jiyounng:
cumplido expuesto a voz de su compañero logra que un pequeño color se deslice entre sus mejillas, aquel mismo carmesí que en su primer contacto se hubo apoderado de sus suaves y avergonzadas facciones. gracioso encuentro el que ambos hombres experimentaron entre estantes de una farmacia y el desastre del que fue autor, un error que no llegaba a despertar arrepentimientos en su persona por el simple hecho de haberlo llevado hasta ahí. “suena a algo que definitivamente no me perdería. solo espero que tus padres no terminen por sacarme a escobazos de tu casa. o en el peor de los casos, a los dos.” ríe ante sus propias palabras, sintiendo cierto regocijo danzar en su pecho ante la idea de conocer un poco más de la vida del masculino. y es que bueno, en su consideración personal no estaba el regalar el privilegio a cualquiera de ingresar a su humilde domicilio. por cuestiones de privacidad o no, pero aquello era algo que resguardaba y protegía con demasiado fervor por miles de cuestiones de las cuales prefería no hablar generalmente. siguientes palabra son capturadas por sus oídos sobre el volumen de la música, unas que descomponen sus facciones ante lo que envuelven vocablos recién pronunciados. confianza. un término que desconoce en su amplitud pero que si de algo está seguro es que jun es lo que más le inspira. ¿razones? no las tiene claras, ni mucho menos se atreve a hacer sus suposiciones por que se trata de un mero sentimiento plantado en él desde los primeros minutos que habían compartido juntos y esta de acuerdo con eso, con la idea de no encontrarle razones a algo. no por lo menos con un sentir que, por primera vez en una larga cantidad de tiempo, se sentía honesto, real. de su boca no predica ningún comentario al respecto, sino es solo una mirada brillante la que posa en orbes contrarios con profundidad. muchas cosas que piensa y no logra poner en palabras, por lo que era mejor dejarlo de aquella manera y seguir disfrutando del momento. cuerpo y música haciéndose uno solo, fundiendo su calor con el contrario en una danza que cada vez le quita más la respiración tanto por la cercanía como por el juego que el más bajo tantea en la proximidad de sus acciones y palabras, mismo que sin siquiera atacar ya había perdido por mucho. párpados caen rendidos en una disposición que cobra su persona a cualquier siguiente paso que el contrario desee dar, completamente envuelto en el aliento que acaricia su rostro. y es entonces que de pronto siente todo detenerse. labios uniéndose en una colisión delicada; dígitos adueñándose de las prendas que forran la ajena fisonomía en puños. de primer momento el contacto le toma por sorpresa, sin creer en el hecho de que jun iba a cerrar la distancia entre ellos de esa forma más ahora estaba ahí: pétalos rozándose unos con otros, aliento alcohólico mezclándose en una marea que abraza todo su cuerpo y cordura. ¿qué estás haciendo? escucha en el eco de su mente pero lo ignora, demasiado absorto en el repentino movimiento sincronizado de su boca con la contraria como para siquiera darse un momento a analizar la situación en general, y sobre todo, del golpe de arrepentimientos que llegarían más tarde. sin embargo, nada de eso importa, no mientras el contacto íntimo sigue despertando sensaciones vibrantes en todo su cuerpo de una manera que difícilmente logra comprender. “creo que he perdido…” susurra sobre carnosos carmines, abriendo una separación apenas mínima pero suficiente para tomar una pequeña bocanada de aire que volviera la vida a sus pulmones.
a pesar de la oscuridad del recinto, las tenues luces fosforescentes eran suficientes para notar el regreso de aquel tinte sobre mejillas ajenas que le recordaba, sin rodeos, al primer encuentro, uno que parecía tan lejano de la música sonora y las bebidas ardientes que perfilaban esa noche. y aunque no había pasado tanto tiempo era imposible negar la familiaridad que ahora representaba el otro muchacho, ganándose inclusive una invitación no tan formal a su hogar, rincón de resguardo que mantenía escondido con recelo. pero algo le decía que podía confiarle su hogar al de mirada chocolatada, mostrarle un poco más de sí mismo al llevarle a donde había iniciado todo, pecho abierto y venas al descubierto. “ si les haces una mirada de cachorro los vas a tener de tu lado. ya los tengo entrenados. ” carcajada ligera escapando de su pecho, una mano sobre su boca escondiendo la sonrisa amplía que la expresión le había provocado pues desbordaba verdad. ser el único niño del hogar era sinónimo de mimos, indulgencias; grandes mejillas utilizadas en su temprana adolescencia para salirse con la suya, explicar aquel primer tatuaje a edad ilegal, refugiarse de las crueles verdades del mundo bajo el refugio de su habitación y dar una mirada triste como una explicación. recuerdos tanto felices como melancólicos, pero que al final, ahora comprendía, le transformaban en quien era. no tomó a mal el silencio contrario, aunque tampoco pudo controlar la manera en que sus latidos se aceleraron, brevemente considerando la idea de haber hablado de más, bastante usual en él cuando era exceso de alcohol lo que corría por su cuerpo. quizás era muy temprano para hablar de confianza, pero una parte de sí quería pensar que aquella era la explicación para la aparición del otro muchacho en su puerta cuando se encontraba en un estado tan necesitado. iba a cumplir siempre su palabra y no preguntaría motivos ni razonamientos, pero la curiosidad en el fondo le ganaba, su mente ofreciendo soluciones en los momentos quietos. sin embargo le era imposible entregarse a pensamientos coherentes cuando el aroma contrario intoxicaba sus sentidos, tanta era la proximidad entre ellos. quizás estaba más ebrio en sensaciones que alcohol: en la música que se adueñaba de sus caderas y extremidades, otorgándole un ritmo que usualmente no poseía, en las manos sobre su cintura, el cuerpo entre sus brazos. le hacía sentir mareado e incapaz de discernir si estaba caminando por buen camino, si al día siguiente iba a ser arrepentimiento el que coronara sus emociones. por el momento todo lo que deseaba era tenerle más cerca, saborear lo que aquella sonrisa tuviera por ofrecer, por lo que no hubo reparos al momento de besarlo, aunque al principio fuese gentil en sus movimientos. a medida que la necesidad crecía así aumentaba la intensidad de aquel intercambio, su lengua, tímida en principio, saliendo a explorar un poco, jugando con los labios que le habían sido obsequiados para aquel juego, con la cavidad en la que ahora se mezclaba su aliento con el ajeno. casi no registró la separación, ocupado en recuperar aire a los pulmones, pero sus parpados se abrieron al escuchar las prosas contrarias, apenas un poco. “ si es así, me gusta ganar. ” porque ya no tenía reparos en lo que decía, no cuando había probado los labios ajenos y deseaba ir a por más. se relamió los propios pétalos, su mirada nunca abandonando los ojos contrarios, y entonces se acercó más, inclinando los pies para mejor acceso, un brazo envuelto en los hombros ajenos mientras su otra mano se mezclaba entre sus hebras, tocando, explorando. lentamente volvió a inclinarse, pero esta vez sus labios se posaron una sola vez sobre la piel disponible en el cuello de jiyoung, como dejando un sello, como pidiendo permiso.











