Es triste y doloroso crecer, te das cuenta de cosas que cuando eres niño no te das cuenta, los problemas son obvios, ya no puedes vivir en tu mundo de niñez, porque se acabo. Desapareció.
Crecer hace que seas consciente del mundo en el que vives, puedes analizar a las personas, y darte cuenta más o menos de como son. Cada vez eres más adulto y menos niño y mientras eso pasa te das cuenta de cosas, cosas que son un poco crueles, pero ciertas, conoces el mundo o bueno, parte de el.
Al crecer pude darme cuenta de que ya no me trataban como cuando era una niña, ya no eran tan buenos y tiernos conmigo, pude darme cuenta que ciertas personas que yo sentía que me querían habían cambiado. Parte de crecer, pensaba.
Adolescia, el fin de la infancia. Siempre que eres pequeño, sueñas con crecer, con ser grande y poder hacer lo que se te antoje, que inocentes somos por pensar eso. Crecer apesta, sobretodo cuando tienes una base emocional tan pobre, porque crecer duele, duele porque te das cuenta que estas sola, porque puedes ver que tus padres no están contigo, porque puedes apreciar claramente que a ti no te tratan como el resto, hay diferencias... y son obvias, no voy a entrar en detalle, porque recordar algunas cosas es triste.
Ser adolescente con obvios problemas emocianales es triste, aunque creo que es más triste el contexto donde creces, porque claro, la gente "antigua" tiene otras creencias. El padre, el proevedor del sustento en la familia, es una real mierda. LO único que vi en mi niñez fue a una esposa empeñada en hacer feliz a un viejo de mierda, un viejo de mierda que lo único que quería era aprovecharse de todos para su conveniencia. Que persona más egoista conocí. Bueno, gracias a que crecí pude conocer a muchas otras personas.
Una familia rota, crea personas rotas, inteligencia emocianal vaga. Mientras crecía, mi vida fue una mierda, fui una persona super pobre emocionalmente, no me quería nada, podía ver con más claridad los problemas, problemas que me dolían. Muchas veces me autolesioné, me hice daño por muchos años, para poder sobrellevar otros dolores, es mucho más fácil vivir con un dolor físico que uno emocional. Uno emocional te consume, te mata te a poco, la pena te inunda en cada rincón de tu pequeña existencia en este universo enorme.
Es cuatico sentir la tristeza te embarga, te consume, llena todo tu ser. Porque eso pasa, solo quieres morir, morir de pena, quizás eso hace más ligero el dolor.
Autolesiones, aún las recuerdo, desde arañazos hasta quemaduras, cortes, cualquier cosa que disminuyera el dolor que sentía el corazón. Sobredosis de pastillas, eso era un chiste, muchas veces quise matarme, muchas veces robé los ansioliticos de mi madre, muchas veces los tomé y los vomité, porque en el fondo yo sabía que no quería dejar de existir, sólo quería dormir por mucho tiempo, hibernar, despertar cuando ya no me doliera, cuando la pena no exista, nunca pude hacerlo. Bulimia, el amigo que me ha durado más tiempo, quizás que lo causo, bueno la verdad lo tengo bien claro.
Pero es cuatico, es cuatico pensar que todas esas conductas fueron creadas para poder combatir algo y la mejor manera que encontro tu mente para poder sobrellevarlo fueron esas. Cuatico y un poco triste.
Pero por suerte, todo pasa, siempre y cuando quieras sanarte. Todo ese daño que me hice actualmente me ha hecho como soy ahora, no tengo idea si soy una buena o una mala persona, yo me considero una mala persona.
Crecer a sido díficil, mi familia no es la mejor, pero tampoco es la peor, siempre hay algo que rescatar de todo, siempre hay buenas personas.
Pero actualmente y por el motivo que escribo esto, también es por ellos. Me duele ver peleas a diario, cuidar a mi abuela es díficil, es difícil ver como envejece y de a poco su vida se acaba, tengo claro que su llama se apagará, tarde o temprano, ya no recuerdo la última vez que salimos juntas, tampoco recuerdo la última vez que hizo almuerzo, ya no la recuerdo como antes.
Ser su cuidador es díficil, pero no por el hecho de cuidarla, claramente. Todos tenemos una vida, una vida que no se puede postergar, porque obvio, todos tenemos algo que hacer. Nadie se pone en el lugar del otro, el juego de ego es grande, enorme.
Lo que más me entristece es que espero el día en que su llama de apague, se apague para poder disolver esos lazos, lazos tóxicos que he observado, no las culpo, se criaron en otra época, pero su pensar es distinto e incambiable. Me afectan, duelen, me hacen daño, espero que se acabe para no verlas tan frecuentemente, personas tóxicas que no aportan en la vida y que solo duelen. No las quiero. Lo lamento, me hacen mal, quizás es porque soy yo la que esta escribiendo esto y porque es mi vida, pero por mi bien, espero que pase pronto.
Dudo que haya escrito algo con mucha lógica. Pero ya no quiero que la pena me consuma no quiero sentir que mi corazón y que mi existencia completa se llena de tristeza, muchas veces me he sentido ignorada, porque de hecho lo soy, puedo decir que he estado escribiendo esto mientras lloro y graciosamente nadie lo nota.