Mi último viaje en China por Mongolia Interior...
Muchos pensaran que Mongolia interior es un país independiente, al igual que yo antes lo pensaba, pero no es así. Mongolia es un país independiente, pero Mongolia interior es parte de China. En este lugar 80% de las personas son descendientes de Han, mientras que el porcentaje restante pertenece a Mongoles y Musulmanes. Yo pensaba que Mongolia sería un lugar apartado de la civilización, porque nos habían dicho que dormiríamos en pequeños campamentos. Pero la verdad es que es como "Las Vegas en pequeño". Tiene muchísimos edificios con mucha iluminación, las primeras dos noches nos quedamos a dormir en un Holiday Inn!!! Aquí en Mongolia probé un dulce típico, que se parece un poco al dulce de leche, lo vendían por todas partes. En nuestra ida al desierto, nos hicimos tres horas de viaje, fueron largas pero valieron la pena. Monté por primera vez a camello, me deslicé sobre una rampa muy empinada de arena en una tabla e hicimos un tour extremo en un coche que iba por la arena súper rápido. En este coche yo me espanté, porque pensé que iba a ser como un tour de: "Y aquí a su derecha hay arena, y pues del otro también". Pero todo fue diferente, de repente el chofer se arrancó a toda potencia. Incluso hasta me tragué arena de los gritos que di, parecía montaña rusa. Después de ir al desierto fuimos a la pradera, ahí monté a caballo. Los caballos de Mongolia son totalmente diferentes a los que conocemos, tiene las patas cortas, pero esto no impide que corran poco, sino que les ayuda a correr a muy rápida velocidad. Lo malo de estos caballos es que son un poco peludos, entonces en mi caso me dio alergia el caballo, me tuve que regresar en una carreta arrastrada por un burro, porque empece a estornudar mucho. A mi amiga Alma tampoco le fue tan bien, pero ella fue porque su caballo se alocó. La verdad no sé cómo le hizo, pero ella logró saltar del caballo antes de que este la tirara, pero esto no impidió que mi amiga volviera a montar otro caballo. Las cabañitas de la pradera estaban hermosas, de hecho hasta parecían cuartos de lujo. Había tele, calefacción, conectores y un baño bien equipado. Yo me las imaginaba todas bien endebles, con un baño que fuera un hoyo y sucias, pero resultaron ser muy cómodas y placenteras. Esa noche en la pradera se nos dio una bienvenida, todos nos pusimos a bailar alegres y alocadamente, pero en eso aparecieron unos borrachitos muy buena onda, que nos sacaron a bailar, uno hasta se cayó al suelo cuando bailaba con mi amiga Lety, fue muy chistoso, pero esto no impidió que el borrachito después bailará conmigo. En conclusión puedo decir que este viaje me llenó de muchas experiencias de China, en cuanto a su cultura, arquitectura, sociedad y forma de actuar de las personas. Me hubiera gustado haberme quedado más tiempo en China, ya que este lugar es inmenso, y a pesar de que visité muchos lugares, no visité todos en su mayoría. Al principio creía que la gente de aquí era muy rara, pero después me di cuenta, que cada lugar tiene su propio estilo, y que si te acostumbras a verlo como algo normal, incluso te puede gustar. Como el KTV, que es una forma en la que se divierten los chinos jóvenes cantando. Nosotros fuimos a uno y la verdad estuvo padrísimo, era un cuarto privado con una bola disco y con 3 micrófonos. Todos cantamos una canción en chino, la mayoría de Disney. Este viaje quedará marcado en mi vida, como una experiencia divertida, chistosa y provechosa para mí. Espero volver a venir a China, pues todavía queda mucho por recorrer.













