“En el fondo de ese corazón maternal que tienes sabes que tengo razón.” Dice cien por ciento convencida de sus palabras, sonriendo de manera casi victoriosa a pesar de no tener nada para ganar en la conversación. Coloca su mano en la cabeza del pequeño y allí la deja, permitiendo que sus dedos reposen en el cabello del mismo. Intenta ignorar la sensación extraña que le produce tenerlo cerca y simplemente hace contacto para que sepa que ella está ahí. De alguna manera asocia a los niños con animales de hogar. “Como alguien que personalmente tuvo una madre de mierda, te lo aseguro, tú estás de diez.” Es decir, tampoco hace falta demasiado para superar a su progenitora, sin embargo de verdad cree que Zoe hace un buen trabajo, al menos por lo poco que ha visto lo que tiene para opinar son solo cosas buenas y eso no pasa con todo el mundo. Suelta una pequeña risa ante su comentario, entendiendo la referencia. “Vale, cool mom, yo solo digo que debes prepararte mentalmente, la adolescencia es una etapa muy jodida, tanto para el hijo como para sus padres, ¿no has leído algún manual al respecto?” Supone que cuando nace un bebé lo primero que debe hacerse es instruirse al respecto y claro, su acompañante parece ser de las que se toman esas cosas muy en serio e intentan dar lo mejor de sí. “Mhm, no creo que vaya a comer lo que sirven aquí, el olor me está matando, de seguro lo han cocinado con cianuro.” Hace una mueca, asqueada, preferiría seguir almorzándose su porri. “¿De qué es ese sandwich del que hablas?” Muestra interés pues desde que ha prestado atención a su estómago vacío la sensación de hambre invadió su cuerpo y necesita alimentarse antes de que siga rugiendo y comience a llamar la atención.
“No voy a decir nada más hasta que llegue mi abogado, ocuparé mi derecho a guardar silencio,” Enarcó una ceja, dedicándole una miradita divertida. No iban a iniciar otro argumento al respecto, prefería dejarlo ahí. Archer sonrió hacia Ivy, diciendo algo que Zoe no alcanzó a entender y que probablemente su contraria tampoco, pero de igual manera afirmó hacia su hijo, antes de volver su atención a la conversación. “¿Gracias?, no sé si eso me consuela demasiado, tomando en cuenta cómo comenzaste esa oración,” Musitó con suavidad, pues el pecho se le oprimió un poquito ante la admisión de la rubia y al pensar en cómo su propia progenitora no había sido exactamente una madre ejemplar tampoco. Pero Zoe había aprendido de los errores ajenos o al menos eso quería creer. “Ugh, yo sé, yo sé. Me cuesta creer que algún día dejaremos de ser él y yo contra el mundo,” Se mostró algo abatida con la simple idea, mordiéndose la punta del pulgar mientras negaba con la cabeza. “¿La verdad es que no? Nunca he tenido mucho tiempo libre como para leer algo que me pueda ayudar,” Y probablemente debería hacérselo, si quería sentirse más segura respecto a todo. “¡Hey! Yo ayudé a preparar algunas cosas... ¿De verdad huele tan mal? ... Oh, no, ¿Qué tal si me equivoqué con los sazonadores?” Divagó en voz baja las últimas partes, segura de que eso era una opción. Salio de sus pensamientos ante la cuestión y se quitó la bolsa que llevaba colgada, abriéndola para mostrarle el interior. “Hay un sándwich de jamón de pavo, un danonino, galletas de animalitos y juguito de manzana. Ya sabes, todo un festín,” Soltó una corta risa. “Así que elige.”