abecedario de la codependencia al caos
A: Lo asfixiante que me parece quedarme pensando en ti mientras tú duermes con alguien más.
B: El bullicio mental que provoca el desgarrador escenario de los restos de tus noches en la ropa sucia.
C: La clandestinidad de estar contigo, de no producir ni un sonido al despertar, de llorar al son de la regadera, de esperar tras la puerta.
D: El dolor punzante de los puñales que descansan en mi espalda, sangrando y acumulándose.
E: El estruendoso ego que no nos deja escuchar a la razón o al amor restante entre nosotros.
F: La falta de responsabilidad ante nuestros actos crueles y despiadados, ante la emoción del otro, ante lo que fuimos.
G: Las ganas de no soltar lo que fue, lo que nunca, nunca, podrá volver a ser.
H: La honestidad perdida por gusto, perdida por decisión, como si se tratara de un juego de mentiras acumuladas.
I: La inseguridad sembrada y cosechada desde hace años, y el desinterés que muestras ante ellas.
J: La jodida ansiedad provocada por tu ausencia mientras tú siempre estás rodeado de compañía.
K: Los kilos perdidos a causa del apetito nulo que me induce el simple recuerdo de lo que fuimos y el reconocimiento de lo que ahora somos.
L: El llanto incansable que explota cada vez que dueles, y cuanto dueles.
M: El mareo constante que se alimenta de los sueños que tengo en tu habitación, que me atormenta por días, que no se quita.
N: La necesidad de permanecer contigo por días, de no soltarte, porque no sé cuándo será la última.
O: El "otra noche más" que nunca termina, que se repite sin llegar a ningún lugar.
P: La pasión desgarradora que deja de ser ideal en el momento en el que se desborda a la locura y no deja al alma descansar por un segundo.
Q: Los "quizás" que nunca llegan y aún espero con desvelo, que habitan mi cabeza durante el día.
R: La realidad negada de que esto terminó.
S: El silencio que parece más fuerte que el mismo ruido, que llena la habitación, el que empuja a la desesperación.
T: El tiempo perdido en pláticas que terminarán en la misma indecisión, ¿te vas a o te quedas?
U: El único pensamiento que puede mantenerse todo el día, constante, molestando, cuestionando. ¿Qué haré sin ti?
V: La vergüenza que me invade por dentro al hacerme conocedora del daño que puedo llegar a permitir que me causes.
Y: Ya no querer seguir, con nada.