“No hay manera lógica de explicar lo que siento por él. Llaménme loca o soñadora pero les puedo asegurar que sus ojos dicen mi nombre, y que su voz, ay, su voz extranjera me descifra, me hace volar. Es que me llama amor y el suspiro es inevitable. Es que me dice vida y algo en mí resucita. Puedo decir que tiene un pedazo de cielo en sus labios, que le robó al universo una galaxia, y que le habitan en sus pestañas dos lunas. Que me digan lo que quieran, pero una vez escuché al corazón y no me arrepiento, pues estaba su mano esperando la mía, estaban mis poesías esperando su espalda. Es inevitable no quererlo, no tocarlo con letras, no hacerlo eterno a besos. No hay manera terrenal de amarlo, no hay una palabra en la que encerrar lo que mi corazón dice cuando él se acerca, cuando rompemos la distancia diciéndonos te quiero.”
— M. Sierra Villanueva | @ideasviajando
















