuchó con claridad, pero fue poco o nada lo que le estuvo prestando atención. El calor sofocante (o quizá no-tan-sofocante, pues Zhengyi era maestra del dramatismo) le derretía hasta el último gramo de materia gris, ¡o algo así! Si tuviera que ser exacta: no estaba pensando.
"¿Bondades de un país cálidos ¡Crueldades, diría yo!" Los dedos envolviendo la botella actuaron impulsivamente cuando llevó la boquilla hacia sus labios. Aunque bebió de ella profusamente, ni siquiera desperdició una gota. ¡No se daría ese lujo! "No se puede disfrutar de esto, señor Wei. Empiezo a pensar que Brumavia es una tierra maldita y nadie me lo había advertido," respira con los labios entreabiertos. Cerrado el abanico, buscó apoyo en uno de los brazos del hombre. "Ayúdeme a tomar asiento... ¿No teníamos una casa de té por aquí cerca?" En su rostro se cinceló una mueca de desagrado.
Bai Lu 白鹿 as Bai Shuo Moonlight Mystique 白月梵星 (2025)
BARRIO DE LOS ARTESANOS. "¿La gente de verdad puede vivir con este clima? ¿En estas condiciones tan inhumanas?" Con un abanico intentaba echarse un poco de aire pero, por su expresión, no parecían dar ningún fruto. ¡De a ratos sentía que terminaría por desmayarse! "Un sorbo de agua..." Jadea, por fin. "Necesito un sorbo de agua."
"Para gustos, colores. En eso estamos de acuerdo." menciona al asentir con cuidado, "pero no era ese mi punto. ¿Dejaría que alguien hablara mal de su nación en su cara? O de usted misma, inclusive, bajo la noción de que cada quien puede pensar como quiera." Por un momento, se inclinó hasta la más baja. Allí con el azul de sus írises, estaba resguardada una chispa de expectativa a su respuesta. "Si es que le diera igual, tiene mi respeto. En Canterbury no somos laxos con las malas lenguas---es una cuestión de honor, no sé si lo comprenda." Al final, despega del suelo su zapato para ser ella misma quien recoja el papel, pero en vez de llevarlo a la fogata, decide romperlo en uno, dos, tres pedazos que tira en la basura más cercana. "Si no se quemó en el fuego, a lo mejor no estaba en su destino cumplirse. ¿Cree en el destino, Princesa?"
"Y mi punto se sigue manteniendo, su alteza; lo que hagan o dejen de hacer a mis espaldas no es mi problema. En mi cara, por supuesto, es otra historia. Pero no esperaría que los demás sean tan descarados." Y es que si lo fueran, siempre habían maneras de mantener el orden. Si hay algo que le ha enseñado su padre es que todo se puede controlar, siendo las mismas personas las primeras en la lista. "Lamento no poder comprenderla, en las naciones del oriente somos personas civilizadas." Aunque esboza una sonrisa, siente los molares tensándose entre sí. "El destino es para cobardes que no se animan a tomar la rienda de sus vidas. ¿También tienen una imagen diferente en Canterbury?"
el príncipe de hinomaru acogió la queja de la contraria con una ligera inclinación de cabeza, como si estuviera evaluando sus palabras. no se permitió mostrar una reacción inmediata, pero sus ojos brillaron con una comprensión tácita. ‘ es una pena que tales interacciones estén tan cargadas de expectativas, su alteza, ’ comentó, con voz apaciguada, pero sus ojos brillaban con un destello de ironía. ‘ la diplomacia, a mi pesar, parece más una serie de reglas impuestas que un intercambio genuino entre las personas. la idea de que un matrimonio arreglado pueda fortalecer un reino, es en cierto modo... fascinante. como si el verdadero vínculo pudiese surgir de la obligación. ’ hizo una pausa, dejando que sus palabras se asentaran, antes de añadir con una leve sonrisa: ‘ me temo, de todas formas, que estas situaciones se suelen repetir mucho entre la realeza, ¿no? la tradición parece tener más peso que los deseos personales ’ e hizo una nota mental para sí mismo: averiguar quién era ese duque para descubrir sus intenciones y rezar por más paciencia cuando deba cruzar palabras con él.
"Coincido, la diplomacia sin duda es un juego de ajedrez en el que no todos tenemos la misma paciencia para participar," desciende la voz con una sonrisita que se vuelve furtiva, pues tan pronto aparece vuelve a evaporarse. "En fin, volviendo al tema; es fácil. Además de lo que ya ha mencionado, algunos parecen creer que ser una mujer me convierte en una simple barajita usada para reclamar vínculos y matrimonios." Con los brazos cruzados por delante de su pecho, sus largos dedos tamborilean sobre sobre su antebrazo. En parte, estaba acostumbrada al trato, aunque no por eso significaba que llevaba el tema tan bien. "¿No le ha pasado? Habla como si le fuese completamente ajeno. ¿Acaso su hermano mayor no había sido comprometido antes? ¿O ese no fue producto de otro movimiento fríamente calculado?"
"¿Planea enseñarle pronto, hacer que abra los ojos?" Pero Wei desconocía la importancia del Sultán fuera de ser el anfitrión, y si era honesto, tampoco le interesaba. Toda su atención caía sobre la princesa de su nación. "Estoy tan familiarizado como cualquiera de Yueliang. Pero las que tocaron hoy les faltó el toque nacional. Apostaría cualquier cosa a que no son compatriotas ni se informaron con los nuestros sobre las melodías de Yueliang." Relajado, ocultó las manos en sus bolsillos, hablando como si supiera mucho del tema cuando sabía tanto como cualquier súbdito devuelta en su nación. "No me conmueve," concluyó. "¿Cuál es su opinión experta?"
Como cualquiera en Yueliang... Eso sólo podía significar algo.
"Mi opinión experta dice que deberían despedirlos a todos y no volver a contratarlos para ningún evento de este nivel pero algunos me llamarían extremista." Cruza los brazos por delante de su pecho. ¿Él también se haría esa idea? Porque diría que sus opiniones parecían canalizarse bien. "Discúlpeme, me parece que he sido un poco despistada y no he preguntado por su nombre, ¿me podría indicar de dónde viene usted? No había reconocido su acento..." Y todavía no lo hacía, pero porque poca atención le prestaba a esos detalles. "Me parece que no nos habíamos cruzado antes."
el atisbo de una sonrisa se forma en sus labios en lo que su sentido auditivo contempla aquella decisión, como un amante de la música tradicional no podía evitar coincidir con aquello. mas las apariencias aún estaban activadas y todo su temple prevaleció sereno, inmutable 'yo tendría cuidado con mis palabras, princesa zhengyi' advirtió, apenas ladeando su cabeza para mirarla 'no querrá ofender al sultán en su propia casa. escuché hace cosas terribles a sus invitados más descortés' y miente con lo último, mas la seriedad en su postura, la frialdad en su tono y la carencia de parpadeo vuelven cada una de sus palabras completamente creíbles.
"Si ese es el tipo de persona que se dice es el sultán, entonces..." Se mueve con elegancia, cruzando los brazos por delante de su torso y barriendo el salón con la mirada en busca del susodicho. Para su pe sar, sin ningún éxito. "Entonces me encantaría conocerlo. Tengo un par de observaciones que hacerle," regresa la atención al segundo príncipe. La desfachatez y altanería que exhudaba sólo dos de los muchos adjetivos que solían acompañar a la princesa. "¿O tenía alguna intención de informarle directamente de mi opinión?"
menea la cabeza de forma suave en una negación, la expresión se ha tornado entretenida mientras posa los iris en el perfil de la princesa. ‘ estoy abierto a escuchar sus enseñanzas, alteza, ¿cuán paciente es? estaré bajo su cuidado ’ suelta una risa suave con el aire del humo, una calada más va después, cree que está haciendo un buen trabajo en relajarse.
‘ es cierto que la jornada está siendo pesada, pero habríamos de estar acostumbrados ’ al encogerse de hombros, sabe que la energía se seguirá gastando como nunca. demasiada diplomacia, sonrisas, conversaciones que no van a ningún lado. con una sonrisa divertida enumera mentalmente los intereses de la princesa. la reacción de esta, por cierto, está haciendo que le cueste no soltar alguna risita. ‘ música, ¿tocada por otros o por usted? estoy seguro de que el sultán estará encantado en darle un piano si se lo pide ’
el príncipe de gamri, por otro lado, aprieta los labios como que se lo piensa. ‘ te lo compraría si me ofrecieras una sesión de natación en el mar ’ más que un baño caliente, o esas infusiones de las que habla zhengyi, seokgun tiene gustos más toscos. ‘ ¿le molesta el tabaco? me lo tendría que haber dicho ’ ahora lo apaga contra el cenicero que consiguió de uno de los empleados. luego, saca una caja metálica con un par de mentitas que se lleva a la boca. ‘ quizá deba hacerle caso y darle una oportunidad a una infusión de rosas antes de dormir ’ tontea.
‘ ¿le apetece huir y dar una vuelta por el jardín? ’
"Tocada por otros, por supuesto, pero sólo si son lo suficientemente buenos. Aunque es algo un tanto difícil de encontrar últimamente." Frunce los labios en una mueca apenas perceptible, principalmente debido a la poca satisfacción que le ha dejado el concierto previo. Pero ya había decidido no gastar más aliento en ello, ¡hora de pasar la página! Incluso si le ofendía que el sultán no se haya dirigido personalmente para invitarle a interpretar algunas piezas. "Ah~ podría hacer el sacrificio si el sultán me lo pidiera." O no. "O quizá usted, aunque no me parece que esté muy interesado en esas artes."
¿Una sesión de natación? Si se le ocurre pensar que aquel gusto se le hace muy poco estilizado, no se le ocurre comentarlo. En realidad, no le apetecía tanto moverse de allí. Había salido para tomar aire, order su cabeza, y, a lo mucho, tomar rumbo hacia su habitación. Pero incluso si no era del tipo de persona que le interesaba complacer, supo agradecer que el hombre apagara el cigarro sin esperar a pedírselo. Porque a pesar de no haber hecho tan vocal su desagrado, tampoco se equivocaba; le irritaba el olor a tabaco.
"Su alteza Seokgun, espero que no esté invitándome como compañía para excusar su huida. ¿O hay algo adicional que quisiera compartir conmigo esta noche?" Recobra su postura erguida para iniciar el caminar. Después de todo, desde el jardín podría apreciar un poco mejor la belleza de la noche. "¿O quizá está interesado en más consejos para conciliar un buen sueño?"
' en el reglamento no estaba la prohibición a fumar. '
"Señor, hay reglas no escritas, y este lugar no está habilitado para fumadores. Así que le agradecería que apagara ese cigarrillo."
Bai Lu for Shang Cheng Shi, Dec. 2023
al escuchar lo primero, sus labios se curvan en la sombra de una sonrisa, una que no llega a completarse del todo. ‘ la confianza es un terreno resbaladizo, su alteza. pero por esta noche, consideremos que estamos en suelo firme, ’ dice, mirando a la princesa directamente a los ojos. ryuji confía en la ambiguedad de la diplomacia para sobrevivir en estos eventos demasiado sociales para su naturaleza más aislada. luego, con una calma meticulosa y pausada, desliza la mirada por el salón antes de retomar la conversación. ‘ debo admitir que algunas interacciones han sido más... estimulantes de lo previsto. ’ no menciona nombres ni situaciones, como si estuviera probando la reacción de su interlocutora antes de ceder más terreno. ‘ ¿y usted, su alteza? ¿se ha topado con algo que valga la pena recordar esta noche?
Tantos años entre eventos sociales de tensa diplomacia, con tantas pesonas cautelosas (o, según Zhengyi, recelosas), han hecho que la princesa esté consciente de lo difícil que es sacarle información a otros. ¡Pero quién era ella para irritarse por algo tan pequeño! Muchas veces, también el tira y encoge podía funcionar como un juego. "Me he topado con diversos tipos de personas. No sé si alguna me haya hecho recordar algo memorable..." Estrecha la mirada, no sabiendo si tomar aquello como una indirecta. Pero si fuese así, ¿de qué? "¡Oh! Ya lo recordé, más temprano tuve un encuentro que sólo me trajo desdicha," aferrándose a una camadería que no diría que existía todavía entre ambos, se permitió lucir afligida frente al otro. "Un duque, probablemente de Lys, estuvo insistiendo con preguntas de compromiso. A su parecer, la mejor manera de afianzar los vínculos es a través de matrimonios arregladas. Qué conveniente, ¿no lo piensa? Pareciera que todo con esa gente tiene que ser a la fuerza."
No había notado hasta donde llegaron sus palabras hasta que la princesa le hizo esas preguntas, sólo le sonrió y pronto meneo la cabeza. Que penoso no tener una respuesta concreta aún así la sugerencias de la adversa la hicieron reír " no, no, no, me alegra mucho verle princesa zhengyi, y su presencia es más que bienvenida entre tanta testosterona " pequeño juego de palabras en la que termina tapándose la boca con el dorso de la mano para no reírse " y por favor, no pongamos trabajadores en aprietos, si soy sincera no recuerdo bien la leyenda, la leí hace años en un libro. Dejando eso de lado, ¿cómo estás? " pausa por un segundo y su mirada vuelve a dar con la pelinegra " podemos dejar de lado las formalidades, ¿no? "
El comentario sobre la abundancia de hombres inevitablemente fuerza una sonrisa en sus labios. ¡Cómo no se le había ocurrido! Si bien poca era la atención que Zhengyi le prestaba a los demás, era cierto que en materia de políticas el género masculino solía abundar. Una pena, si le preguntaban, quizá por eso se le hacía tan aburrida. "Yo estoy bien, ahora mismo deleitada con la posibilidad de su compañía." Después de algunos segundos, se atreve a inclinarse hacia adelante, usando el dorso de una de sus manos para cubrirse los labios mientras bajaba la voz. "Estaba huyendo de un duque de Lys que no para de hablar sobre vínculos y compromisos. Y ya sabemos en qué ideas fantásticas terminan esas insinuaciones, ¿cierto?" Enarca las dejas en un deje cómico. El tema de las bodas siempre sería la última de sus preocupaciones. "¿Cómo está usted? Además de deleitada por este lugar. ¿Cómo se ha sentido la ceremonia? Porque, para mí, un poco innecesariamente larga."
"Zhengyi, será todo un honor poder visitar Yueliang como tu invitada. No puedo esperarlo". Para una mujer tan expresiva como Nozomi, es casi imposible ocultar la emoción que está sintiendo. Una amplia sonrisa, misma que no duda en reflejarse también en el brillo de sus ojos, es extendida hacia la princesa de Yueliang; mientras ella se siente victoriosa, como si acabara de realizar una gran hazaña por cuenta propia. Pero, ¿no es realmente un triunfo el poder forjar amistad valiosa con una dama tan distinguida? De solo pensarlo, incluso se le escapa una risa discreta. "Vamos". Invita, sin dudar un segundo en aceptar el ofrecimiento y caminar junto a ella, unidas en delicado agarre, avanzando con suavidad a través de los verdes senderos. "¡Vaya! ¿De verdad es tan inmenso?" Su curiosidad no hace más que acrecentarse, alternando la mirada entre el camino y su autodeclarada nueva amiga. "Debe ser como poner un pie en el paraíso, ni siquiera alcanzo a imaginarlo. Pero, si cultivan camelias y hortensias, temo decirte que no querré salir nunca de tu jardín".
Asiente con seguridad, volviendo a reafirmar la magnitud de su palacio. No importa qué lugar nuevo visitara, o qué tan grandiosas fuesen las maravillas de las otras naciones, para Zhengyi ninguna superaría su propio hogar.
"No digas eso, Nozomi, tu padre, el señor shogun, seguramente no se sentirá feliz de saber que te has enamorado de un jardín ajeno. Apostaría que el de los aposentos de tu familia es igual de memorable. ¿No me extenderás una invitación de regreso?" Pestañea varias veces de una manera que raya en lo caricaturesco. "¡Camelias y hotensias! ¡Crisantemos y lirios! Pero mis descripciones son lo de menos, pronto lo verás con tus propios ojos," baja la voz en confidencia hacia lo último, incluso si no sabía cuándo podía ser eso. "Mi estimada, ¿cómo fue su viaje? ¿Cómo se encuentran sus hermanos? Me parece que no me he cruzado con ninguno todavía."
El baño de preguntas la tiró de los pies a la realidad, y cuando su mirada cayó sobre la mujer, fue el reconocimiento lo que la hizo ponerse de pie.
"Alteza." ¿Qué había preguntado? Ah, sí. "Soy Ammu Mani, asistente real de Gamri. Un gusto." Saludo breve, cordial, educado. "¿De verdad le parece simplón? ¿Qué palacios ha recorrido que sean más... cómo decirlo... extravagantes? Igual no me refería a eso. Sino a algo más... de mi propio sentir. Pero no me tome en cuenta, solo divagaba."
Qué difícil era explicarlo. Hacerlo con una monarca... una historia completamente diferente. ¿Cómo le explicaba que se sentía como un mal augurio?
"Señorita Mani, ¿por qué no la tomaría en cuenta? Me interesa tanto su perspectiva, como la perspectiva de los demás visitantes del pacto." Excepto... que no podía haber nada más ajeno a la realidad. Si insistía, es porque cualquier negativa se escuchaba como un reto para Zhengyi. "En todo caso, con gusto respondo su pregunta: El palacio de Yueliang es mucho más amplio y lleno de vida que este." El titubeo en su voz es inexistente, casi como si se tratara de una oración ensayada. "No he conocido todos los demás en persona, por supuesto, pero al menos sí en fotografía, y créame, no tenemos nada que envidiarle al sultán. Tiene que conocerño, señorita Mani, le encantará," en un movimiento lleno de gracia toma asiento a su lado. ¡Incluso deja un par de palmaditas sobre el dorso de la mujer, la confianzuda esta! "No tema compartir sus pensamientos. Mire que si cumplimos el cronograma del pacto al pie de la letra, tendremos que coincidir más de un par de ocasiones. ¡Quizá nos hacemos amigas!"
con temor a decir algo que no le corresponde, la guardia opta por sellar sus labios en una fina línea, ha de asentir con sutileza en primer lugar. ‘ ¿sabe de música, alteza? ’ se atreve a cuestionar cuando la mira desde la esquina del ojo. saemi, como no tiene ni idea, no sabe bajo qué parámetro está juzgando la princesa. ‘ si quiere puedo escoltarla al exterior para que no escuche nada más ’ se irgue un poco más cuando alza los iris para verla. ‘ soy — soy guardia ’
No— ¡No podía darle crédito a sus oídos! ¡Cómo es que le estaba preguntando...! No, no, no. "¿Disculpa?" Inquiere con voz tensa.
"¿Que si sé de...?" Pestañea, incluso le regala algunos segundos de silencio, por si es su turno de decir: ¡es una broma, princesa Zhengyi! Excepto que, aparentemente, no es lo que está próxima a escuchar. "Y... ¿Y de quién eres guardia? ¿Viven en cuevas o algo así? ¿Todavía ocurren tales injusticias?" Mestra una mueuca horrorizada. Su pregunta, aunque desfachatada, es genuina. ¡No le entraba en la cabeza que alguien no reconociera sus atributos con el piano!
ZHENGYI: ceremonia de apertura del pacto de velmora.