Extraño tantas cosas, a mis amigos, la universidad, a mis maestros, extraño el echo de levantarme temprano diciendo maldiciones por toda la casa, pero lo que más extraño es tu rostro todo bonito, tu forma de mirarme, de acercarte a mi, extraño ese ronquido que tiene tu voz, y la forma en la que te mueves al hablar, extraño tus gestos, tus bromas, la forma en la que haces el amor. Extraño tu esencia y tu espíritu.














