Según Naomi Wolf (1990) el peligro más grande del mito, radica en que daña su parte más sensible: la autoestima. Por lo que, las convierte en personas débiles e inseguras ya que las mujeres occidentales viven bajo la presión constante de ajustarse a un concepto idealizado de belleza creado por la sociedad moderna.
Según la visión de la psicóloga Isabel Menéndez: “Las mujeres a veces tratamos a nuestro cuerpo como un extraño con el que no nos llevamos bien […] cuando las exigencias son muy altas, más que cuidarlo lo maltratamos sometiendo a operaciones estética, dietas y tratamientos. Pero según los expertos, si esto se hace por un rechazo al cuerpo, el malestar puede aumentar después de la transformación física […] Influye pues la distancia existente entre cómo somos y cómo nos gustaría ser. Si esta distancia es muy grande aparece el sufrimiento”50 .
El culto a la imagen y la belleza a la que nos han sometido (sobre todo a las mujeres) se ha visto reformada por la aparición de nuevas tecnologías. Estas han reinventado el género fotográfico publicitario: “Street Style”, convirtiéndolo en una tendencia en potencia con el que venden y comparten su imagen. Además de convertirse en uno de los medios para legitimar el culto a la imagen y a su estilo de vida.
“Hay cánones de belleza dictados por la sociedad que la mayoría de personas no poseen de manera natural, así que la única opción que existe para adaptarse a ellos es transformar su cuerpo, ya sea de forma permanente –con implantes, por ejemplo– o de forma temporal –con un corsé, un sujetador push-up, etcétera”
Según la Academia Americana De Cirugía Plástica Facial y Reconstructiva, entre 2011 y 2015 se ha incrementado un 41% el uso de bótox en clientes entre 19 y 34 años.
“Esta generación de jóvenes se vincula sobre todo a través de redes sociales […] tú único valor viene dado por la foto. Tiene una dependencia brutal de la imagen: las chicas se comparan constantemente buscando todo el rato el refuerzo positivo y la aceptación que significan los likes […] Las chicas persiguen modelos directamente estéticos que no transportan ningún otro valor que no sea el de la belleza”.









