Entro en el bar del pueblo.
Se hace un silencio más severo del que ya había si cabe. Las ancianas miradas ahondan en mi extraña fachada. Si, llevo gorrito invernal porque hace una rasca que te cagas… ¡Y que! Me siento en la primera mesa que me encuentro. Un café con leche pido. No tardan en traérmelo. Las inquisitivas miradas persisten… Deben de ser yayos de última generación que tienen detector de frikis marca ACME incorporado. Bueno, da igual, yo tengo mi café OLÉ y mi cuaderno de dibujo. ¡Susjodeis!















