El mercenario sin nombre - Ocupado
Nombre: Anwell, Tylerr, Gunnar, Alleg...
Apellido: —
Edad: 26 años
Procedencia: ¿Domnhall? ¿Ruairidh?
Ocupación - Clase social: Mercenario - No privilegiado
FC: Tom Cullen
Historia:
Gunnar es el ejemplo claro de un niño al que se le arrebató demasiado pronto su identidad y sus orígenes.
Nacido en el prostíbulo donde trabajaba su madre Gyda, fue arrebatado de sus brazos por los soldados del rey Einar el Cruel. ¿El motivo? Su primer hijo varón había nacido con una deformidad que lo ilegitimaría como heredero, por lo que decidieron sustituirlo por el hijo de una puta a la que nadie haría caso. Y así fue. Pese a las réplicas de la mujer, ninguno luchó por encontrar el paradero de su hijo recinacido.
El pequeño Finn, un niño sin nombre para el rey, pasó a ser llamado Alleg. Siendo muy pequeño, es normal que actualmente no recuerde nada de aquella época, mas a pesar de conocer el engaño la reina Kaysa cuidó de él como si fuera un hijo suyo más. Sus días pasaban entre amables cuidados y divertidos juegos con la princesa Erika, la que creía su hermana mayor.
Pero cuando el reinado de los Laine cayó, también cayó con él la identidad de Alleg. Kaysa Laine fue en busca de su verdadero hijo, el cual había sido encerrado en el templo de Helge y con su llegada, Alleg pasó a ser Tylerr. Mientras la reina con su minúsculo séquito huía de las tropas de la nueva reina Seren Alhström, Erika y Tylerr fueron capturados por las mismas. Erika Laine fue asesinada sin contemplación pero la vida del pequeño Tylerr fue perdonada al demostrarse que no portaba ni una gota de sangre Laine, que simplemente había sido una víctima de toda la maldad de Einar.
Con tan solo tres años de edad, la mano derecha de la reina, sir Elis Strand, lo entregó a una de las cocineras de palacio. Una mujer de cabellos color sangre que anteriormente había sido culpada de brujería de nombre Myra. Y con el nuevo cambio de familia, llegó un nuevo nombre.
Anwell se crió en el palacio de Eldfire bajo la protección exhaustiva de su madre adoptiva Myra y la mano dura de sir Elis. Desconocedor de sus orígenes, creció haciendo oídos sordos a las historias y rumores que cruzaban los pasillos de palacio. Sir Elis esperaba convertirlo en un soldado perfecto, dispuesto a sacrificar su vida por la de la princesa Leyna… pero el pequeño Anwell le causó más de un quebradero de cabeza. Era muy pillo y sus trastadas en palacio fueron muy numerosas y sonoras, desde a llenar las cocinas de gallinas hasta convencer a todo un escuadrón de batalla que la hora y el lugar del entrenamiento eran otros. La mayoría de las veces se salía con la suya gracias a su madre, pero otras tantas recibía duros castigos por parte de sir Elis. Con el paso de los años uno esperaría que su carácter se hubiera endurecido, que hubiera madurado… mas todo lo contrario, siguió igual de siempre. Sí, era cierto que era un gran guerrero pero era como si cada castigo de sir Elis solamente fortaleciese su personalidad pícara para desgracia de su madre.
Tras una última gran trastada en palacio (de la que todo el mundo hace como si no existiera), Anwell fue enviado a servir en la frontera entre Kulm y Aldair, en Ruairidh. Fueron los enfrentamientos con el enemigo y la sangre derramada de sus amigos lo que le hizo finalmente madurar. Regresó a palacio unos años después con la mirada dura como una piedra y con cierto recelo guardado a su maestro por haberlo enviado tan lejos de su madre y su hermana. Llevándole así pues la contraria a sir Elis, aceptó la petición de Ezra a que practicase con ella con la espada.
Parecía que Anwell había encauzado su vida, como todo el mundo esperaba de él. Fue el hombro sobre el que llorar de su alegre y dicharachera hermana cuando Myra murió a manos de un ladrón, algo que ninguno de los dos podría haber evitado. Poco después se comprometería con una hermosa campesina de nombre Erika y aquello fue el inicio de todo, de la hecatombe de su identidad. Empezó como sueños confusos, sueños que le intrigaban de día y le distraían de su ocupación como guardia real. ¿Quién era esa niña? Se llamaba como su prometida, parecía haber sido alguien muy importante en su vida y sin embargo… no estaba.
Atormentado por unos recuerdos que no conseguía comprender, Anwell decidió retar a sir Elis a un duelo de espadas. Sabía que si le ganaba, obtendría sus respuestas. Así fue. Y no era algo que esperaba conocer. Sintiéndose engañado y traicionado, con una identidad que había sido destrozada por completo… Anwell renegó de todo. Incluido del nombre que le había regalado su madre.
Quería encontrar a su verdadera madre, una mujer de la que no sabía nada… ya que no podía buscar a la pequeña y dulce Erika debido a que estaba muerta. Gracias a sus conocimientos de estrategia y a sus habilidades de lucha, en sus viajes por Aldair fue labrándose cierta reputación. “El chico de los recados” lo llamaban, pero lo que era en verdad… era un mercenario.
Personalidad: Un hombre que en apariencia es brusco, violento, zopenco y muy malhablado. Esa es la imagen que el autodenominado Gunnar vende a todo el mundo, una imagen totalmente opuesta a la que se esperaba de él cuando era pequeño. Sin embargo, muy en el interior, el mercenario sufre de numerosas pesadillas, ya sea de su época en la frontera con Kulm o de su vida antes de ser conocido como Anwell. Despiadado, no rinde cuentas a nadie, a ningún líder ni a ningún rey, solamente a sí mismo y por eso mismo siempre cumple con éxito todas sus misiones. Sin importar las consecuencias con las que cargue por ello. Disfruta especialmente de las misiones en las que debe atacar de algún modo al reinado Alhström, ya que piensa que no lo asesinaron hace veinticuatro años para convertirlo en su mejor soldado, en un títere. Está dispuesto a ser completamente lo opuesto.