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@achlys-maeve
Lip bite.
Emily DiDonato & Barbara Palvin for Rosa Chá 2015.
En circunstancias distintas a la actual, la principal preocupación de Alana sería la campista, saber por qué estaba allí y qué necesitaba. Pero sus pensamientos egoístas por sobre aquel colgante que había extraviado, eran mucho más importantes en situaciones como aquella. Odiaba ser así, odiaba no poder ver más allá de lo que su molestia apremiaba, pero era inevitable, al menos hasta que tuviera su preciado objeto entre los dedos.— Dorado. Tiene un anillo colgando y posee una inscripción.— Explicó con detalle, mientras se inclinaba por debajo de las mesas para hallarlo. Pero, sorprendentemente, allí estaba.— Oh, joder. —Lo tomó al instante, aferrándolo contra su pecho.— Ya está, lo tengo… Gracias por tu ayuda y siento mi comportamiento. —Explicó, mirando a la joven con preocupación y, realmente, arrepentida.
Repitió las características dichas por la coordinadora en su mente, sin detener su búsqueda, mas se hallaba revisando la almohada de las inquilinas cuando escuchó la exclamación, volviendo bruscamente su rostro hacia la otra ocupante de la cabaña, suspirando con alivio ante el hallazgo—. No creo que haber sido de mucha ayuda —sonrió, acomodando lo que había desarreglado antes de girar sobre sus talones y acercarse a la áurea—. No necesitas disculparte, todos ignoremos nuestro alrededor cuando algo realmente importante, casi vital para continuar con nuestra vida, desaparece de pronto —acomodó un mechón de su cabello, aun escondiendo su mano tras su espalda—. ¿Ves esto? —teniendo de aliada a solo una de sus extremidades, la joven se deshizo de los tres botones de su camisa, revelando una fina gargantilla plateada rodeando su cuello—. Una libélula. Mi madre me la obsequió cuando tuve mi primer obra de teatro, a la edad de cinco años. Desde entonces, es como un amuleto para mí. Así que gracias a eso, es que puedo comprenderte.
e-wahlstrom:
— No es ninguna tontería… No tenías por qué recibir bien la compañía de este pequeño —respondió, observando a la verdosa criatura que todavía sostenía sobre uno de sus brazos. Dibujó una pequeña sonrisa en su rostro y elevó su mirada hacia la campista, buscando demostrarle que no estaba en lo más mínimo enfadado porque decidiera ir en busca de su ayuda.— En realidad todavía no conseguía dormirme. Y en verdad no me causa ninguna molestia tener la posibilidad de haberme encontrado con un animal de esta especie… La última vez que vi uno de estos fue… muchos años atrás —le comentó.
Sacudió su cabeza, sintiendo como poco a poco el color rosado de sus mejillas se iba disminuyendo—. ¿No te reirás? —solo lo pensó un instante, antes de suspirar y ser sincera con el hombre—, no se me ocurrió en el momento que fuera un camaleón, solo sentí algo subir por mi brazo y, pensé que se trataba de una serpiente. Le tengo pánico y como aun es de noche, no conseguí ver a tiempo —contempló al pequeño reptil en brazos del coordinador, acercándose y deslizando solo la yema de uno de dos dedos por su anatomía con suavidad. Soltó una pequeña risa ante la textura, retornando a su postura habitual—. Recomiendan un vaso de leche tibia si es que no puedes llegar a conciliar el sueño; de hecho, yo lo recomiendo. Tenga la edad que tenga, ese remedio nunca fallará —amplió su sonrisa, asintiendo ante lo que sus oídos escuchaban—. La verdad es que es una especie muy hermosa, y claro, ¿Quien no quería un camaleón después de que se estrenara la película infantil? —ladeó su rostro, con cierta ternura apoderándose de sus cristalinas orbes—. ¿Te interesan los animales o solo se trata de algún sueño frustrado?
yvxtte:
— Dices que el negro no queda bien en mi, ¿eh? —Inquirió con una ceja enarcada, intentando no resultar demasiado seria, pero tampoco demasiado bromista, al fin y al cabo no conocía la muchacha y se podía decir que tampoco tenía interés de conocerla, o al menos no en ese momento.— ¿Ara? —Preguntó apenas escuchó el nombre de su pequeña hermana, la cual había estado actuando bastante rara con ella últimamente.— Arabelle es mi hermana, es parecida a mi, quizás la has visto por ahí, aunque suele andar de cara larga, esa es nuestra diferencia —Confesó Yvette, con una pequeña y apenas visible sonrisa.
—No dije eso —respondió con la suavidad tiñendo sus palabras, manteniendo su mirada—, me refería a que si bien el negro es elegante y sofisticado, deberías probar con otra gama de colores más vivos. Sobre todo teniendo ese rubio oscuro —hizo referencia a las hebras del cabello de la joven, sonriendo de forma tenue ante lo siguiente—. Ara... Arabelle, es un nombre muy bonito —no creía haberlo oído antes, y ciertamente era original—, Pero supongo que aun y cargando ese mal humor, tu aprecio por ella no cambiará nunca. El tono de tu voz te delata —agregó con dulzura, cruzando sus brazos—. Vaya, siento un poco de envidia. No tengo hermanas ni primos, pero me hubiera encantado que alguien me acompañara a este campamento. Apenas lo he visto, mas creo que ya me enamoré —dejó escapar una cantarina risa, mirando sobre su hombro hacia el paisaje detrás de ella.
alechuntingyou: — Vale, esta bien— Dijo calmando su tono de voz, si bien ella tenía razón, el motivo era lo suficiente serio como para requerir su presencia— Esta bien, vamos, que si tuviste la culpa, no te quedará mas remedio que pasar conmigo a la administración— Amenazo en mentira, si había sido culpa de la chica, no iba a llegar mas de un regaño, en ese campamento sucedían cosas tan raras y tan extremas que una cabeza abierta era casi normal. Alec miro a la campista, joven, de facciones finas, y ese tono en su voz, si tan solo diera una señal de apenarse, o de ponerse nerviosa con la mirada de Alec, aquella chica sería para la memoria a largo plazo de el coordinador— ¿Cual era tu nombre?…—
—Fue parte de una apuesta con uno de los campistas, pero el chico también tuvo parte de la culpa, ya que nadie le obligó a que mintiera. Aprender a montar no es algo sencillo, aunque mucha gente piense lo contrario, se requiere horas y horas de práctica para siquiera lograrlo —comenzó a caminar en dirección a la enfermería, relajando los músculos de sus brazos con sencillos movimientos—. Eso, sin contar el lazo que primero debes establecer con el corcel —esbozó una pequeña sonrisa, mientras su mente se trasladaba en el tiempo, más específicamente a aquella tarde donde con solo seis años, la castaña había pedido aprender dicha disciplina. Parpadeó al despertar de sus recuerdos, retornando su mirada al escuchar hablar—. Achlys, Achlys Kirgyakos —aunque el acento de su lengua paterna estaba allí, presente, su inglés no tenía nada que envidiar a verdaderos nativos—. Lo siento, pero, también desconozco su nombre.
alechuntingyou:
— No— Dijo el hombre en su tono desinteresado a el campista que le decía algo que el si quiera se tomo la molestia de prestar atención, dio un suspiro y giro la cabeza— De acuerdo, ¿Si te hago caso me dejarás en paz?— Dijo serio como siempre.— Anda, corre, igual no es como que tengo mucho que hacer—
Arrugó su nariz ante el evidente desinterés que el hombre tenía por el mundo que lo rodeaba; incluyendo a ello, los campistas—. ¿Cómo sabe si lo que tengo para decir no es importante? ¿Qué, si de mí dependiera, mi palabra puede significar la diferencia entre seguir vivo o morir? —era bastante obvio que estaba exagerando hasta el tono siempre dulce de su voz, sin embargo, ¿acaso alguien lo había obligado a asistir a ese campamento de verano? ¿Sería la presencia de parientes una razón lo suficientemente fuerte para encadenar a alguien allí?—. Mas hoy parece ser su día de suerte, ya que lo único que sucedió es que un muchacho se cayó de uno de los córceles y solo tiene una leve lesión en la cabeza. Tenía pensado pedirle si lo iba a ver a la enfermería, sin embargo, tendré que pedírselo a alguien más. A alguien que definitivamente le preocupe el bienestar de aquellos campistas que se comprometió a cuidar.
Su colgante, se había pedido su colgante preferido y no lo veía por ningún lado. Comenzó a apartar cajas y cosas de por medio por si por un casual estaba allí, dado a que no se había movido de aquella habitación por horas. Pero nada, ni rastro. Su impaciencia comenzaba a hacer acto de presencia, y para colmo una segunda persona entró en el lugar para dirigirse a ella. Levantó la mirada y clavó aquellos azulados ojos en el recién llegado.— Estoy segura de que podré atenderte mucho mejor después de ayudarme a encontrar el collar que he perdido.
Con un pedazo de tela cubriendo su mano herida, Achlys se deslizaba por las instalaciones del campamento, intentando hallar a alguien que la pudiera asistir. Su Botiquín lo había prestado y no se lo habían devuelto, por lo que solo quedó orillada a pedir ayuda de alguien más; de ser posible, un enfermero. No obstante, la sonrisa de alivio que dibujó al ver a una de las coordinadoras se esfumó en el instante que la muchacha se dejó oír—. Claro, con gusto —arrastró las palabras, escondiendo lo que sucedía con ella. Los coordinadores, después de todo, tenían sus propios problemas. Dio un paso dentro de la cabaña, ocultando su mano detrás de su espalda y mirando por sobre las pertenencias por si un brillo delataba al objeto extraviado—. ¿Cómo es tu collar?
ivan-bronnfjell:
— ¡¿Cómo, por todos los dioses, puede ser que no tengan frituras?! — Gritó el noruego, exasperado, a nadie en particular. Podía ser a la cocinera, que lo miraba como si hubiese enloquecido; a la administración, a quien se encargase de conseguir los alimentos, al lugar en general, o simplemente a todo el mundo. No era por lo primero que había preguntado, pero, al parecer, no tenían absolutamente nada que pudiera re-abastecer las provisiones del castaño, las cuales lentamente se estaban acabando. Se dejó caer en el suelo, junto a la pared, cuando notó la sombra de una figura frente a él. Alzó la cabeza, para dirigirse a esta. — Por casualidad no andas traficando comida por el campamento, ¿No? — Inquirió en un tono un tanto bromista, pero en el fondo sabía que sería genial si de verdad lo fuera.
Recibía una botella de agua mineralizada cuando el castaño comenzó a elevar su tono de voz, seguramente queriendo hacerse escuchar—. Por tu grito pareciera que tuvieras una especie de obsesión con las frituras —expresó con diversión la muchacha, deslizando un mechón tras el escondite de su oreja. Soltó una cantarina risa ante su pregunta, descendiendo su cristalina mirada a la vez que abría su amplio bolso, sin dejar que nadie más que ella observara lo que había dentro—. Veamos... ¿prefieres trufas, golosinas de Wonka o conitos de queso? —se inclinó hacia el muchacho con una sonrisa, susurrando lo siguiente—: es una de mis últimos paquetes, pero supongo que puedo compartirlo para intentar tranquilizar al monstruo de las frituras, eso, sí prometes no volver a atacar a la pobre cocinera.
yvxtte:
Su madre le había dicho que iba a mandarle un par de cosas tanto a ella como a su hermana, para que tuvieran cosas más cosas de su pertenencia en el campamento para así sentirse un poco más como en casa. Un collar de perlas, un par de libros y una tiara de Harry Winston eran una de las tantas pertenencias ya antiguas de la rubia, a la cual le gustaba llevarlas a todos lados. Pero un ítem extra entre aquellos se hizo presente: un vestido de noche de Calvin Klein ceñido al cuerpo, el cual la rubia nunca había visto en su vida (y el cual no podría usar durante su estancia en el campamento sin ser vista como una ridícula). Así que sin pensarlo dos veces la rubia se deshizo de su ropa y se colocó aquel vestido, el cual le entalló como anillo al dedo.
— Lindo, ¿no? Apuesto que a Ara le gustará —Dijo la muchacha con una pizca de emoción en su voz, al ver a una persona entrar a su cabaña mientras daba algunas vueltas frente al espejo de cuerpo entero que tenía una de sus compañeras.
—Uhm, bien. No sé si el negro es el mejor color que combina a la perfección con tu tono de piel —opinó la joven castaña con suavidad, ladeando su cabeza mientras contemplaba atentamente como el vestido se ceñía a la figura de la fémina—, pero sí es muy bonito, por cierto, ¿Quién es Ara? —Reconoció su diseñador, pese a que no era fanática de la moda, su progenitora desde siempre había insistido que una muchacha de su categoría debería vestirse con lo mejor. Mientras que ella se esforzaba por estar rodeada de bienes materiales más fructíferos, su madre insistía en sacar a relucir esa parte superficial de la cual la ojiazul carecía. Movió sus labios, con la clara intención de decir algo más, sin embargo, decidió volver a sellarlos, esperando la respuesta de la áurea de desconocido origen para ella.
e-wahlstrom:
— ¿En verdad es esto lo que ha requerido de mi asistencia inmediata? —inquirió, desviando su vista hacia la persona más cercana a su posición, mientras abandonaba el sitio que le habían pedido que inspeccionara en busca de lo que -a juzgar por la reacción de quienes habían tenido el encuentro con ella- parecía ser una “gran bestia mortífera”, pero que resultó ser un pequeño camaleón.— Lo entiendo, sí, no son muy bonitos… Pero son simpáticos y, más importante aún: inofensivos —opinó, observando aquél ejemplar que todavía sostenía sobre uno de sus brazos.
—Lo sé, yo... no debería haberte llamado por una tontería como esta —pero, ¿acaso era normal que te despertaras con un animal al lado de tu cuerpo? Era un peso liviano sobre su brazo estirado, que al abrir sus ojos, ese peso se fue trasladando hasta que finalmente se hizo visible a sus ojos, pasando un instante del verde que caracterizaba a la pequeña criatura, antes de retornar al morado que teñía sus sábanas. La castaña solo recuerda abandonar su habitación y correr en busca de algún coordinador, llegando a la vergonzosa situación que en esos momentos estaba transitando—. ¿Estabas teniendo un sueño placentero? Enserio, lo siento.
Within Temptation — Angels You took my heart Deceived me right from the start You showed me dreams I wished they’d turn to real You broke the promise And made me realise It was all just a lie
Chapeau.