¡Qué carajos!
No juegues con algo tan serio como eso. —Rodó los ojos, este día no era para juegos y necesitaba encontrar a su hermano gemelo pronto o le daría algo. Miró fijamente al nalgón entrecerrando sus ojos.— ¿Crees que hay una enfermería aquí? ¿Cuándo hay piratas alrededor tratando de matar personas? Tío, estás mal. ¿Qué fumaste? —Preguntó un poco estresado al empezar a caminar a una de las habitaciones.— No es nada grave, solo fue un pequeño raspón. Sangra pero nada de lo anormal.
--¿Cómo? Estamos en un crucero de lujo, lo mínimo que debería haber, es una enfermería. --Frunció los labios, negando con la cabeza. --Bien, si tú lo dices, podemos recostarnos y... --Sus ojos, abiertos en sorpresa al entrar a una de las habitaciones, interrumpieron lo que el mayor iba a decir. --Genial. Ni siquiera hay televisión. ¿Qué se supone que haremos aquí? ¿Pescar? ¿Aprender a usar las espadas?










