¡Anda, mira ese moreno!
Desde el principio no era un día cualquiera, estaba con mi mejor amiga a la que veo de ven cuando por la distancia, la distancia..
Tampoco iba a ser una noche cualquiera, íbamos a salir de fiesta las dos, esas fiestas inolvidables que tenemos juntas, inolvidables..
Ya íbamos de camino, tan guapas como te deja ver la adolescencia, ese día éramos las mejores, como siempre se piensa, y entonces oí ese grito: ¡Anda, mira ese moreno! , y le vi, te vi.
En realidad los ví pero desde el primer momento solo te miraba a ti. Yo que sé, llamabas la atención, me llamabas la atención.
Un chico alto, delgado, moreno, guapo.. sin nada destacable pero todo increíble, lo que siempre había querido encontrar pero sin buscarlo. Y si, allí estabas, haciendo el loco mientras los demás te miraban, mientras yo te miraba, intentando encontrarte algún defecto, pero nada, estaba enfadada conmigo misma.
Lo primero que me llamó la atención de ti fue, aunque te parezca una estupidez, tus gafas.., si, tus gafas. No todo chico que usa gafas sale con ellas de fiesta, pero no solo por eso, si no porque te quedaban geniales, increíbles. Lo segundo que me llamó la atención de ti fue tu mirada, cuando me miraste y bajaste la mirada vergonzoso.. pero luego volviste a mirar y me sonreíste, y que sonrisa.. eso fue lo tercero que me llamó la atención de ti. ¿Qué chica en su sano juicio no se hubiera derretido?
Y entonces estuve en lo cierto, no era un día ni una noche cualquiera, todo había cambiado, algo había empezado.
Desde ese día me he sentido la mejor aunque no lo sea, porque desde que se cruzaron nuestras miradas y nuestras sonrisas no nos hemos separado nunca, aunque estemos a km y km de distancia.
Alba.TP.











