Que es como decir, muchachos, les dije, que veía los esfuerzos y los sueños, todos confundidos en un mismo fracaso, y que ese fracaso se llamaba alegría.
Los detectives salvajes, Roberto Bolaño

Product Placement

Jar Jar Binks Fan Club
Claire Keane

ellievsbear
𓃗
No title available

bliss lane
Doug Jones
tumblr dot com
★
Color Me Curious
Monterey Bay Aquarium
Interview Vampire Daily
Cosimo Galluzzi
almost home

PR's Tumblrdome
untitled
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
todays bird

Kiana Khansmith

seen from Israel
seen from Japan
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States

seen from United States
seen from Colombia
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Germany

seen from India

seen from Australia
seen from Germany
seen from Malaysia
seen from Indonesia
seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Australia
seen from Norway
seen from United Kingdom
@alfinvertebrado
Que es como decir, muchachos, les dije, que veía los esfuerzos y los sueños, todos confundidos en un mismo fracaso, y que ese fracaso se llamaba alegría.
Los detectives salvajes, Roberto Bolaño
Como si la maldad fuera la conciencia de ser malo.
Obra negra, Gilma Luque (2017)
LUPITA: Soy muy feliz, mamá.
MAMÁ: Allí está precisamente tu error. Una señora decente no tiene ningún motivo para ser feliz... y si lo tiene, lo disimula.
El eterno femenino, Rosario Castellanos (1975)
... porque para el hombre feliz la plegaria es tan solo un arreglo monótono y carente de sentido, hasta que el dolor viene a explicar al desdichado ese sublime lenguaje con la ayuda del cuál se habla a Dios.
El conde de Montecristo, Alejandro Dumas (1846)
–¿De qué sirve haber vivido tanto tiempo en el mundo si no has aprendido siquiera a reconocer un chiste?
Rey Mono, Wu Ch'êng-ên (1550)
"Los viejos sueños eran buenos sueños; no resultaron, pero me alegro de haberlos tenido"
Los puentes de Madison, Robert James Waller (1992)
En mi vocabulario de descreído, una sola palabra es sagrada: la amistad.
La fiesta de la insignificancia, Milan Kundera (2013)
En aquellos ojos no había acusación alguna, solo profunda tristeza, la tristeza de quien ha confiado infinitamente en la amistad de alguien e inesperadamente se encuentra traicionado, sin encontrar justificación ante semejante actitud.
Canasta de cuentos mexicanos, B. Traven (1946)
... encarcelado porque predicó un Jueves Santo que Cristo fue el mayor insurgente que ha habido en todos los tiempos...
La Güera Rodríguez, Artemio de Valle-Arizpe (1949)
Al fin comenzó a comprender que lo que él fotografiaba era la luz, no los objetos. Los objetos eran meros vehículos para reflejar la luz.
Los puentes de Madison, Robert James Waller (1992)
La carta era de mi mamá. Me decía que no había olvidado mi cumpleaños, que le había sido imposible llamarme, pero que me quería mucho. Me sentí feliz.
Leí esa carta una y otra vez. Siempre que lo hacía pensaba en lo parecidas que eran la letra de mi mamá y la de mi tío Tacho.
Dónde habitan los ángeles, Claudia Celis (1997)
... es necesario ser desgraciado para explotar ciertos manantiales misteriosos, ocultos en la inteligencia humana.
El conde de Montecristo, Alejandro Dumas (1846)
–Qué tonterías dice este chango–
Rey Mono, Wu Ch'êng-ên (1550)
No tramo ninguna conspiración; no urdo ningún ardid; la fama y la vergüenza son una sola cosa para mí. Una vida sencilla prolonga mis días. Aquéllos con quiénes me topo por la vida son todos inmortales y desde sus callados asientos explican las escrituras de la Corte Amarilla.
Rey Mono, Wu Ch'êng-ên (1550)
Elena se quedó triste, con esa tristeza que inspira la compasión que los creyentes sienten por los escépticos...
Cuando los dioses juegan a las canicas, Rafael Colombon Chanut
No he podido jamás memorizar dos renglones de una ley, no sabría llevar las cuentas de una tienda, ni soy capaz de vender paraguas en mitad de un aguacero. No me quejo de todas mis carencias, escribir es un oficio que enmienda casi cualquier mal.
El mundo iluminado, Ángeles Mastretta
Sus notas evocaban en nosotros recuerdos de cosas muy lejanas. La melancolía de aquella música sencilla era como ave aprisionada que, tras breve vuelo, se posa siempre en un mismo lugar.
Entre las patas de los caballos, Luís Rivero del Val