jiyounng
Su mirada castaña retoma un nuevo brillo; curiosidad naciendo en orbes castaños que, fijamente, observan el rostro contrario de forma escrutante. Preguntar es algo que normalmente haría, pero son las siguientes palabras que completan la oración de Enzo lo que retiene a los vocablos formándose y deslizándose en el camino a la salida de sus pensamientos. Respeta el derecho al silencio ajeno, por lo que simplemente de repite a si mismo que si pone atención puede llegar a descubrir quién es la aludida que arrastró a su compañero a tal escenario en su momento. Risa es lo que provoca la siguiente oración pronunciada, acompañada de un asentimiento de cabeza que le permite concordar con lo propuesto. Esa noche tampoco esta entre sus planes sumergirse en la amargura de su propia persona ni en sus problemas, por lo que hablar de la serie continua de errores que ha vivido y cometido pasa a ser un segundo plano, algo que guarda dentro de un baúl en la parte más recóndita de su mente. “No puedo negarme a eso, y no tanto por hablar de eventos desafortunados, sino por los cheetos flamin’.” dice, alzándose de hombros con ligereza en un gesto relajado. Una apariencia nada más, por qué lo cierto es que nunca se siente del todo tranquilo. Diestra se hace de un nuevo trago, olvidando el hecho de que aquel era un juego de verdad o reto y que debe esperar su turno para beber. Sin embargo, la necesidad de alcohol incrementa así como lo hacen sus necesidad de mantenerse enfocado en el presente, por lo que no existen titubeos ante la forma en que el shot de tequila pasa de estar reposando en la barra de granito a ser vaciado por completo dentro de su cavidad bucal. Quema, pero la sensación de alivio es más grande que simplemente lo ignora. “No podría estar más de acuerdo contigo, pero pocas son las personas que lo ven de esa manera. Y aunque no me guste admitirlo, por no terminar con lo que se supone era mi único deber acabé por perder algunas cosas…” A sus padres, por ejemplo, pero no tiene la fuerza siquiera para decirlo. “En fin. Como sea, trabajar en Seven Circle no es tan malo y lo cierto es que las ganancias son buenas, por lo menos puedo sustentarme hasta que encuentre algo mejor.” O hasta que pudiera salir de ese pueblo una vez terminada su licenciatura en matemáticas, cursada en completo secreto a ojos ajenos.. “Pero bueno, ¡no más de mi! que es tu turno y ya casi nos acabamos estos…” Apunta a los dos caballitos restantes, por lo que sin pensarlo demasiado se da a la tarea de rellenar el resto de los que han sido vaciados antes sus necesidad de alcoholizarse. “Bien, tu turno. ¿Alguien… con quien tengas algún interés amoroso? ¿o carnal?” Cejas se arquean de forma sugerente, sin poder evitar cuestionar aquello que es una pregunta básica del juego de secundaria en el que ambos se han sumergido.
“Claro, claro, porque mi compañía no tiene el suficiente poder de convencimiento, necesitamos los Cheetos de por medio.” Exagera, un efímero gesto de cachorrito triste se instala en sus facciones, pero después se ve reemplazado por una lacónica carcajada. Toma otro de los chupitos y se lo lleva a la boca sin mucho pensarlo, vertiendo todo el contenido y permitiendo que resbale para pasar a su tracto digestivo. “Comienzo a creer que un shot por cada pregunta es demasiado.” Las palabras salen entre un carraspeo, y es que ya lleva cuatro copitas en menos de media hora, ¿cuál sería el límite antes de que comenzaran a sudar tequila? No era como que quisiera averiguarlo tan pronto, si era sincero. Sin embargo, la cuestión fue planteada y nuevamente no parecía tan mala idea la posibilidad de ahogarse en alcohol cuanto antes fuese posible. Se toma apenas un minuto para meditar qué diría, pero bueno, qué más daba soltar una verdad... a medias. “No soy una persona con una vida amorosa muy activa o dramática, si soy honesto, sin embargo―, tengo una especie de tensión sexual con alguien.” Y recordar todo el drama que apenas venía sufriendo con el otro involucrado en cuestión volvía a ponerle mal, le hacía recordar que realmente no quería aquello, que estaba mal en muchos niveles y que tenía todo el potencial de joderlo más. “Pero es un chico de la facultad, no del pueblo. Y tampoco es la gran cosa.” Miente descaradamente, con una elocuencia que a veces le asombra, porque no le gusta mentir, pero la idea de revelar de quién se trata tampoco suena de lo más tentadora. Y no entiende porqué a él le hace mal, cuando tantos se vanagloriarían de estar en su posición. Pero no era el caso así que simplemente omite mayores detalles y decide pasar a plantear su siguiente pregunta. “Quiero un Top 3 de chicas y otro de chicos del pueblo que te parezcan atractivos.” Pide, y es que al ser un sitio pequeño todos se conocen.











