Salir de lo que me dolía, costó. Fueron mil lágrimas, me costó noches sin dormir y días sin ver la luz del sol. Fueron silencios y gritos. Fueron besos ajenos de bocas desconocidas y abrazos fríos de personas que jamás amé. Fueron letras y poesía amarga. Fueron horas de distracción barata haciendo cosas que una persona con el corazón sano no haría. Fue lectura y escritura. Fue sufrir profundamente cada vez que algo me hacía recordarte. Superarte me costó media vida.

















