Diría algo así:
“La persona que usaba este teléfono dejó huellas en cosas sencillas. Amaba a sus hijos, Isaias y Uziel, y muchas de sus conversaciones giraban alrededor de ellos, de cuidarlos, de celebrar fechas especiales y de hacer cosas que les sacaran una sonrisa.
Era una persona creativa. Pasaba tiempo imaginando diseños para tazas, vasos personalizados, tatuajes y logos. Le gustaba convertir ideas en algo que pudiera tocarse, regalarse o llevarse puesto.
También era alguien que hacía preguntas. No porque lo supiera todo, sino porque quería entender mejor el mundo: desde temas de salud y bienestar hasta cómo resolver problemas cotidianos. Cuando algo le preocupaba, buscaba respuestas.
Tenía momentos de frustración, como cualquiera. A veces se desesperaba cuando la tecnología no cooperaba o cuando las cosas no salían a la primera. Pero seguía intentando.
Si tuviera que resumir quién era, no hablaría de fechas ni de estadísticas. Diría que fue una persona que se preocupó por su familia, que tenía una mente creativa y que seguía adelante incluso cuando estaba cansada o confundida.
Y aunque el tiempo haya pasado y este teléfono haya sido olvidado, todavía quedan rastros de alguien que amó, creó, preguntó y vivió.” ❤️















