—Aquellas palabras le sorprendieron de alguna manera. En toda su vida, jamás habÃa recibido un “te extraño" por parte de nadie, ni siquiera de su madre que era posiblemente la persona con quien más apegado estuvo. Aquello le hacÃa sentir incómodo, no sabÃa bien como llevar ese tipo de palabras y más si venÃan de bocas de lo que viene a ser aún un desconocido.
Suspiraste. A veces la sinceridad de Aaron le desconcertaba un poco.— Aaron. —Llamó al otro, llevándose la mano a la nuca para peinársela.— No puedes decir ese tipo de cosas. —Pausó.— Al menos no a mi, no nos conocemos nada para sentir ese extraño sentimiento.
Bajó la mirada. ¿Por qué se sentÃa mal al decirle eso? Eso le frustraba tanto, el no entender el porqué de las cosas cuando él siempre habÃa sido de usar la cabeza y entender todo al tiro.— No puedo creer en tus palabras. Para.Â
Ouch. Eso habÃa dolido. Bueno, recordaba vagamente como la ultima vez le dejo claro que no querÃa tener ningún tipo de conexión con el, y bajo la mirada unos segundos para volver a alzarla con la misma sonrisa. Aaron nunca dejaba que los demás lo viesen mal en ningún momento, por decir que nunca. Era preferible ocultar todo detrás de una sonrisa; una enorme y linda sonrisa, en la cual todos caÃan.
En parte quizás se lo merecÃa, a fin de cuentas mintió hace unos minutos... ¿El estar bien? para nada, su enfermedad psicológica era todo un problema que parecÃa solo crecer con el pasar de los dÃas. Incluso aumento la dosis de sus calmantes y ahora mismo le dolÃa la cabeza apesar de haberse tomado uno hace aproximadamente media hora. — No importa si no puedes entenderlas, Xenos. —Respondió aun sonriente. — Extraño a las personas que he conocido y con las que he tenido una buena charla, asà como te extrañe a ti, también extrañe a Jane que es otra amiga mÃa. Entre otras personas más. —Recordó a Ekaterina igualmente. — Una persona si puede extrañar a otra si la misma le hizo pasar un buen rato juntos. —













