Aprendiendo un poco mas de nuestro ritmo el Chandé.
Chandé como herencia africana del Caribe colombiano.
Chandé es un ritmo alegre, dinámico y fiestero que hace parte de la idiosincrasia caribe afrodescendiente con un sustancial aporte indígena. Este representa una de las ricas manifestaciones inmateriales que han consolidado la cultura caribe. El Chandé es un ritmo de cortejo y no importa la manera del cortejo, si no la forma en la que se demuestra.
El Chandé, como la mayoría de los ritmos afrodescendientes, está basado en la percusión. Este se toca con tambora, tambor alegre, tambor llamador, maracas, flauta de millo/gaita hembra y macho, acompañadas por las palmas de los bailarines.
Entre estos instrumentos sobresale la Tambora, “que más allá de designar un instrumento musical específico o un baile, constituye en sí misma una compleja manifestación cultural. El Chandé como festividad forma parte de la tambora y cumple un papel ritual muy específico en la celebración navideña o en la celebración del día del santo patrón/a de cada uno de los municipios”. (Ciro, 2003, p.2)
Con respecto al Chandé como festividad propia de las comunidades afrodescendientes en el Magdalena se llegó a afirmar que: “El Chandé tenía una función peculiar [...] fue tocada y cantada durante los desplazamientos, en el momento en que la Tambora se levantó de un lugar para ir a otro. Se cantaba entonces vámonos caminando [...]. Por eso, en general, las palabras de los chandés evocaban temas relacionados con la calle, con el desplazamiento y con el andar [...]”. (Carbó, 2003, p. 82)
El Chandé, tiene dos variantes principales. Una de ellas se practica en las orillas del Río Magdalena y se caracteriza por la alternancia de solista-coro que encontramos en la música de Totó, Venancia y Martina. La otra es conocida por su baile, la danza del garabato, la cual muy importante en escenarios como el Carnaval de Barranquilla.
Entre estas se destaca la práctica de “la música y danza del Chandé, pues se asume como parte de las producciones que (durante cierto tiempo) han actuado en los procesos de sujeción a un lugar de afirmación de contenidos que guían la actuación comunitaria. El Chandé hace parte de una experiencia sonora que habita el cuerpo, marca un ritmo de vida que acompaña la formación de la cosmogonía, la cual afirma la trayectoria vital de un pueblo” (Villa, 2016: 11)
El Chandé, representa la experiencia cultural de los pueblos afrodescendientes, como cuando los mayores cantaban, marcando un ritmo en las formas de hacer las cosas en un tiempo y un espacio donde eran obligados a trabajar y que se ha transformado en cantos de laboreo.
En términos puntuales como, lo señalan los hermanos Villa, “las narrativas son cultivadas como parte de un querer decir, hacer decir y saber decir a partir de las palabras que son empeladas para sembrar los sonidos del mar, los ríos, las ciénagas, las sabanas, los valles, las montañas, las selvas, los desiertos, los caños, los arroyos, los cerros, las aves, los animales de monte y la gente que se sitúa en los escenarios de producción narrada que se desprende de los contenidos de la memoria de los lugares”. (2016, p.12)
Con el transcurrir de los tiempos y los festivales en comunidades afrodescendientes, se fueron separando progresivamente el ritmo musical de la festividad, “despojándolo de su función social fundamental: seguir el liderazgo espontáneo de cantadores/as que señalaban a la comunidad las rutas de los desplazamientos y del reconocimiento del territorio, a través de la fiesta y del disfrute colectivo de comidas y bebidas tradicionales. Siendo este un factor aglutinante del Chandé”, (Carbó, 2018, p. 4). Así, las bebidas son el combustible del Chandé.
El Chandé, encierra un cúmulo de saberes tradicionales propios de la región del Magdalena, que emergen cada vez que la tambora hace el llamado motivador, determinado por el sentir colectivo de quien expresa su sentipensamiento a ritmo de afrodescendencía.
Referencias bibliográficas
Ciro, B. (2018). Homogeneización, resistencia y violencia simbólica: el caso del Chandé lobano. NÓMADAS 49 | Universidad Central – Colombia.
Carbó, G. (2001). Tambora y Festival, influencias del festival regional en las prácticas de la música tradicional”. Revista Huellas, No. 58, pp. 2-14.
Villa, E &Villa, W. ( 2016). Un silencio que habla: Las sonoridades narradas del Chandé en el Caribe seco colombiano. Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica. Recuperado de http://investigaciones.uniatlantico.edu.co/revistas/index.php/cuadernos_literatura/article/view/1656
Villa, E &Villa, W. ( 2016). Un silencio que habla: Las sonoridades narradas del Chandé en el Caribe seco colombiano. Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica. Recuperado de http://investigaciones.uniatlantico.edu.co/revistas/index.php/cuadernos_literatura/article/view/1656











