En casa.
Esta entrada es para finalizar este blog que cree principalmente para que todos aquellos que realmente querían saber como me estaba yendo mi año. Después de haber vuelto a mi país hace un mes, hay bastantes cosas que simplemente sabia que podrían pasar pero no me las imaginaba así...
Hay especialmente una pregunta que aún me cuesta mucho responder, y es la típica pregunta que te hacen todos al volverte a ver: "Qué tal? Como fue?". Realmente como pretenden que debo responder a esas preguntas? como puedo explicar por todo lo que he pasado durante este tiempo y en el que debo admitir que no fue todo tan feliz como parece en las fotos, hay muchas historias detrás de esas sonrisas en las fotos. Han sido 335 días de mi vida en los que he tenido que vivir en un entorno desconocido, en un idioma que incluso al final me costaba mucho entender y tenia que estar muy concentrada en todo momento. Las respuestas por mi cabeza a esas preguntas son infinitas pero inexplicables en 3 seg. así que me limito a responder un simple BIEN y sus sinónimos.
Esas preguntas se han vuelto muy agobiantes este primer mes, y sí, entiendo que por curiosidad o el simple echo de educación son las preguntas que se deben hacer, pero lo siento mucho pero no las sé responder.
Este mes... la verdad es que me lo esperaba muy diferente. Desde que me fui de mi casa por una parte contaba los días para volver a estar al lado de los míos, al lado los que pensaba que realmente me conocían y sabían como era, pero esa sensación en parte cambió, porque ahora en este preciso instante ni yo misma sé quien soy.
La vuelta es difícil sí! con mi familia no tuve mucho problema, ellos no cambian son... ELLOS y les quiero mucho aunque claro por el tema de padres e hijas me saquen de quicio y siento que están más sobre protectores que nunca, pero ya poco a poco se están dando cuenta que su niñita a crecido y me dan un poco más espacio, y por ahora creo que esta todo muy bien con ellos.
Con los que estoy teniendo un poco más de problema fue con mi amigos. NO digo que no me quieran ni que yo les quiera a ellos, tan solo que para ellos también ha pasado un año y han crecido también de otra manera, pero lo siento muy diferente, a veces me siento excluida y no logro aun entenderles ni ellos a mi en algunos casos, pero ya me advirtieron de eso y lo único que tengo que tener es paciencia.
A parte de todo esto no me arrepiento para nada de haber tenido esta experiencia y esa vida en Dinamarca, y lo más duro fue la despedida...Nunca en la vida había llorado tanto como llore cuando dije adiós a todos aquellos que lograron que mi intercambio fuera único e inolvidable. Ya llevo un mes sin verlos y se me hace muy raro pasar de verlos a diario a no verlos mas... :(
Lo que he aprendido este año es a APRENDER.
Explicando a mis amigos mi vida danesa.














